Washington State:

La última frontera en el mapa del vino

 

 

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A pesar de que ubica en la misma costa pacífica que los estados de California y Oregón, pocos saben que el de Washington es el segundo estado productor de vinos premium en los Estados Unidos. Washington State, que no Washington Distrito de Columbia localizado en la costa atlántica, se encuentra al extremo noroccidental del territorio continental estadounidense, y cuenta con una industria vitivinícola que ha tenido un crecimiento exponencial en el último cuarto de siglo. De 19 bodegas en 1981, hoy día hay casi unas 400, y entre éstas y equivalen te número de viticultores, aportan anualmente a la economía del estado unos 3 billones de dólares.

 

 

 

 

 

La geografía y el clima desempeñan un papel importante en la producción de vinos en Washington State, no en vano su slogan lo define como “el clima perfecto para el vino”. La cordillera Cascade Range, que atraviesa el estado de norte a sur, lo divide en dos áreas bien demarcadas. El oeste, donde ubica su capital Seattle, es una zona donde no es infrecuente la lluvia. Pero este clima húmedo se transforma al atravesar la cordillera hacia el este, donde el clima se torna desértico, requiriendo incluso de riego. Es ahí donde se encuentran los viñedos del estado.

 

Washington se encuentra en las mismas latitudes que Burdeos y Borgoña y posee una variedad de microclimas valiosos para la producción de vides. El estado tiene una mayor exposición a la luz solar ---hace sol unos 300 días del año---  y una importante amplitud térmica entre día y noche. En el pleno de la cosecha, dos horas más de luz solar diarias que California contribuyen a que las uvas maduren completamente. Las noches frescas ayudan a mantener la acidez. Los suelos en las zonas productoras son áridos, calcáreos y arenosos. Sus heladas pocas veces son por períodos prolongados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una nueva era

 

La producción de vinos en Washington State se remonta a mediados del siglo 19 con el establecimiento de inmigrantes que comenzaron a plantar uva y hacer vino, primero para uso doméstico y luego comercial.

 

Pero la historia más reciente del vino en el estado viene, sin duda, vinculada a la solidez de su sector servicios. Es menester recordar que Washington State vio nacer a empresas tan poderosas como Starbucks Coffee, Microsoft, Sur la Table, o Cotsco, y que hoy día alberga sus cuarteles generales, al igual que los de otras empresas como Boeing. Esto es importante, porque muchos de los empleados de estas prósperas empresas decidieron invertir sus réditos en la industria del vino, lo cual significó una importante inyección de capital a ésta. Incluso, muchos comenzaron ellos mismos a elaborar los caldos como afición, sin tener una preparación formal en enología o tener mucho conocimiento sobre producción, muchos con resultados sorprendentemente buenos. A pesar de ello, desde entonces hasta ahora, se ha visto una importante profesionalización de la industria, lo que se refleja en la excelsa calidad de algunos de sus vinos.

 

 

 

No obstante, a pesar de su potencial y peso económico, los vinos de Washington State han tenido una proyección limitada fuera del propio estado e inclusive dentro de éste, ya que, desafortunadamente, en tiendas especializadas o restaurantes no necesariamente cuentan con el respaldo que puedan tener los vinos de otros estados, como los de California, en los suyos. Tan sólo 5% de la producción se exporta internacionalmente, y esto se debe al hecho de que los volúmenes de producción de la mayoría de las bodegas es bastante limitado. Muy pocas, como el caso de Château St. Michelle (en la foto), producen grandes volúmenes.

 

Gran parte de las bodegas del estado son boutique y un importante conglomerado de éstas ubica en la zona de Woodinville, no lejos de Seattle, donde no se produce uva, pero sí se elaboran los caldos con vides cultivadas en otras zonas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Geografía y apelaciones

 

Washington State cuenta con nueve áreas viticulturales (AVA): Yakima Valley, Columbia Valley, Red Mountain, Walla Walla, Puget Sound, Columbia Gorge, Horse Heaven HillsWahluke Slope y Rattlesnake Hills. Yakima y Columbia Valley son las apelaciones más antiguas, e, igualmente, las que cubren mayor extensión territorial. Estas dos, junto con Walla Walla y Red Mountain, son tal vez las más importantes. Wahluke y Rattlesnake son las más recientes, aprobadas este mismo año 2006.

 

Yakima se caracteriza por terrenos de origen volcánico con capas de basalto. Inundaciones pre-históricas ayudaron a adecuar el terreno, arcilloso o pedregoso, brindando el drenaje necesario para mantener la vid bajo control. Yakima es una zona desértica, que se irriga del agua de las nieves derretidas del Cascade Range, al igual que sucede en Mendoza, Argentina, con la cordillera de los Andes. Columbia Valley, la región, contiene dentro de sí a Yakima, Walla Walla y Red Mountain. Casi todas las zonas productoras están próximas a la frontera con el estado de Oregón.

 

El poder controlar el riego y la hidratación de las vides concede muchas ventajas a los vinos del estado por sobre los de otras zonas productoras donde se prohíbe la irrigación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vides

 

Uno de los aspectos más interesantes y enriquecedores de la industria vitivinícola de Washington State es el amplio abanico de vides que se cultiva en el estado. Washington ha querido identificarse con la producción de Merlot, para contraponerse con la Pinot Noir que caracteriza a Oregón, o la Cabernet Sauvignon, de California. Pero realmente no es en esta cepa, la segunda más sembrada luego de la Chardonnay, que la producción alcanza su potencial.

 

Washington State no es monocromático, sino que comprende uno de los más amplios inventarios de cepas cultivadas, generalmente asociadas con el Viejo Mundo. En el estado se elaboran vinos de unas 20 variedades primarias, entre las que se destacan la Merlot, la Cabernet Sauvignon y la Syrah, entre las tintas, y las Chardonnay, Riesling, Sauvignon Blanc, Sémillon y Viognier, entre las blancas. Pero este inventario se expande notablemente, para incorporar cepas italianas, francesas, alemanas e incluso la tempranillo española. Lo realmente interesante no son los vinos de uvas más tradicionales, sino aquéllos elaborados con variedades del Ródano, y otras alemanas y europeas, como la Cabernet Franc, la Rousanne, la Malbec (aunque francesa, asociada hoy más con Argentina), la Gewürtztraminer o la austríaca Lemberger, solas o mezcladas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las uvas más inusuales producen caldos extraordinarios, como los elaborados por Mike Hogue en Yakima con su Hogue Terroir Viognier, Cougar Crest con su delicioso Cabernet Franc, un Syncline Roussane, o L’École Sémillon.

 

 

 

 

 

Además de éstas, se cultivan cepas italianas como la Barbera, la Nebbiolo, la Primitivo o la Sangiovese  ---llegadas con algunos vinateros que se educaron en la universidad californiana de Davis---, pero éstas no parecen haberse aclimatado bien al terroir washingtoniano, pues producen vinos en extremo tánicos, algunos bastante amargos o con muy elevada acidez y porcentajes alcohólicos. No es éste el caso con otras cepas como la Garnacha, la Syrah o la Cabernet Franc, que expresan tanto exquisitos aromas como una buena estructura y vinos balanceados, en la mayoría de sus propuestas. En Washington hay, además, una sólida presencia de otras cepas menos conocidas como la Siegerrebe, la Madeleine Angevine, la Müller Thurgau, o la Muscat Canelli. La Chardonnay, la Merlot y la Cabernet Sauvignon son las uvas más cultivadas, pero es la Syrah la variedad que se está tornando más popular en el estado, expresando una fantástica calidad. Cabernet Franc es otra cepa que está entrando muy fuerte como monovarietal.

 

 

 

 

 

 

 

Columbia Winery fue responsable del primer Syrah americano plantado en latitud similar al norte del Ródano. Su enólogo, David Lake, se ha destacado por la experimentación con nuevas variedades, y fue el primero en elaborar vinos de pago en Washington State, al igual que vinos de Syrah, Cabernet Franc y Pinot Gris.

 

 

 

 

 

Entre los vinos “monovarietales” (contienen un 75% de la uva indicada en la etiqueta), hay altas y bajas, pero donde mayor consistencia en calidad existe es en los excelsos cupajes que se realizan, especialmente con variedades del Ródano o el Loira, y que es donde radica el gran potencial de los vinos del estado. Curiosamente algunos de estos cupajes alcanzan unos altísimos niveles alcohólicos (sobre 17% algunos), que,  inexplicablemente, casi no se perciben a nivel organoléptico. Los bodegueros washingtonianos se destacan por su extraordinaria habilidad para las mezclas, lo que brinda la ventaja de mantener la consistencia de sus vinos, año tras año.

 

De acuerdo a Pierre Rovani, mano derecha de Robert Parker en The Wine Advocate, la magia y gran ventaja de los vinos de Washington radica, precisamente en el hecho de realmente no tener un estilo distintivo que los defina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bodegueros y viticultores

 

Château St. Michelle es la mayor y más antigua bodega del estado. Con una producción anual de cerca de un millón de botellas, comenzó operaciones en 1934 y ha cambiado de propietario en diversas ocasiones. Es, quizás, la bodega de mayor proyección, aunque sus vinos son de corte bastante comercial. La mayoría de los vinos que se producen en el estado caen dentro de la categoría premium, que en los Estados Unidos se define como de unos USD $ 8 en adelante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al ser la mayoría de las bodegas de producción bastante limitada, se enfocan mucho en la calidad. No en balde se especula que los próximos 100 puntos que otorgará Robert Parker en su Wine Advocate pertenecerán a una bodega del estado. Los conocedores apuestan por Cayuse, a cargo de Jean-Christophe Baron, enólogo francés que se ha destacado por sus prácticas biodinámicas y su manejo de la Syrah, en vinos muy orientados al maridaje. Washington State produce más vinos calificados con más 90 puntos, que lo que producen California o Australia. 

 

Hoy día en el estado hay una importante presencia de enólogos franceses, italianos, suizos, españoles e incluso argentinos. Y continúan llegando flying winemakers, como Michel Rolland, uno de los arribados más recientemente, lo que se espera comience a conferir mayor prominencia al estado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero más allá de éstos es importante destacar el interés denotado por importantes elaboradores foráneos por invertir en el estado, especialmente a modo de joint-ventures con bodegas de Washington State. Así, en 1992 Piero Antinori visitó el estado y decidió emprender uno con Château St. Michelle, Col Solare, una bodega conjunta que actualmente está en las postrimerías de su terminación. La bodega, que comercializará como primera cosecha la del 2006, está construida en Red Mountain. Chateau St. Michelle igualmente ha desarrollado otro joint-venture llamado Eroica, que se enfoca en la Riesling y se ha desarrollado conjuntamente con una bodega del Mosel alemán y el bodeguero Ernst Loose. En Washington, el costo del terreno es mucho menor que en otros lugares por lo que es un atractivo muy importante para nuevas inversiones vitivinícolas.

Brian Carter se desempeñó como enólogo de APEX, hasta que este año lanzó su propia línea de vinos. Carter es un maestro de los cupajes y sus vinos son caldos con clase y fineza, elabo-rados varios con uvas del Ródano

 

 

 

 

 

 

 

 

En Washington State la mayoría de las bodegas compra uva, aunque cada vez más comienzan a adquirir viñedo para producción propia. Por ello, la figura del viticultor tiene una importante prominencia en el estado. Uno de ellos es Tedd Willman, quien tiene una extensa variedad de cepas plantadas, algunas más tradicionales como la Merlot o la Cabernet Sauvignon, pero otras menos extendidas en América, como la Mourvèdre, la Cinsault, la Petit Verdot, la Tempranillo o la Petit Syrah, entre otras.

 

La investigación vitícola cobra especial relevancia en el estado y de ello se encarga primordialmente la Universidad de Washington, con estudios sobre irrigación, insectos, y otros. Los fondos para la investigación provienen de los impuestos a la venta de los vinos, y de asignaciones legislativas especiales. Viticultores como Willman, un especialista en prevención de plagas, colaboran estrechamente en estos esfuerzos. Esto redunda en beneficios a los bodegueros, porque se intenta ir a la raíz del buen vino, la vid. En Washington, viticultores y bodegueros trabajan mucho en equipo. 2005 fue una cosecha considerada como estrella en el estado, por la cantidad y calidad de uva cosechada. Ese año se caracterizó por una importante amplitud térmica entre día y noche. 

 

 

 

 

 

 

Saborear a Washington

 

Taste Washington es el evento anual promocional de la industria vitivinícola del estado. En su octava edición, reunió recientemente a casi todas sus bodegas y a unas dos mil etiquetas de vino en un mismo espacio de cata. Consumidores, industria y los propios bodegueros tuvieron la oportunidad de degustar todos estos caldos y acompañarlos con tapas elaboradas por un sinnúmero de restaurantes del estado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                

Domaine St. Michelle, Columbia Crest, Kiona, Columbia Winery, Terra Blanca y Sagelands fueron algunas de las casi 400 bodegas presentes en Taste Washington. A la extrema derecha, Bob Hetz, uno de los más destacados bodegueros del estado, con un estilo de vinos contundente, más dirigido a quienes buscan vinos muy potentes y de guarda.

 

 

 

La edición 2006 de Taste Washington mostró el amplio abanico de vinos tintos y blancos tranquilos, pero también de espumosos, cosechas tardías, incluso vinos fortificados o de frutas tropicales, como los de guayaba o fruta de la pasión, de Paradisos del Sol. La oferta se caracterizó por la línea sugerida por Rovani (en la foto), orador invitado a Taste Washington, vinos de alta calidad a muy buenos precios, especialmente atractivos al consumidor más joven, y que se está volviendo un segmento cada vez más y más importante en el negocio del vino en los Estados Unidos.

  

Pero además de este evento, los vinos pueden degustarse de manera más calmada en las propias bodegas, o en otras actividades que tienen lugar a lo largo del año. Washington es un estado de una impresionante belleza natural que se complementa perfectamente con su recorrido como destino vitivinícola. Además, su capital, Seattle, con un flair un poco europeo, ofrece muchos atractivos de entretenimiento a sus visitantes.

 

 

 

 

Snoqualmie, donde se grabó la serie Twin Peaks, es uno de los espacios naturales de mayor belleza en Washington.

 

Desde Seattle pueden realizarse visitas de un día o varios tanto a las zonas elaboradoras como productoras, como Walla Walla o Yakima, una oportunidad excepcional para probar, de primera mano, algunos de los excelentes vinos que se producen en el estado.

 

 

 

 

           

 

 

 

 

 

 

Algunas de las próximas actividades importantes en el calendario vitivinícola de 2006 Yakima y Walla Walla incluyen algunas que coinciden con algunos fines de semana feriados, ideales para una escapada:

 

Spring Barrel Tasting – donde puede catar de la barrica (28 al 30 de abril)

Going Vertical – catas verticales, actividades gastronómicas y artisticas (1 al 4 de septiembre)

Savor the Art – las bodegas se transforman en museos para que los visitantes disfruten del vino y el arte. (1 al 31 de octubre)

Anticipo navideño en Acción de Gracias – con degustaciones de vino y comida (24 al 26 de octubre)

Catas en barrica (2 y 3 de diciembre)

Vino tinto y chocolate (17 al 19 de febrero de 2007)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si usted desea explorar más a fondo las posibilidades enoturísticas de Washington State, o desea entablar algún contacto con alguna de sus bodegas para fines comerciales, puede comunicarse con Viajes & Vinos enviando un e-mail a info@viajesyvinos.com

 

Agradecemos sinceramente la colaboración y apoyo de Washington Wine Commission, Women Chefs & Restaurateurs, Madison Park Café y Stone Tree Vineyards.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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