14 de febrero de 2015 - Novedades de Viajes & Vinos

En esta edición:

ENOCOSMETICA - Dior

BURBUJAS - Rias Baixas

VIÑA – Poda en Gomariz

RESTAURANTES - Alleno

GENTE - Kemiji

DESTINOS - Caceres

QUESOS - Prestes

HISTORIA - Muñoz enófilo

EVENTOS

VINOS

 Y además… Estrenos de té, Investigaciones vitícolas, El laberinto de las denominaciones de origen, Fundación Masi, Aguada Food Fest y más...

Poda en Gomariz

en transito entre 2014 y 2015

En el Ribeiro gallego brilla el sol y acaricia el frío entre aromas a leña ardiente, piedras, monasterios y abadías, y el canto de algún pájaro, prácticamente el único sonido capaz de espantar al silencio.

Entre el paisaje de viña, entre tutores y espalderas, las cepas de vid, como cualquier dama coqueta, se acicalan para deslumbrar en su próxima fiesta. Es durante el invierno, cuando reposan entre frío y a veces también algún copo de nieve, que las viñas se podan dando inicio a un nuevo ciclo vegetativo y la ruta a la vendimia que culminará meses después.

Enfocados en la estampa bucólica de la vendimia y los racimos de uva, pocos reparan en las otras etapas del ciclo vegetativo de la vid, entre las que, a pesar de su enorme importancia, la poda es una que casi pasa desapercibida para los consumidores.

¿Qué es la poda? El corte de los sarmientos y otras partes vivas de la planta que crecieron en la vendimia anterior para modificar su crecimiento conforme las necesidades del viticultor. Al fin de la vendimia, al remover los racimos y caer las hojas, la cepa queda desnuda pero con tentáculos a los que hay que volver a dar forma para que puedan producir uva de forma equilibrada. Una labor que busca poner orden en la cepa y que generalmente se hace a lo largo del invierno.  

A pesar de no ser la única bodega en el coto vitivinícola más antiguo de España donde se hallan los terrenos más codiciados del Ribeiro y las viñas de casi todas las bodegas de gama alta en la denominación, el nombre de su marca está tan bien afincado que cuando se habla de Gomariz en idioma vino se sabe que la referencia es al Coto. Coto de Gomariz. Ribeiros de vanguardia y diáfanos de la visión de su autor, Xosé Lois Sebio.

Uno de ellos es Seica, un tinto biodinámico de limitadísima producción cuyas uvas proceden de una pequeña finca, A Taina, la última en vendimiarse y la última también en podarse entre las que posee Coto de Gomariz.

Viticultor ante todo, Sebio, una joven eminencia de cepas autóctonas de Galicia, conoce sus uvas al dedillo y se mueve por A Taina con sabiduría y dominio escénico, analizando concienzudamente cada tronco de vid, para escudriñar por donde hacer el corte que imbuirá a las cepas savia y nueva vida. Es, como una peluquería de vides, en la que hay que medir con milimétrica precisión el corte y, en todo caso, cortar de de menos, y ajustar lo necesario, a cortar de más y dañar el futuro de la cepa.

Uno de los términos que más consideración amerita en la poda es “acrotonía”, un concepto relacionado con el vigor de la cepa y que explica que en las más jóvenes, el vigor y, por ende, el crecimiento, se concentre en las puntas. Por ello, parte del objetivo de la poda es distribuir el vigor en la planta, aportándole equilibrio, lo que se logra reduciendo el tamaño y cantidad de los pulgares que se convertirán en sarmientos. Para lograr un volumen razonable de producción por hectárea, las reducciones en el tamaño de las cepas se compensan con un aumento de las densidades de plantación, es decir, incrementando el número de cepas plantadas en una superficie determinada, pero plantas, con un vigor más equilibrado.

Esto se consigue limitando el número de yemas en una planta. Las yemas son las pequeñas protuberancias que se extienden a lo largo de un pulgar y constituyen un punto de crecimiento. Los pulgares crecerán y se convertirán en pámpanos que luego se transformarán en sarmientos. Los sarmientos son las ramas que anualmente produce la vid, y del que saldrán hojas y racimos. Los sarmientos portadores de las yemas tendrán nombres diversos según el tipo de corte y conducción que se realiza, y según el propósito de equilibrio a corto o largo plazo que quiera brindársele a la cepa.

Clic. Clic. Clac. Clic Clic Clac. Así son lo cortes con que va rebanándose cada cepa. Los clic son para los cortes de las partes más delgadas, los clac para las porciones más gruesas, usualmente pedazos que se recortan porque la madera se ve seca o muy desgastada, para lo que a veces se requiere mucha fuerza ante la dureza del material. Se descartan algunos pedazos y los que se quedan van permaneciendo con dos yemas en cada pulgar, como en las podas cortas. Una medición individual, sumando dúos de futuro, que casi antes de que sea posible percatarse, de unos trozos pegados al tronco pronto empezarán a alargar sus brazos para alcanzar una nueva cosecha.

Coto de Gomariz acostumbraba a empezar sus podas en enero, pero el actual ciclo vegetativo lo adelantó, comenzando las podas en noviembre. De este modo, las cepas empezarán a brotar antes, siempre que hayan cumplido las horas de frío reglamentarias durante las que inverna la vid.

Una abundante cubierta vegetal protege el suelo de la parcela, fragante gracias a hojas de falsa menta que perfuman el pequeño jardín de vides. Unas 20 hileras distribuidas en 432 metros. Cada corte hace emanar nuevos aromas de vida, verdor y frescor, evidente a través de los tonos verdosos que se van revelando en las maderas. Desprendidas de la cepa, los sarmientos casi se asemejan a una enredadera de madera, un pasado entretejido de vides.

Sousón, garnachas, carabuñeiras son cepas en este pedazo de viña salpicado con abundantes trozos de cuarzo en los suelos. De ellas nacerá el Seica, un tinto biodinámico fino y puro. Uno en el portfolio de Coto de Gomariz, que tiene otra larga lista de vinos, entre los que se cuentan los blancos Coto de Gomariz, Colleita Seleccionada y Gomariz X; los tintos Abadía de Gomariz, Cuvée Caco, Cuvée Prima y Aniversario; los coquetos The Flower and the Bee, unos vinos fáciles y agradables en versión tinta y blanca. Vinos que buscan fruta y huyen de lo que su enólogo define como una nueva línea de trabajo que parece haberse apoderado de Galicia haciendo hincapié en la acidez y la aromaticidad.

¿Dónde comprar?: Cien Vinos (PR).

 

Más chispa de albariño

Texto: Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Viajes & Vinos (C)

Las ocho etiquetas que Divinidades probara en exclusiva y horizontal el pasado año hoy se proyectan en mayor cantidad, lo que prueba el interés de algunos elaboradores por enriquecer la categoría, y también en una consolidación que se refleja en la consistencia de producción que muestran algunas etiquetas degustadas en la hornada anterior, en el avance importante en la calidad de otras, y en el buen pie con que han hecho su incursión en el mercado algunas de las etiquetas más nuevas.

De 2014 a este 2015 se estrenaron en el mercado etiquetas como Valtea, un brut nature de Bodegas Vilarvin; Danza, un espumoso brut de Adegas Galegas; Alba Martín, un espumoso extra seco de Bodegas Martín Códax; una nueva etiqueta de Feitizo con mayor tiempo de crianza; y Eidosela tinto brut, un espumoso tinto elaborado por la bodega homónima. Una evolución acelerada para una categoría joven y aún de limitada producción, que tiene aún mucho por mejorar y evolucionar, pero que en su breve vida ha ido haciendo importantes avances.

La producción de espumosos amparados por el CRDO casi alcanza los 75 mil litros, siendo las categorías Brut y Brut Nature las de mayor volumen, acaparando el 70.6% de toda la producción espumosa.

Cabe destacar que a pesar de la aún limitada producción, a través de la categoría se destaca una abarcadora expresión de niveles de dulzor, lo que refuerza la aptitud gastronómica de los albariños espumosos para complementar con amplio abanico de propuestas de sabor.

En esta nueva hornada de cata espumosa aparece por primera vez un espumoso tinto y también un espumoso de añada, un concepto que hace un año se planteaba como una posibilidad que no se descartaba, pero que quizás no se anticipaba se pudiera incorporar con tanta celeridad.

En resumen, una evolución favorable en cantidad y calidad, y un escalón en los progresos de esta categoría que representa un valor añadido para los vinos de la DO Rías Baixas.

 

PRODUCCIÓN DE ESPUMOSOS (En litros):

 

Vino

Total Litros

Subtotal por categoría

Mar de Frades Brut Nature

20,000

 

Valtea Brut Nature

5,000

 

Eidosela Brut Nature

5,000

 

Señorío de Rubiós Brut Nature

445

30,445

Eidosela Extra Brut

10,000

 

Feitizo da Noite Extra Brut

2,000

 

Feitizo da Noite 21 Meses Extra Brut

2,000

14,000

Danza Brut

2,500

 

Señorío de Rubiós Brut

4,388

 

Sensum Laxas Brut

15,000

21,888

Alba Martín Extra Seco

4,000

4,000

Eidosela Tinto Brut

3,800

3,800

TOTAL

74,133

74,133

 

Brut Nature:

Mar de Frades Brut Nature: tonos de intenso limón anteceden matices de manzana y flor blanca e incluso notas de pino, en un vino con buena estructura, mucho equilibrio y un final chispeante y muy salino. Mucha consistencia añada tras añada de este espumoso de fina, abundante y persistente burbuja que, degustado en copa para vino blanco, se muestra incluso más expresivo en aromas y matices minerales.

Valtea Brut Nature: tonos de fósforo que luego van dando paso a matices cítricos y algunos sutiles tonos tostados que concluyen con un final mineral con tonos a piedra, salino y persistente. Este espumoso es el primer y único espumoso certificado por el gobierno gallego con el sello de Galicia Calidade, una certificación otorgada a productos de calidad superior y diferenciada personalidad.

Eidosela Brut Nature: notas acompotadas de sobremaduración que terminan en un fin mineral. Burbuja escasa y sin la finura en boca que le caracterizó un año atrás.

Señorío de Rubiós Condado do Tea Brut Nature: persistentes recuerdos sutiles a piña que dan paso a tonos de bollería, jalea de manzana y membrillo. Un espumoso con cuerpo y burbuja bastante persistente, aunque sin ser abundante.

 

Extra Brut:

Eidosela Extra Brut: tonos de compota que se entremezclan con recuerdos minerales a talco en un espumoso de mucho cuerpo, que se aprecia mejor en copa de vino que en copa flauta.

Feitizo da Noite Extra Brut: intensas flores blancas perfuman este vino con burbuja fina, recuerdos a granito y matices muy salinos, que se conjugan en un vino con buena estructura y mucha aptitud gastronómica.

Feitizo da Noite Extra Brut 21 meses: Notas acompotadas que luego dan paso a unos persistentes matices a bollería abriéndose a una boca con tonos minerales y a la par una pizca de dulzor, en un vino con mayor complejidad que sus contrapartes.

 

Brut:

Danza Brut Colleita 2013: un estimulante proyecto de la nueva era de Adegas Galegas que rescata su nombre del godello espumoso que en su pasada etapa elaboraba este grupo bodeguero en Valdeorras. Interesante excepción millésimé, que pudiera plantear el estreno de un concepto con el que en su plan a largo plazo el CRDO Rías Baixas no descartaba coquetear. La nariz de este Danza es super fragante y fina, con matices a flor blanca, tonos cítricos y anisados, y recuerdos minerales a talco que también dan paso a alguna nota de bollería. De burbuja fina y color más pálido, tiene un fin mineral, salino y de persistente finura. Un vino con mayor finura y complejidad, de una producción limitadísima de 2,500 botellas, que se han elaborado a partir de un vino base procedente de una vendimia seleccionada.

Señorío de Rubiós Condado de Tea Brut: apetecible nariz con recuerdos florales y a hierbas aromáticas como el hinojo o el tomillo, y frutas como la pera o el melocotón. De burbuja persistente, es un vino redondo y ligero de cuerpo, que concluye en el paladar con notas salinas y que revalida en la calidad mostrada un año atrás.

Sensum Laxas Brut: un espumoso que ha hecho notables progresos desde su cata el pasado año mostrando una nariz mucho más afrutada, con recuerdos a intensa manzana y tonos minerales. De burbuja fina y persistente, tiene un final afrutado y con chispa. En copas de vino expresa mejor su mineralidad evocando también tonos con pizca ahumada. Disponible en: El Almacén del Vino de B. Fernández (PR).

 

Extra Seco:

Alba Martín: un espumoso correcto que refleja bien la tipicidad de la albariño y que tiene buena acidez, pero en el que a momentos se remarcan las notas de levadura.

 

Espumoso tinto brut:

Eidosela Brut Tinto: aunque a primera vista parece un espumoso rosado de color intenso, en realidad es un tinto que ensambla cuatro uvas tintas autóctonas: brancellao, sousón, caíño y espadeiro. Por eso el consumidor no debe de dejarse arrastrar por la primera impresión de color para compararlo con otros espumosos rosados, sino que hay que pensarlo en clave tinta (representativa de lo que sería un tinto joven gallego). Esto entrega un producto más vinoso y de mayor cuerpo que los tradicionales espumosos rosados de Champagne o la DO Cava. Aunque de burbuja escasa y fina, este Eidosela Brut Tinto, el primer espumoso tinto de la DO Rías Baixas, es muy floral, fresco y afrutado, con recuerdos a frambuesa.

El nuevo oro de Dior e Yquem

Se elabora a semejanza de los grandes vinos, como el que le inspira, y a semejanza de ellos sólo se embotella en añadas excepcionales y con la excepcionalidad de que en lugar de servirse en una copa, se vierte cuidadosamente en la copa de la piel.

No hay demasiada diferencia entre cómo se concibe de la cepa a la copa un vino como el legendario Château d’Yquem, y cómo la casa Christian Dior concibe un producto de belleza desarrollado a partir de las vides que dan vida a los vinos de ese mítico Castillo. Se confía en que el clima sea propicio para una buena cosecha, se velan celosamente las uvas, se recogen cuidadosamente los racimos y luego se aplican las más depuradas técnicas de elaboración para gestar una joya.

Es lo que ha creado Dior con La Cure Millésime Vintage 2013, que se lanza este marzo como un producto super exclusivo de su línea de enocosmética L’Or de Vie, una que armoniza lo mejor de Yquem con lo mejor de Dior, dos marcas de lujo y excelencia en una perfecta ecuación de belleza que reafirma las similitudes que existen entre los propósitos de dos productos de gran lujo: un gran vino y un gran cosmético.

El tiempo es quien manda en el histórico terroir del Château d’Yquem, ubicado en el punto más alto de Sauternes. Un vino mimado y exclusivo, paradigma del lujo francés cuyo potencial enocosmético Dior se dio a la tarea de investigar.  

Así surgió hace un tiempo la línea L’Or de Vie, extraordinaria alquimia entre un milagro de la naturaleza  ---un vino nacido del hongo que produce la botritis----  y la innovación, transformando la piel de la uva y trasladando con su exliir a la piel humana la misma capacidad de envejecimiento que tienen los míticos vinos de Yquem. Con La Cure L’Or de Vie, Dior lanza una nueva obra maestra con los secretos de Yquem, un tratamiento ultra especial, creado por las propiedades excepcionales de los hollejos de la cosecha 2013.

Dior ha estado trabajando sobre la viña de Yquem desde el 2005. Según explica Patrice André, etnobotánico de los laboratorios de investigación de Christian Dior, la empresa ha estudiado todas las partes de la viña para entender qué hace a las de Yquem tan excepcionales. En ese ejercicio primero se descubrieron los poderes de la savia de las cepas, más tarde los de sus sarmientos y ahora los de los hollejos de las uvas, lo que dio paso a crear este nuevo producto.  

Antiguamente los viticultores de Yquem aplicaban orujo a la viña luego de la vendimia. El orujo hacía las veces de fertilizante, capaz de estimular un nuevo ciclo vegetativo. Luego de analizar savia y sarmientos de las vides, Dior halló en el orujo una sustancia orgánica extremadamente fértil. Al estudiarlo, encontró que los orujos tenían una fórmula molecular que variaba de año en año, conforme las particularidades de cada vendimia. Así que la empresa perfeccionó un método de alta precisión para extraer material de los orujos, como esta huella molecular. 

En 2013 en Sauternes se dieron unos contrastes climáticos marcados que propiciaron el surgimiento de condiciones fantásticas para el desarrollo de la botritis cinerea, o podredumbre noble. De los hollejos de esa añada memorable, Dior hizo un extracto de orujo a partir de las pieles 70% Sémillon y 30% Sauvignon Blanc, la misma mezcla del ensamblaje del vino. Luego envejeció ese extracto de orujo como si fuera un gran vino, extrayendo a su vez las propiedades anti-envejecimiento de las pieles de donde surgió ese extracto.

Con la edad, la fatiga, el estrés y los cambios de estación, la piel se hace más proclive a los cambios en el organismo, sufriendo una pérdida de energía. Sus células se debilitan al ser las últimas alimentadas por el flujo de sangre, ralentizando su funcionamiento. El extracto de orujo de las vides destinadas a los vinos de Château d’Yquem recrea un ambiente que favorece la fertilidad celular, dinamizando las células de la piel e impulsando su energía vital. De este modo la piel se regenera, produciendo más sustancias esenciales necesarias para su embellecimiento, como el colágeno. A este compuesto se añade Sap, un anti-oxidante de alto rendimiento ya empleado en la línea tradicional L’Or de Vie. Este elemento impacta tantos como 200 genes que ayudan a prolongar la juventud de la piel, haciendo a las células más longevas, como si se tratara del potencial de envejecimiento de un gran vino. 

La Cure L’Or de Vie concentra de manera excepcional el contenido de ingredientes activos, contribuyendo a una regeneración intensa y radical de la piel. Un “shot” con un efecto impresionante, que si se emplea a la mañana y a la noche durante 90 días consecutivos (el tiempo que toma renovar los componentes de la piel dañados por el paso del tiempo) ayudará a reactivar la piel, del mismo modo que el orujo aplicado a las viñas de Yquem servía de fertilizante a éstas para estimular al nuevo ciclo vegetativo.

La particularidad que tiene La Cure radica en lo exclusivo del orujo que se emplea para su elaboración y en la concentración de savia y extracto de sarmiento empleados en otras formulas de la línea L’Or de Vie. 

Tras exprimir la uva para obtener el mosto, los orujos se congelan y llevan al laboratorio para el proceso de extracción, un proceso muy complejo y empleado únicamente por Dior. De hecho, Dior se encuentra evaluando los orujos de la cosecha 2014 para saber tanto si éstos fueron tan excepcionales como los de la 2013 o si incluso pueden tener otras cualidades que no se hallaron en los orujos de esa añada. 

Apenas tres gotas de la La Cure de L’Or de Vie bastan para tratar el rostro, cuello y escote. En adición a sus cualidades nutritivas, del producto emana también una sofisticada fragancia. Éste se presenta en un empaque excepcional de tres botellas enlazadas con hilo de oro y selladas con cera blanca. Como la de muchos grandes vinos, la producción es limitada y numerada en los ateliers de Dior. 

Cada una de las tres botellas equivale al tratamiento de un mes, que por fases tiene los objetivos de (1) transformar la piel, (2) ampliar los resultados del primer mes, y (3) consolidarlos, en el tercero. Al terminar el tratamiento el empleo de un suero (Le Serum) prolonga los resultados de los primeros tres meses.  

Como parte del tratamiento, el Instituto Dior creó en exclusiva para La Cure de l’Or de Vie dos “gotas de masaje” ergonómicas y cubiertas con oro, para masajear el rostro. El conjunto viene con una loción, el suero, una crema ligera y otra enriquecida con cera de vid ultra nutritiva, y una crema de contorno para ojos y labios. 

El tratamiento de la Cure de L’Or de Vie Millésime Vintage 2013 tiene un costo de unos 1,500 Euros. Este precio es fruto de la investigación sobre las propiedades de las vides, la limitada disponibilidad del orujo de Yquem y su alto costo, y la investigación a nivel de la presentación del producto. Estará disponible a partir de marzo de 2015 de manera ultra limitada en un restringido grupo de establecimientos. 

En España, La Cure de L’Or de Vie sólo estará disponible en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana.

Cuvée Caudalie

 

Caudalie, la más famosa marca de enocosmética tiene desde hace algunas semanas casa en Cuvée Boutique Spa, un espacio de bienestar que abrió en Puerto Rico, destacando los tratamientos que ofrecen con los productos de esta reconocida marca francesa, que lo convierte en el único spa en el Caribe que la oferta en sus tratamientos.

El poder curativo de la vid se conoce desde antes de Cristo, pero fue hace menos de 40 años que un investigador en Burdeos se percató de que la uva era rica en polifenoles, el mayor antioxidante natural. Más tarde, el consumo de vino empezó a relacionarse con una mejor salud cardiovascular, con lo que éste adquirió una nueva dimensión, de líquido placentero a  producto repleto de salud. 

En 1993, el mismo investigador comparó el contenido polifenólico de las semillas de la uva descartadas en vendimia con un tesoro de pepitas de oro. Curiosos con la analogía, los bodegueros del bordelés Château Smith-Haut-Lafitte decidieron rebuscar su propia viña y lanzar, en 1995, los primeros productos enocosméticos de la marca Caudalíe. Nuevos acuerdos con la Universidad de Burdeos darían paso al desarrollo de más artículos y, en 1999, a la apertura de Les Sources de Caudalíe, el primer spa de enoterapia.

La uva y su cepa son una cápsula de juventud y salud. Piel, pulpa, semilla y hasta sarmientos, hojas y escobajos poseen vitaminas, taninos, polifenoles, viniferina y resveratrol, sustancias beneficiosas al organismo y antioxidantes naturales. El resveratrol facilita la síntesis de colágeno renovando células y regenerando la piel. También se presume prevenir el crecimiento de algunos tumores. La viniferina favorece la distribución de la melanina, evitando la aparición de manchas. Los polifenoles combaten los radicales libres ---fragmentos de moléculas inestables que oxidan y envejecen celúlas y tejidos---, y tienen un poder antioxidante muy superior a las vitaminas C y E.

Así, de una cepa, de las lías, fangos o bitartratos residuales en la vinificación, y también del propio vino, surgen productos para ambos sexos, como lociones corporales y para después de afeitar, aceites, sales de baño, jabones exfoliantes, leches limpiadoras, cremas de manos, aguas frutales, protectores labiales, productos capilares, geles perfumados y de baño, espumas, mascarillas, cremas relajantes, hidratantes, anti-arrugas, nutritivas, anti-estrías, adelgazantes, anticelulíticas y para el contorno de ojos.

Por su alto contenido polifenólico la mayoría de los enocosméticos procede de uvas tintas, aunque la variedad de cepa parece no influir en las cualidades de los productos. Lo que sí se presume es que las vides viejas tienen efectos más reconfortantes por tener hollejos más gruesos, con más polifenoles y antioxidantes.

Cuvée Boutique Spa ubica en Plaza Caparra, en Guaynabo.

 

Esencia mediterránea en California

Texto: Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Suministradas

El nombre engaña. Hasta que no empieza a contar su historia, pocos imaginarían que tras ese apellido exótico y ese español con acento inglés se esconde una pura esencia mediterránea y un corazón muy español.

Sus padres se conocieron en la universidad en Nueva York. Él griego, y ella cordobesa, se mudaron con sus hijos a Madrid en los años 70, una época que Emmanuel Keminji pudo vivir en primera fila al mejor estilo de Carlitos Alcántara en Cuéntame. Pero con la muerte de Franco, el fin de una era y el comienzo de otra, su padre pensó que el porvenir en España estaba cargado de incertidumbre con lo que determinó regresar a los Estados Unidos para labrarse un futuro más seguro.

Le habían hablado al padre sobre la posibilidad de afincarse en Davis, en California, donde había plazas para profesores universitarios como él y hasta allá se desplazó con toda la familia. Quiso el azar que fuese hasta allí, un reconocido centro académico para temas de vino, aunque él, fuera de beberlo, poco tenía que ver con esos intereses enológicos.

Pero en las idas y vueltas de Emmanuel a Madrid, el contacto con su tío, un apasionado de los toros y los vinos, hizo que naciera en él una pasión por el vino, que halló en Davis la coincidencia perfecta para dar rienda suelta a una vocación enófila que le convirtió, primero, en Master Sommelier, y luego, en bodeguero.

Allí comenzó un proyecto que tomó su nombre de la tauromaquia, y creó en 1994 un tentadero de vinos llamado Miura Vineyards. Miura, como los toros de lidia, y también porque en cierta manera fue la embestida del reto personal que hizo a Kemiji un grupo de amigos, para que encabezara un proyecto de vendimia que le apasionó tanto, que años después le hizo abandonar su trabajo como sommelier en The Ritz-Carlton San Francisco para dedicarse por entero a su bodeguita californiana, donde produce vinos que entiende representan los mejores viñedos de California, agrupando diversas procedencias para crear tres etiquetas construidas a partir de pinot noir, cabernet sauvignon y syrah.

Pero el deseo de regresar a las raíces españolas que dejaron huella indeleble en él, hizo que en 2003 decidiera también poner un pie en la comarca del Priorat catalán, un entorno apasionante para elaborar vino. En la comarca juntó intereses con varios amigos que dieron vida a Clos Pisarra, un proyecto de servir en terruño en copa, como los buenos proyectos de esta zona productora. Por tener viñedos tanto en lugares amparados por las denominaciones Montsant y Priorat, no se casa con ninguna y sale sin contraetiqueta de ninguna de estas dos denominaciones de origen, ya que el objetivo del proyecto, más que comercial, es el de guiarse por la calidad y el orgullo.

Los vinos de Clos Pissarra son redondos y pletóricos en expresiones de la mineralidad del suelo, que no siempre es de la famosa llicorella, cuna de los vinos de la zona, sino que también puede tener vestigios aluviales. Para ellos se emplean tanto uvas de la zona, como la garnacha blanca o la cariñena, y otras cepas más tradicionales, como la cabernet sauvignon.

Allí surgen varias etiquetas, algunas de las cuales son vinos de finca, procedentes de parcelas que hubo que comprar para poder armar su rompecabezas de vino, y que luego comenzaron a elaborarse en solitario. Una de ellas es el Clos Pissarra El Riu, que nace de cepas centenarias de cariñena plantadas en El Molar, en un terreno singular con suelo de llicorella, pero también abundante en gravilla. Un cultivo de bajísimos rendimientos que se proyectan en un vino profundamente mineral, incluso con notas a hierro, recuerdos a lavanda y hierbas aromáticas, racial y a la par sedoso, complejo y elegante.  Otro vino en esta línea es Clos Pissarra El Ramón, que suma a la cariñena, garnacha y cabernet sauvignon a partes iguales, creando un tinto más estructurado que El Riu. Más etiquetas redondean el conjunto del proyecto.

¿Dónde comprar? La Bodega de Méndez (PR)

 

Una nueva vía láctea en Compostela

Por: Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Viajes & Vinos (C)

Primero vino el verde del monte y los pastos maravillosos.

Después llegaron las vacas.

Con las vacas llegó la leche, cremosa y deliciosa, y después de ésta vino el queso y tras el queso llegaron los consumidores.

Así comenzaron a visitar un nuevo destino de gusto locales y visitantes.

Y con ellos llegaron los comentarios. Tan rotundos como que el lugar es tan apetecible que deberían cobrarle a los clientes por entrar a respirar ese aroma hipnótico que emana el fabuloso mundo del queso, que ha hallado una coqueta morada en pleno casco histórico de Santiago de Compostela.

Pocas son las tiendas de la envergadura sibarita que tiene la que ha abierto Quesería Prestes en la céntrica calle de la Calderería de esta ciudad patrimonial, un mérito doblemente grande, cuando este pedazo de tienda se ubica en una ciudad universal, pero conservadora como lo es Compostela.

El caso es que poco a poco Santiago ha ido desvistiéndose de su rutina gastronómica para abrazar una nueva curiosidad epicúrea, que ha ido multiplicando por toda la ciudad una nueva esencia gourmet, inspirada por ese contagioso virus foodie y el interés de visitantes por saborear la esencia gallega, lo que ha traído como resultado la proliferación de establecimientos donde es posible hallar productos únicos y artesanales con sabor a tierra meiga.

Pero el del queso es único. Se vistió con atuendo exclusivamente lácteo hace apenas un par de meses y como nuevo proyecto boutique do queixo ha ido seduciendo a todo aquel quien no teme adentrarse en un viaje explorador por sabores de Prestes, de Galicia, de España y el mundo, convirtiéndose en una verdadera joya delicatessen que deleita a todos  por igual.

Son tantos y tan tentadores que no se sabe cuál escoger. Primero los propios, los de Prestes. Una quesería con base en la gallega Villalba donde elaboran requesón, queso del país, queso San Simón, con denominación de origen, San Simón reserva, con mayor curación, quesos para untar con sabor a pimienta y finas hierbas y, por supuesto, su emblemático queso azul, el primero de Galicia, que ha arrasado entre paladares desde su estreno en el mercado por su delicada intensidad.

Después de los quesos propios llegaron los vecinos.  Los gallegos, como el Capricho de Arzúa, y un restante  universo de manjares extraídos de cabras, vacas y ovejas esparcidas por toda España y que entregan verdaderas suculencias como el Patamulos castellano, el Idiazábal vasco, el Majorero canario, catalanes como el Mountanyola, de las Baleares como el Mahón, y muchos más.

Y después un abrazo a los quesos del mundo.  De Francia, Italia, Inglaterra, Holanda, todo en tamaño gigante, y todo disponible casi por primera vez en territorio compostelano. En total, hasta 100 referencias de queso, una especialización que sigue la línea de trabajo del negocio original de la quesería.

Ese destino con encanto y sabor que abre de lunes a sábado se ha vuelto un nuevo destino de peregrinación para más de una generación, con una oferta tan tentadora que incluso los más tenaces adeptos de las queseras tradicionales, terminan por sucumbir ante tal panorama con forma predominantemente circular.

Como en muchas boutiques de helado, es posible degustar una pequeña muestra del queso más tentador, antes de lanzarse a comprarlo, lo que sucede en la mayor parte de las ocasiones. El local tiene también disponible leche, mantequilla y yogur, para redondear un universo que busca crear una nueva cultura del queso a los pies del Apóstol Santiago, menos tradicional, más cosmopoloita, pero siempre artesanal, y que siempre tiene sus puertas abiertas, para dejar que los aromas de la tentación se esparzan por la ciudad y abran una nueva puerta al edén.

Cáceres, imprescindible sabor

Cáceres, que acaba de estrenar su título de Capital Española de la Gastronomía en 2015, es uno de los destinos imprescindibles para visitar en el año que acaba de comenzar. Así lo reconocen y recomiendan, entre otros, los grandes diarios y revistas de viajes, gastronomía y estilo de vida nacionales y varios medios extranjeros.

Los méritos de la ciudad extremeña para haber logrado la designación en dura lucha con otras cuatro ciudades, no son pocos. Cáceres cuenta con ocho Denominaciones de Origen Protegidas: Jamón ibérico D.O.P. Dehesa de Extremadura, Quesos La Torta del Casar, Queso Ibores, Aceite Gata-Hurdes, Pimentón de La Vera, Cereza del Jerte, Miel Villuercas-Inores y Vino de la Ribera del Guadiana, y dos Indicaciones Geográficas Protegidas: Ternera de Extremadura y Cordero de Extremadura (CorderEx).

Todos los productos agro-alimentarios tienen en común la calidad y el origen natural, unido a la elaboración tradicional que ha perdurado en el tiempo. Además, la ciudad ha incluido la gastronomía y el turismo de destinos gastronómicos como eje del Plan Estratégico Regional de Turismo Gastronómico, desarrollando novedosos productos turísticos como las Rutas Gastronómicas Singulares, los museos y centros de interpretación gastronómicos (el del pimentón, único en el mundo y el de la Cereza de Jerte) y el fomento de cocinas tan singulares como la sefardita, la monacal, la pastoril y la transfronteriza.

También destacan la originalidad de rutas como la Ruta del Jamón ibérico Dehesa de Extremadura, con talleres de corte de jamón y safaris fotográficos en la Dehesa; la Ruta del Queso con un recorrido por la vida cotidiana de los queseros; la Ruta de Isabel la Católica o la Ruta del Tajo internacional con la cocina transfronteriza de Valencia de Alcántara. Sin duda, Cáceres es un ejemplo de cómo se puede realizar la fusión entre cultura, turismo y gastronomía.

Cáceres fue declarada por la UNESCO Ciudad Patrimonio de la Humanidad por su excepcional casco medieval, es miembro de la Red de Juderías y parada obligada en la tradicional y concurrida Ruta de la Plata. Cáceres es una joya patrimonial y un escenario idóneo para albergar eventos turísticos y gastronómicos de proyección internacional.

El programa conmemorativo de esta designación contempla, al menos 62 acciones de promoción que se espera se incrementen a medida que avance el año. Algunas entre éstas, la “Denominación de Origen del mes”, con la que se pondrán en valor los principales productos regionales, lo que permitirá tematizar el calendario de acciones y también dinamizar la oferta gastronómica de los restaurantes cacereños, fomentando el consumo de los productos con denominación origen desde el entorno de los restaurantes.

Otra de las acciones será “Cáceres te pone el delantal”, con la que mensualmente se traerá a la ciudad a un personaje relevante para que cocine con un chef cacereños un plato del recetario regional.

Cáceres contempla, también, el desarrollo de nueve rutas gastronómicas tematizadas y experiencias gastronómicas de referencia, que se implantarán con la ayuda de restaurantes y hoteles de la ciudad.

Cáceres es Capital Española de la Gastronomía en 2015, y Mérida, otra ciudad extremeña, será la Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica en 2016.

Tres nuevas estrellas para Yannick Alléno

 

Apenas siete meses después de haberse hecho cargo de Pavillon Ledoyen, el chef francés Yannick Alléno ha logrado para su Alléno Paris at Pavillon Ledoyen las codiciadas tres estrellas Michelin. Es una de las novedades más importantes de la última hornada de estrellas que ha iluminado el firmamento francés, que celebra las recomendaciones de la guía gastronómica más famosa para este 2015. 

No son las primeras para Alléno, quien por tiempo las ostentó en Le Meurice, otro palacio que fue su casa antes de emprender nuevos derroteros y donde se destacó por su afán de poner en el plato ese “terroir parisien” en honor a la olvidada riqueza agroalimentaria de la capital francesa, y a su historia como cuna de la celebrada restauración del país. 

A Le Meurice arribó precedido de un trabajo que se inició en la primera mitad de la década del 1980, le llevó por algunos de los más prestigiosos establecimientos parisinos y le mereció un segundo lugar en el concurso Bocuse d’Or al mejor cocinero del mundo. 

Alléno nació en las afueras de París y se crió entre las marmitas del bar-restaurante de sus padres, lo que le provocó una fascinación obsesiva con la historia de la ciudad, de la cocina más humilde a la digna de deleitar a la realeza. Su prematuro interés por la cocina parisina le desencadenó un testimonio sencillo: el terruño parisino había sido olvidado por mucho tiempo y había que recuperar sus ingredientes y recetas excepcionales, pero también seguir creando platos innovadores. En esa dirección, la cocina de Alléno plantea una retrospectiva a los primeros restaurantes surgidos de la Revolución Francesa, recorriendo los puntos más recónditos del sabor de París para redescubrir productos sencillos, pero de altísima calidad, ofreciéndoles un nuevo lustre.

En 2008 Alléno fue seleccionado mejor cocinero de Francia. Ese mismo año creó su grupo de restauración que tiene por objeto divulgar y comercializar conceptos del cocinero y su experiencia administrativa en el mercado de la restauración de lujo. En esa misma temporada se encargó también del restaurante 1947 en el hotel Cheval Blanc en Courchevel y enseguida se instaló en el Royal Mansour, de Marrakech. Hoy tiene presencia, además de en éstos y varios locales en Francia, en distintos puntos de China y Dubai.

En verano de 2014 Alléno se puso al timón de las cocinas de Pavillon Ledoyen, una residencia histórica en los Campos Elíseos que tras un majestuoso edificio de la era de Napoleón III esconde una cocina refinada y decididamente moderna, en la que el cocinero ha introducido salsas innovadora y retado técnicas convencionales.

Elegido Chef del Año 2015 por la Guía Gault & Millau, Alléno propone una cocina francesa que tome fuerza de su herencia, pero también sea ambiciosa en la creatividad. Ha desarrollado una manera visionaria de abordar las artes culinarias en la que el saber hacer y la excelencia se combinan con una audacia que empuja fronteras para alcanzar nuevas cimas en el arte culinario.

Yountville celebra el sabor de Napa

Con presentaciones de estrellas de la música, celebridades gastronómicas y los mejores vinos de Napa Valley, Yountville celebrará su evento cumbre Yountville Live, una experiencia artístico-gastronómica sin parangón, que tendrá su cita 2015 del 19 al 22 de marzo próximos en el corazón del valle de Napa.

Considerado desde hace mucho el corazón vitícola y gastronómico de Napa Valley, Yountville ofrece el marco ideal para lo que es una exclusiva escapada de lujo. Restaurantes y alojamientos de calibre mundial, algunas de las de las bodegas más celebradas de Napa Valley, complementan el ambiente de un pequeño pueblo con un sofisticado estilo de vida enraizado en las artes, el vino, la comida y paisajes maravillosos que hacen al destino sumamente atractivo.

El exclusivo evento de cuatro días abarca conciertos acústicos, degustaciones, visitas a bodegas y comidas suntuosas, todo de un marco de intimidad y exclusividad. Los albergues más lujosos de la zona serán anfitriones de quienes asistan al evento.

Como parte del evento, varias bodegas de Napa Valley serán escenario de conciertos acústicos, degustaciones y ejercicios de maridaje. Las presentaciones musicales tendrán como protagonistas tanto a talentos consagrados como talentos emergentes. El entorno íntimo permitirá a los asistentes a entablar una conexión personal con los artistas.

Para más información visite: at www.yountvillelive.com.

Aguada Wine & Food Fest, de preventa 

“Aguada Wine & Food Fest” lanzó la preventa de boletos para el evento gastronómico que tendrá lugar el sábado 14 de marzo el Centro de Convenciones de Aguada.

Durante la velada podrán degustarse vinos y licores de Destilería Serrallés, La Cava de Serrallés, CuttySark, Don Q, Sky Vodka, Finest Call, Master of Mixes,  Santo Spiriti Imports, Destilería Coquí "Pitorro" y Sangría La Lola, que podrán acompañarse de las creaciones culinarias de Hotel Verdanza, Eighty 20 Bistro, Hoiday Inn, Fat Tuesday, Courtyard by Marriott Aguadilla Hotel & Casino, Lola Eclectic Cuisine, Hotel Villa Montaña Beach Resort, Parador Perichi's & Perichi's Pool Bar, Copas Made in Italy, Fufú Afropuertorican International Cuisine, Restaurante Casa Linda, Teatro Restaurant, Restaurant Olas y Arena, Limoi Bar & Lounge, MBTI, UNITEC, Jem Dessert @nd More, Chef Ivette by Las Lomas, Latin Flavor's Catering, Candela's Catering, Catering Pasapalo's, Tiki Bar Cake & Chocolate, Sweet Cakes World, Toro Bravo Food Service, Damir Catering, Bolitas by Chef Amaury, Creole Gourmet, The Coffe Spot, Brazo Gitano Franco, Me latte un Capricho y The Black Steakhouse & Sport Bar. 

Los boletos pueden adquirirse visitando www.aguadafest.com Durante el evento se sorteará también un viaje para dos personas a Punta Cana (República Dominicana) de cuatro días y tres noches. Los boletos en preventa son limitados. La oferta es válida mientras duren.

Cinco vinos y un festival

 

Un año más, y con éste van 18, la Cámara Oficial Española de Comercio de Puerto Rico celebró su tradicional festival enogastronómico, que este 2015, como el pasado año, tuvo su cita en el atrio del Museo de Arte de Puerto Rico.

Esta actual y muy exitosa edición superó todos los récords de asistencia, lo que por un lado es positivo, pues un mayor número de personas se expone a los sabores de España, pero por otro no siempre permite disfrutar cómodamente de todos los ingredientes del evento, que a momentos puede tornarse un verdadero pandemonium.

Siendo complicado en esas circunstancias probar reposadamente los vinos para apreciarlos mejor, destacamos cinco novedades que dejaron buen sabor de boca.

Uno de los estrenos destacados de 2014 fue el de la bodega alicantina Tarima Hill (La Bodega de Méndez), con tintos de excelente relación precio-placer que tuvieron su plataforma formal de presentación en el pasado Top 100 Wines. Dando a conocer en este Festival un Tarima Hill blanco, fresco y delicioso, plantearon un estreno interesante a 2015.

Otros vinos que han ido consolidándose en el mercado son los que representa Vinos de Mallorca, que en este Festival sedujo con un José Luis Ferrer Reserva (Vinos de Mallorca), un tinto mallorquín afrutado y bastante pulido que ensambla uvas como la tempranillo, la syrah o la cabernet sauvignon con otras autóctonas de las Islas Baleares como la mantonegro o la callet.

La bodega Lunas de Ponce trajo al Festival una nueva etiqueta para sus vinos que establece un eje entre la isla de Puerto Rico y su primer gobernador, Juan Ponce de León, oriundo de la villa castellana de Santervás de Campos, donde ubica esta bodega.

Fine Wine & More Import se estrena en el mercado de Puerto Rico y el Caribe, representando diveras bodegas, principalmente de Castilla-León, como Vizar, y en proceso de incorporar más etiquetas de otras regiones españolas. La empresa cuenta con un almacén de distribución en el área de Cupey y tiene planes de pronto establecer una tienda de venta al detal. Teléfono: 787-530-0697

Otro vino que llamó la atención fue el Artuke Pies Negros (Cien Vinos), un tinto de la Rioja alavesa a base de tempranillo y graciano que sorprendió por su mineralidad, potencia, con una estructura más robusta que casi permitía masticar la uva y el terruño. Un vino con mucha personalidad.

La mencía es una de las variedades que cada día gana más adeptos y entre las propuestas del Festival estuvo Pago de Valdoneje (Toma!), un tinto del Bierzo del que ya hemos hablado en Divinidades y que se elaborado con cepas centenarias.

Por último, cautivaron los tintos de Bodegas Vizar, una bodega adscrita a los Vinos de la Tierra de Castilla-León, que presentó un 100% Syrah, y un syrah/tempranillo a medias, vinos que destacaron por su buena fruta, estructura, frescura y pase aterciopelado por el paladar. Vizar nace en Tudela de Duero (una zona próxima a Valladolid, pero fuera de la DO Ribera del Duero), cuyas viñas han sido reconocidas desde hace siglos por su gran calidad. Los vinos de Vizar vienen de la mano de Fine Wine & More, un nuevo importador que se estrena en la escena vinícola portoricensis.

A través del festival los asistentes pudieron deleitarse con botellas de zonas como La Mancha, Rías Baixas, Islas Baleares, Ribera del Duero, Cava, Jerez, Rioja, Bierzo, Ribeira Sacra, Navarra, Priorat y otras zonas. CC1 Bodegas, Vinos de Mallorca, El Hórreo de V. Suárez, Toma!, La Enoteca de Ballester, La bodega de Méndez, La Cava de Serrallés, El Almacén del Vino de B. Fernández, Cien Vinos y Fine Wine & More fueron los distribuidores participantes.

Mención aparte merece la participación de cinco bodegas de la DO Ribeiro que estuvieron en Puerto Rico el pasado noviembre y ahora regresaron a la Isla para dar seguimiento al contacto inicial con consumidores e importadores prospecto, y que en este Festival ampliaron la divulgación de sus productos a nuevos catadores. Finca Viñoa, Casal de Armán, Viña Costeira, Ramón do Casar y Alanis fueron las actrices de este ejercicio que se espera pronto rinda frutos introduciendo nuevos vinos a este mercado.

Cabe destacar que este 2015, el Festival otorgó mayor prominencia al aceite de oliva, uno de los productos agroalimentarios más importantes de España. Como parte de ese destaque los importadores que tienen aceites de oliva en sus carteras dieron a degustar sus zumos de aceituna bajo marcas como Naturvie, Oligueva, Núñez de Prado, Borges o Betis.

Una deliciosa novedad fue un ejemplo práctico de las aplicaciones gastronómicas del aceite de oliva, de lo que dieron muestra Betis y el chef Javier Cuesta del hotel Gran Meliá, quien encantó a todos con sus creaciones de salmorejo con atún y aceite de oliva extra virgen infusionado con vainilla, y helado de aceite de oliva servido sobre galleta de aceite de oliva y coronado con chocolate blanco con matices de azafrán. Por su parte, Betis promocionó sus aceites de oliva extra-vírgenes infusionados de sabores como el ajo, que se empleó en un ceviche de mero, u otra receta popular, la serenata de bacalao, que llevó sabores pimentosos.

Té con azafrán

Se ha estrenado Lateterazul Signature Collection, una edición limitada de los tés más selectos del mundo envueltos en las reminiscencias delicadas del azafrán. El oro rojo de La Mancha se difumina entre el té blanco, ooling, darjeeling y manzanilla, acariciando el paladar con la fusión entre la cultura española y la tradición árabe. Los tés se presentan en cajas de forma piramidal, añadiendo misterio y elegancia a este ensamblaje singular.

El té blanco pai mu tan era el que antiguamente se reservaba para los emperadores, y con azafrán muestra un aroma intenso y sabor delicado y persistente que se recuerda como los primeros rayos de sol.

Darjeeling es una región al pie del Himalaya y este té nace en sus partes altas, dejando matices florales del azafrán y un intenso sabor.

El té oolong es uno de los tés más carismáticos del mundo, semioxidado y de sabor suave, ligeramente dulce y refinado concluyendo con tonos florales y la pizca del perfume de azafrán.

La manzanilla con azafrán es un sabor más envolvente y familiar.

Los tés con azafrán de Lateterazul están a la venda en www.storepharmadus.com y tiendas gourmet especializadas.

Fundación Masi

Al arte de elaborar vino y la maestría en la técnica del appassimento descrita en detalle en la pasada edición de Divinidades, Masi Agricola añade una dimensión tal vez menos vinícola, pero sí muy arraigada en su región de origen, buscando plasmar los valores del Veneto en diversas disciplinas en las que la región es reconocida por su excelencia.

Para ello creó en 1981 el Premio Masi por la Civilización Veneciana, una distinción que reconoce a personalidades que se han distinguido en la vitivinicultura y promovido la cultura como vehículo de entendimiento entre los pueblos.

A raíz de la buena marcha de este premio, en 2001 nació la Fundación Masi, un proyecto de Masi Agricola surgido con la principal misión de apreciar y llevar al mundo la renovación de la excelencia veneciana, valorando el territorio, el patrimonio cultural y la gran capacidad de ingenio y productividad de su civilizacion, reconociendo a los intérpretes que se expresan con excelencia en diversas disciplinas, entre las que se destacan la cultura y la vitivinicultura. De este modo se han desarrollado proyectos editoriales e iniciativas culturales como un fantástico recopilatorio que utilizó a la música como puente entre Venecia y Buenos Aires a través de la interpretación que de las cuatro estaciones hicieron uno de los venecianos más reconocidos, Antonio Vivaldi, y el gran innovador argentino Astor Piazzolla.

Junto al Premio Masi a la Civilización Veneciana y del Vino, la Fundación creó en 2004 el premio “Il Grosso d’Oro Veneciano”, reservado a personajes que han contribuido a divulgar un mensaje de cultura en el mundo, generando compresión entre la gente que se desarrrolla en solidaridad, progreso y paz. Un premio que en 2014 se otorgó a Andrea Bocelli.

La Fundación Masi celebró su 25to aniversario en 2006 con la creación de un volumen “Dalla Valpolicella al Mondo”, en la que fundió la historia del premio con el testimonio de casi 80 venecianos ilustres.

España estudia DNA vitícola antiguo del mundo

 

Un equipo de investigadores del prestigioso Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) estudiará el herbario de variedades de vid más antiguo del mundo, en colaboración con José Estévez, uno de los principales grupos bodegueros de Andalucía (España), que exporta a 30 mercados de los cinco continentes y posee cerca de 800 hectáreas de viñedo propio.

El trabajo está dirigido por la investigadora del CSIC María del Carmen Martínez (Misión Biológica de Galicia), quien identificará mediante técnicas ampelográficas y de ADN las variedades de vid del herbario, que se conserva desde 1802 en el Real Jardín Botánico de Madrid, para conocer con exactitud cuáles se cultivan en la actualidad y las que ya han desaparecido. Junto a este equipo participan el investigador Mauricio Velayos, del Real Jardín Botánico de Madrid, y el grupo de investigación del INRA-Montpellier (Francia), dirigido por Jean-Michel Boursiquot.

“Los datos reunidos hasta el momento indican que se trata del herbario de variedades de vid cultivadas más antiguo del mundo”, según señala Martínez. El siguiente en antigüedad, añade, sería el que se conserva en Francia, que data de 1870.

El herbario de Simón de Rojas Clemente y Rubio consta de 186 pliegos, y cada uno incluye las hojas y brotes desecados de una variedad concreta. Todas las muestras fueron recogidas en zonas de Andalucía. Desde entonces se conservan en el centro de investigación madrileño, junto con más de 1.000.000 de ejemplares diferentes, que forman el mayor herbario español de plantas vasculares.

Simón de Rojas Clemente fue el primero en aplicar el método científico al estudio y descripción de las variedades de vid cultivadas, y está considerado, por tanto, el primer ampelógrafo del mundo. En 1807 publicó un libro, traducido a varios idiomas e imitado posteriormente por expertos de todo el mundo, en el que establecía un método de descripción. “De hecho, prácticamente todos los parámetros que él estableció se siguen utilizando en la actualidad, ya que se recogen en el código oficial para la descripción de variedades de vid, de la Organización Internacional de Vid y el Vino, de la que forman parte 46 países”, indica Martínez. 

Clemente incluye en su libro la descripción de gran parte de las variedades conservadas en el herbario, pero su costumbre de darles nombres dedicados a  autores, o incluso de inventarlos, no permite saber con exactitud a cuáles podría referirse, argumenta Martínez. “Por tanto, el  hecho de poder completar las descripciones del libro con nuevos estudios ampelográficos y moleculares, directamente sobre el material del herbario, permitirá saber cuáles corresponden a variedades actuales, o cuáles podrían haber desaparecido”, explica la investigadora.

El grupo José Estévez, formado por las bodegas La Guita, Marqués de Real Tesoro y Valdespino exporta a más de 30 países de los cinco continentes, como Estados Unidos, Canadá, Rusia, Japón, China, México, Reino Unido y Países Bajos, entre otros.

El laberinto de las denominaciones de origen

Por: Rosa María González Lamas. Foto: Viajes & Vinos ©

 

Se juntaron ataques de varios flancos y parecería que estalló la olla de presión y que el modelo de denominación de origen que ha operado por décadas como garante de territorialidad-calidad de algunas de las indicaciones geográficas más señeras de España tuviera que revisitar sus estatutos como forma de responder a los cambios que parece estar viviendo el mercado y a las inquietudes de muchos elaboradores por reposicionar sus productos.

Las denominaciones de origen surgieron como un mecanismo para proteger la territorialidad y calidad de los vinos de una región geográfica determinada ante el posible uso no autorizado o fradulento de su marca-región de productos agroalimentarios, en detrimento de su origen o calidad. Como garantes de esa protección fueron creándose consejos reguladores y se desarrollaron reglamentos sobre la elaboración, que luego se han complementado con funciones de promoción y otras materias.

Las denominaciones de origen son tal vez la figura más visible de una estructura de calidad en forma de pirámide, en la que hay indicaciones de menor y mayor calidad.

Hay diversas razones, técnicas y filosóficas, por las que algunos elaboradores deciden no amparar sus vinos de gran calidad bajo el paraguas de una denominación de origen. Pero el foco de atención ahora son los bodegueros que han estado mucho tiempo en una denominación y, de pronto, deciden salirse de su marco regulador por entender que algunas de las denominaciones ya no representan los criterios de calidad, origen, o los estándares elevados que ellos buscan para sus vinos, y por ello deciden abrir nuevos surcos de calidad.

La primera sonada ruptura fue la de Raventós i Blanc, un apellido centenario vinculado a las burbujas del cava, que decidió salirse de la DO Cava por entender que el posicionamiento colectivo de los vinos de la denominación no concordaba con el potencial cualitativo que la bodega entendía debían tener su vinos espumosos y los de la propia DO Cava. Hoy esta casa elaboradora persigue crear una nueva denominación de origen, Conca del Riu Anoia, como pináculo de la pirámide de calidad de las burbujas españolas.

Ha sido precisamente la DO Cava la que con mayor fuerza ha sentido las ondas expansivas de este temblor bodeguero, pues otros elaboradores de burbujas en la zona de Cataluña han creado otras opciones como Classic Penedès, una categoría dentro de la DO Penedès y fuera de la denominación DO Cava.

Aunque las bodegas de la DO Cava se hallan predominatemente en Cataluña, hay también elaboradores en otras zonas españolas como Rioja. Pues bien, los riojanos han levantado también la bandera roja, al plantear la posibilidad de que la DOCa Rioja cree su propia categoría de vinos espumosos, a la usanza de lo acontecido en Penedès. A lo que el CRDOCa Rioja acaba de responder que pondera la posibilidad de crear nuevas clasificaciones por zona, tipo cru, fundado en los municipios.

A su vez, la propia DOCa Rioja se ha visto atacada por huestes de su propio territorio, lideradas por Juan Carlos López de Lacalle (Artadi), quien, a semejanza de Raventós en la DO Cava, ha propuesto crear una nueva indicación geográfica de calidad enmarcada en la particular esencia de la Rioja Alavesa.

Y no son los únicos inconformes. Son más los que sin determinar crear nuevas denominaciones de origen, sí consideran salirse del paraguas de éstas, como es el caso de algunos bodegueros de Galicia.

¿Qué mensaje arroja esta movida?  

Si las denominaciones de origen quieren proseguir posicionándose como marcas de calidad, deberán hacerse conscientes de que hoy día los consumidores se guían por marcas de calidad, pero muchas veces sin vinculación a las denominaciones, sino más bien fiándose de las garantías que ofrece la consistencia de cada elaborador. 

Y los consumidores, sobre todo quienes empiezan, deben de saber que pueden elaborarse muy buenos vinos sin necesidad de ampararlos en la, a veces rígida, moldura de las denominaciones de origen.

Tinto y cacao

Foto: Valrhona. Prohibida su reproduccion.

Considerada tradicionalmente una pareja poco bien avenida, resulta que el vino tinto y el chocolate se han vuelto enemigos íntimos. No sólo ya no antagonizan, sino que una de las tendencias cada vez más en boga es precisamente la de armonizar tinto y cacao. Una ecuación transgresora que hace pocos años empezó a relegar vinos dulces o fortificados a un segundo plano en el binomio de alimentos de dioses. “Tinto y chocolate se complementan y conjugan muy bien, aportando gran sabor en la boca y el posgusto”, afirma el bodeguero Alejandro Fernández, del Grupo Pesquera, un apasionado de esta armonía.

Desde el tradicional bombón puro, con leche, blanco o relleno, a su inclusión como un ingrediente más en platos dulces o salados, la personalidad imponente del chocolate se vuelve protagonista de cada elaboración. De ahí que los vinos deban tolerar esa potencia gustativa y que, a la hora de armonizar tinto y cacao, como señala el gran maestro pastelero español Paco Torreblanca, ambos estén bien estructurados.

Para Torreblanca las principales características a la hora de armonizar tinto y chocolate son la frutosidad y la propia estructura del vino. Otra clave importante radica en los taninos que comparten tintos y chocolates, y que aportan una sensación de amargor y astringencia, especialmente en los chocolates oscuros.  

“Los tintos no deben de ser tánicos para evitar chocar con el chocolate”, piensa Nannette Rosa, de Richart Chocolat. Algo en lo que coincide el chef francés Frédéric Bau, de la casa chocolatera francesa Valrhona, quien opina que el verdadero reto de este maridaje es mantener el delicado balance entre la acidez del vino tinto y el amargor que comparten éste y el chocolate. Un equilibrio que deja sensaciones sedosas en boca, al conjugarse texturas similarmente untuosas en el vino con las de la grasa del cacao, que a su vez recorta la acidez. 

Otras cualidades que comparten son aromáticas, pues los recuerdos a cacao surgen en muchos tintos, como resultado de las características de algunas uvas o la crianza en madera de los vinos.

El tipo de haba, su procedencia y la cantidad de extracto seco de cacao son también consideraciones. La preferencia se ubica en un 40% de contenido de cacao en chocolates con leche, y entre un 60 a 80% en los oscuros. Para Torreblanca, quien gusta de chocolates con matices tostados, a vainilla y frutas tropicales, el cacao del Pacífico, como el de Java, va bien con vinos muy afrutados. Los centroamericanos van mejor con vinos con mayor cuerpo y estructura. Rosa opina que el idóneo es el cacao criollo de Venezuela, por ser muy equilibrado, puro y no nublar el posgusto. “Mientras más oscuro el chocolate, más robusto el vino. Vinos con matices más florales, livianos y elegantes pueden ir bien con chocolate con leche. Para los chocolates blancos, más dulces, el vino debe ser más seco y estructurado”, detalla.

Hoy, el ensamblaje de tinto y chocolate se ha sofisticado a tal nivel que incluso hay cursos especializados de chocolatería para vinos y establecimientos que diseñan chocolates para armonizar vinos específicos, utilizando de referencia las características más notables de los distintos terroirs del cacao.  

Por el lado del vino, la variedad de uva y su tipo de crianza inciden en su aptitud para armonizar con chocolate. “Los vinos más añejos, bien envejecidos y conservados, que mantienen frescura y elegancia final son perfectos”, declara Fernández. Rosa recomienda abstenerse de tintos jóvenes que resalten astringencias.

La Syrah es la cepa más expresiva de notas a cacao, aunque la Monastrell, la Garnacha o la Cabernet Sauvignon también entregan vinos con matices chocolatosos. Mientras que Torreblanca es un apasionado del chocolate con Cabernet Sauvignon francés, Fernández no claudica en su afinidad con la Tempranillo, añadiendo que la uva aporta aroma a chocolate incluso al corcho. A Bau le gustan esa uva, la Garnacha y la Syrah. ¿Su armonía? Un Châteauneuf-du-Pape añejo con un chocolate poco amargo, como un Manjari 64%, trinitario de Madagascar.

“Para chocolates con tonos de fruta roja, me inclinaría por Pinot Noir. Si contienen especias en su ganache, por Syrah, Tempranillo o Cabernet Sauvignon. Si el relleno es en la onda de caramelo, mantequilla o frutos secos, quizás apostaría por la Zinfandel. He probado algunos de Nebbiolo que fueron bien a chocolates con praliné. Chocolates con leche pueden casar con Merlot o Malbec. Robustos oscuros con Cabernet Sauvignon. Lo importante es que chocolate y vino se mantengan equilibrados para no opacarse. Nunca se debe de parear un vino ligero con chocolate muy oscuro”, detalla la representante de Richart.

Aunque prefiere el chocolate en trozos, por ser crujiente, saliendo del entorno bombón, Torreblanca opina que el chocolate en salsas saladas puede ser un buen aliado del tinto. Bau, por su parte, gusta de la ganache y texturas cremosas en su armonía.

Ejemplo interesante del matrimonio entre vino tinto y cacao es el maridaje dentro del propio chocolate, en el que el vino aparece en textura gelatinosa o líquida, asemejando al chocolate en envase tipo botella.  

¿Qué otros elementos hacen de la armonía del tinto y cacao apetecible? Sus cualidades antioxidantes y cosméticas. Una exploración de aromas, sabores y texturas que invitan a consumidores y sumilleres a abrir surcos por un aspecto revolucionario del vino y la gastronomía. 

Este artículo publicó originalmente en Magacín Lifestyle.

Las muchas caras de la mencía en Ribeira Sacra

 

 

 

 

 

Foto: Viajes & Vinos ©

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque muchas personas siguen enfocándose en el tipo de barrica empleada en el envejecimiento de un vino como símbolo distintivo de su personalidad, lo cierto es que una tesis que ha estudiado el comportamiento de la variedad mencía en función de las subzonas de su cultivo en la Ribeira Sacra gallega ha puesto una vez más en evidencia la influencia de los suelos y el entorno en cómo se delinea la personalidad de un vino.

La tesis, “Composición bioquímica de la variedad Mencía (Vitis vinífera L.) en la DO Ribeira Sacra: influencia del terroir y adaptación al cambio climático”, fue presentada en la Universidad de Vigo por Iria Rodríguez Vega, quien realizó la investigación en la Misión Biológica de Galicia, caracterizando, también, el clima y los suelos de esta región productora. 

Ribeira Sacra es una de las cinco denominaciones de origen de Galicia, y a su vez está dividida en cinco subzonas (Amandi, Chantada, Ribeiras do Miño, Quiroga-Bibei y Ribeiras do Sil), que tienen por denominador común una uva, la mencía. Esta variedad es la principal tinta cultivada en la región que acapara el 85% del viñedo.  

La investigación, que estudió en campo 15 viñedos de la denominación, permitió observar notables diferencias entre las temperaturas y los suelos de sus cinco subzonas de cultivo que, asimismo, influencian de forma diversa las características de la vid. Por ejemplo, las uvas cultivadas en la subzona Ribeiras do Sil tienen mayor concentración de compuestos fenólicos y aromáticos siendo las de Quiroga-Bibei más ricas en antocianos y las de Amandi en estilbenos.  

La zona se comporta como un verdadero laboratorio para el estudio de la viticultura. En el estudio se caracterizaron clima y suelos. Los suelos poseen, mayoritariamente, texturas gruesas franco-arenosas y elevados contendidos en materia orgánica. Los de Amandi y Ribeiras do Sil presentan propiedades fisicoquímicas similares y distintas a los de las demás subzonas. A su vez, Chantada tiene las temperaturas más bajas y Amandi las más altas, con poco más de un grado de diferencia. 

“Se han aislado e identificado en mostos del cultivar mencía 47 derivados fenólicos, 71 compuestos aromáticos y 32 aminoácidos, y se ha observado que hay diferentes concentraciones de estos compuestos en las uvas cultivadas en las cinco subzonas de la Ribeira Sacra, lo que confirma el impacto del terroir en la composición bioquímica de los cultivos de cada localidad”, dijo la investigadora. 

En la tesis también se ha observado que las parcelas situadas entre los 350 y los 450 metros de altitud y en las que la temperatura anual media se sitúa entre los 17,5 y los 19ºC son las más adecuadas para obtener vinos con elevadas cantidades de compuestos fenólicos, que aportan matices cromáticos, características organolépticas y aromáticas, posibilidades de envejecimiento, y beneficios para la salud por su elevada capacidad antioxidante y de compuestos aromáticos que influyen en la calidad organoléptica del vino. 

Estos resultados han servido para recomendar a los viticultores de la zona una serie de pautas a seguir en sus cultivos para obtener vinos de mayor calidad, con unas características específicas y hacer frente a las consecuencias del cambio climático. Se aboga por cultivar en zonas medias y por instalar registradores de temperatura y humedad en las parcelas aprovechando al mismo tiempo los diferentes microclimas de la zona para obtener vinos en función de las características deseadas.  

Además, y como avance de una línea de investigación pionera y puntera, se han sentado las bases para, a partir de la información obtenida del clima y suelos de la Ribeira Sacra, adaptar el cultivo de mencía en esta zona, minimizando los efectos del cambio climático (fundamentalmente el aumento de la temperatura) en el mismo.

Iria Rodríguez Vega (Monforte de Lemos, 1985) es licenciada en Biología por la Universidad de Santiago de Compostela (2008) y doctora en Biología por la Universidad de Vigo (2014).

VINOS

Alodio 2014

Adegas Costoya

DO Ribeira Sacra (ESPAÑA)

Un ensamblaje tinto de mencía, merenzao y brancellao de estructura ligera, a la mejor usanza de los Beaujolais, es un tinto fresco, afrutado con recuerdos a fresa madura, equilibrado, con algún matiz especiado y tonos de punta de lápiz.  

Armoniza bien con: lentejas, ternera, carnes sin salsas, cerdo, pavo, milanesas y atún.

 

VINOS

 

Bolo 2013

Bodegas Rafael Palacios

DO Valdeorras (España)

 

Monovarietal de godello que en nariz es una perfecta conjunción de recuerdos a manzana verde y fresco limón que a medida que va floreciendo en copa abre la puerta a matices  minerales a talco, hinojo y flores blancas. Un vino con buena estructura, untuosidad sin ser denso, y un fin salino.

Armoniza bien con todo tipo de frutos del mar, ensaladas, arroces, carnes blancas y ternera. Excelente relación precio-placer.

 

VINOS

 

Roque Colás 2010

Bodegas Roque Colás

DO Calatayud (España) 

Los descendientes de Roque fundaron en 2010 una bodega a la que bautizaron con el nombre de su tatarabuelo. Carmelo, César y Mario, garnachas aragonesas y algunas otras uvas menos nacionales ponen la simiente de Roque Colás.

Allá en Alhama de Aragón, por tierras de Calatayud, la garnacha-manía siempre ha estado de moda. Lo atestiguan las cepas viejísimas de esta variedad de vid que posee la bodega, más de ocho décadas exprimiendo mostos a través de cinco generaciones.

La filosofía de la bodega es hacer las cosas como se hacían antes, reproduciendo lo que por siglos hicieron los ancestros en lo que respecta a cultivar la vid y elaborar el vino, vinos íntegramente raciales, con identidad propia de la zona y el terreno.

Alhama ubica en la parte alta del río Jalón, casi rozando a la provincia de Soria, lo que la convierte en una especie de subzona dentro de la DO Calatayud, más influenciada por el río Duero que por el Ebro, lo que aproxima su clima más a la Ribera del Duero, aunque más seco, favoreciendo a las garnachas, pero aún más a otras variedades nobles que allí se cultivan.

Las viñas se extienden a través de doce hectáreas en las que hay plantadas garnachas viejas y algunas otras variedades cultivadas de forma ecológica ---de ahí que los vinos estén certificados por la DO y como vinos de agricultura ecológica---  y en bajos rendimientos. En las últimas dos décadas, la bodega también ha plantado tempranillo, cabernet sauvignon y merlot a elevadas altitudes.

“Garnachas viejas, tempranillos y cabernet sauvignons se complementan muy bien”, explica César Colás, su elaborador. “Las garnachas aportan amabilidad y finura, tempranillo equilibrio y seriedad, y cabernet sauvignon, potencia y nariz exótica”.

El viñedo, se encuentra en una zona privilegiada a 800 metros de altura, en una montaña con una muy buena aireación y con suelos son profundos y cambiantes, arenosos, arcillo-pedregosos, calcáreos.

Luego de una vendimia escalonada por variedades y tipos de suelos, se vinifica, empleando levaduras autóctonas que incitan la fermentación de forma espontánea. Completada la fermentación y el prensado post-fermentativo (en una prensa manual con casi un siglo de antigüedad), los vinos de cada variedad se crían por separado durante 16 a 18 meses en barricas 80% de roble francés, y 20% roble americano, en barricas de distintos usos, tras lo cual se ensamblan, clarifican con huevo  ---de gallinas ecológicas certificadas--- y se embotellan por seis meses antes de salir al mercado.

La minima intervención hace que se reflejen con mayor transparencia las características de la añada, un objetivo esencial para la bodega.

El Roqué Colás ensambla garnacha vieja (55%), tempranillo (35%), merlot y cabernet sauvignon. Es un vino de capa intensa y denso color púrpura profundo. Es profundo, potente y contenido, con muchas sensaciones a punto de explotar que se expresa con grosella madura, mentol, tonos de cera, y recuerdos de pólvora y pasta de guayaba intensa, que concluye con fin amargo de chocolate.

TRENDS:

Vuelve lo vintage, y con ello las ventas a granel. Lejos de los empaques voluminosos que obligan a comprar algunos clubes de descuento, lo nuevo es volver a comprar sólo lo necesario. Usted puede escoger la cantidad que necesita, se la pesan y le cobran, pudiendo escoger una mayor cantidad de cosas para probar.

Muñoz Marín y los vinos

Colaboración de: Nydia Suárez Marín. Foto superior: Facebook Fundación Luis Muñoz Marín ©

 

El vino, dice Alberto Cortés, saca cosas que los hombres se callan. Y esa pareció ser la tónica de las históricas confraternizaciones que Luis Muñoz Marín, el primer gobernador electo de Puerto Rico y fundador del Partido Popular Democrático hacía en el bohío de su residencia en Trujillo Alto. Compartir con sus amigos tertulia, queso, aceite y vino constituía para este hombre un ritual sagrado cuyo objetivo era, en palabras de quienes lo conocieron, auscultar cómo pensaban y se sentían sobre diversas ideas y situaciones del país personas que eran y no eran afines a las creencias del líder. 

En las tertulias de Muñoz, se servía buen vino francés, gran parte del cual le regalaban sus amistades, muchos de los cuales le fueron enseñando a catar y apreciar el jugo fermentado de la uva. Pero la constante, era hablar a calzón quitado, sin tapujos y propiciando la libre expresión. 

Por lo menos así lo aseguran las tres fuentes que usamos para este artículo: el Lic. Benny Frankie Cerezo, el Lic. Antonio (Tito) Colorado y el Lic. Juan Manuel García-Passalacqua, cada uno con historias orales que arrojan interesante información sobre el temperamento de Muñoz Marín, sobre el paladar que desarrolló para los vinos en una época en que en Puerto Rico no se había despertado el interés por esta bebida, y sobre momentos en la vida del personaje histórico, alguno de ellos familiares y otros políticos. 

El Lic. Juan Manuel García Passalacqua, quien colaboró estrechamente con el exgobernador, dice que lo importante es entender que Muñoz se acostumbró a usar el vino como un recurso de relajamiento intelectual. El sentarse a tomar vino con unos amigos era su manera de franquearse con ellos. En sus memorias, Muñoz hace alusión a dos conceptos, que son la ética de la verdad y la ética de la responsabilidad. La ética de la verdad era simple y llanamente lo que era. Sin adornos ni rodeos. La ética de la responsabilidad era la palabra hecha cautela, revestida en metáfora teniendo a veces y otras no, razones estratégicas para evitar cantarle al pan, pan, y al vino, vino. Muñoz, según explica García Passalacqua, manejaba en su conciencia esas dos versiones de la ética y era en las tertulias con sus amigos, que podía sentirse libre de lanzar a la mesa del conversatorio las ideas, jugar con ellas, provocar reacciones, sugerir posibles acciones y conectarse con lo que hubiera dicho tal o cual filósofo o tal o cual autor del asunto en discusión. 

Para Muñoz, se producía una alquimia especial cuando hacía el convite a la tertulia. Y según contó el Lic. Benny Frankie Cerezo en una conferencia que dictó en la Fundación Luis Muñoz Marín, en marzo del 2003, el histórico personaje le envió una carta,  comentándole una de sus intervenciones en el programa que se trasmitía entonces, para el 1973, llamado “Cara a Cara ante el País”e invitándolo a su casa. La carta, a la cual tuvimos acceso en la Fundación, dice de puño y letra de Muñoz: 

 P.S. Vamos a ver si pronto hacemos una tertulia en casa con algunos otros miembros del panel. (Discusión, queso, aceite y vino).  

Una noche, Muñoz le preguntó si no le daba curiosidad la razón por la cual le había puesto la nota en cuestión como posdata y que como respuesta, con una sonrisa de lado a lado le contó que Rubén Darío narraba en uno de sus escritos que cuando estaba en París, compartía con sus amigos lo que había en medio de la estrechez económica en que vivían. Eso era queso, aceite, vino y tertulia.

Al hacer memoria de Muñoz Marín y el vino, Cerezo menciona en la conferencia que dictó en la Fundación, una curiosa anécdota que ocurrió con el  esposo de Victoria Muñoz Mendoza, el mismo día en que se firmó el Memorando de Entendimiento que puso fin a la presencia de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Culebra. El propio Cerezo hace la narración.

Ese día el invitado a cenar con Muñoz era, si mal no recuerdo, el hoy Juez de Quiebras, Gerardo Carlo. Muñoz invitó a su familia cercana a celebrar. Cuando llegamos a Trujillo Alto Muñoz estaba lleno de júbilo. Contagiados por su alegría, estuvimos en la oficinita un rato. Muñoz busca en la gaveta dónde guardaba algunos vinos. Saca una botella de Paternina Banda Azul y nos invita a bajar al bohío. Junto a éste había una larga mesa con sillas. Recuerdo que llegaron, entre otros, Melo, Minás, Doña Inés… (Se refiere a la hija, el yerno y la esposa de Muñoz).

Descorchamos en el bohío la botella de vino. Lanzamos el tema de Culebra y la actitud prepotente de la marina de guerra. Continuó la charla hasta que Muñoz invitó a sentarnos a la mesa. Don Luis le pide a Minás que por favor fuera a su oficina, que en la segunda gaveta había unas botellas de Chateau Laffitte. Minás regresa con botellas de Paternina. Muñoz le dice que esas no eran las que él interesaba, que él quería las que le había obsequiado Don Vicente Suárez y que estaban en el mismo lugar que la Paternina. Minás la había visto pero expresó que los Paternina y los Chateau Laffitte eran lo mismo. Muñoz insiste en lo que había pedido y prontamente Minás le complace. 

Muñoz comienza a hablar de vinos. Expresa que él prefería tal o más cuál porque tenía sabores que se percibían en el primer, segundo y tercer piso del paladar. Se abrieron las botellas. Se dejaron respirar. Cuando íbamos a comenzar la cena, Muñoz tomó la iniciativa de llenar cada copa. Cuando todos tenían su copa llena, sólo faltaba Minás. Muñoz echó de lado las Laffitte y le pasó la Paternina a Minás a la vez que le decía “Como son lo mismo, quédate con ésta para ti”. Todavía me parece escuchar la risa de Muñoz por la broma que le había jugado a Minás, de quién siempre expresaba un genuino afecto. 

El Paternina, es uno de los vinos que aparece con frecuencia mencionado en los documentos que encontramos en la Fundación Luis Muñoz Marín relacionados con los vinos que tomaba el exgobernador, particularmente para la década de los setenta, cuando ya había regresado de vivir varios años en Italia. En esa década, el vino español no había hecho remotamente la penetración al mercado de Puerto Rico que tiene hoy día. El Federico Paternina y el Marqués de Riscal eran los dos vinos “finos”españoles que se consumían en Puerto Rico y la realidad es que llegaban un tanto picosos luego de la travesía de exportación.

Entre los documentos que encontramos en la Fundación Luis Muñoz Marín, nos llamó la atención una nota que le escribe de puño y letra de Ramón E. Bauzá, quien compartía con Muñoz la pasión por el jugo de la uva fermentada. La nota acompaña un artículo que le envía Bauzá, publicado en la Revista Time del 25 de junio de 1973, donde se habla del incremento monumental que exhiben los vinos en los Estados Unidos, y particularmente los franceses. “Hay que regresar al Paternina…”, lee la nota de Bauzá.

Cuenta Colorado que su familia y la de Muñoz iban frecuentemente al Yunque, a Vieques, a Isla de Lobos y por supuesto a la casa de Trujillo. Compartían como eventos institucionalizados las despedidas de año y el cumpleaños de Victoria, cada 24 de diciembre. Su recuento, igual que el de los demás entrevistados, apunta hacia un hombre amante del conocer, de los libros, de la conversación y de la buena mesa. Este es el recuento de Tito Colorado. 

“Lo importante de las tertulias de Muñoz era que invitaba a gente distinta. Tiraba las ideas sobre la mesa para provocar.  Siempre se hablaba a calzón quitado. Muñoz empezó bebiendo escocés con agua y después fue cambiando hacia el vino. Llegó a aprender mucho sobre vinos y sus amistades siempre le llevaban botellas de magníficas cosechas, particularmente de vino francés, para que las degustara en las tertulias.”

Era doña Inés, la que controlaba el reloj de arena que daba por terminadas las veladas cuando se ponía veda al vino. Nadie recuerda haber visto a la esposa de Muñoz tomar, pero si existen  escritos de su puño y letra, guardados en los archivos de la Fundación Luis Muñoz Marín, que revelan su propia concepción de la amistad y el vino.  

Una de las memorias del Lic. Colorado, siendo él niño, es haber escuchado durante horas a Muñoz y a su padre en Jájome conversando sobre filosofía. Recuerda que a medida que la discusión progresaba, el frío se hacía más intenso en la casa de campo y el entonces gobernador se quitó una chaqueta de corduroy color violeta que vestía allí a menudo, para que el chico se calentara. Las preguntas de Muñoz al padre de Colorado, una tras otra, iban dirigdas a identificar las opiniones que tuvieron Aristóteles, Sócrates y Platón de asuntos con los que estaba lidiando en ese momento. 

También recuerda vívidamente que en 1959, Muñoz fue a Massachussets a dictar unas conferencias a la Universidad de Harvard. Lo mandó a llamar, toda vez que el entonces muchacho estudiaba en Boston. Eran las conferencias Godkin, que se llevaron a cabo durante tres días en el año de 1959 y que por su impacto en las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos en esa época tenían a Muñoz bastante tenso. Cuando Tito entró a la habitación donde estaban Muñoz, su esposa y Arturo Morales Carrión, lo primero que escuchó fue el mandato que le dio el entonces gobernador:  ¡Tito, sírveme un trago! Por su parte, doña Inés le dijo: ¿Qué va a pensar el muchacho de nosotros?

Para entender el trasfondo de esta anécdota es necesario comprender la tensión de Muñoz Marín ante el foro que acudiría en la Universidad de Harvard. Según explica el historiador, Dr. Pedro Reina Pérez, quien ha hecho investigación sobre las conferencias Godkin, Muñoz buscaba la manera de plantear a los Estados Unidos, que Puerto Rico había trascendido el nacionalismo pero también quería sugerir cambios para el status de la Isla. Aprovecharía para anunciar el proyecto Fernós Murray con el propósito de cambiar, mediante legislación, la ley del Estado Libre Asociado e incrementar sus poderes.  

De modo que Muñoz tuvo, como los hemos tenido todos los que confesamos que hemos bebido, momentos de licor fuerte y momentos de vino. Los del vino, los recuerdan quienes los vivieron como una experiencia de incalculable valor en la vida. Sin embargo, la pasión del exgobernador por la tertulia, no fue algo que surgió después de su acceso al poder gubernamental. Cuenta García Passalacqua que en el restaurante El Chévere, en Santurce, Muñoz acudía a la peña que tenían un grupo de escritores e intelectuales, entre ellos Nemesio Canales, Luis Llorens Torres y Luis Palés Matos. Era el Muñoz que regresaba de los Estados Unidos, era el poeta, era el hombre que tenía ante sí un horizonte de sueños y aspiraciones políticas que culminaría años después en el triunfo eleccionario del partido que fundó.

Tampoco puede decirse, como creen algunas personas, que Muñoz aprendió a beber vino cuando se fue a vivir a Italia, luego de su retiro. Colorado asevera que mucho antes, el gran líder había cultivado su paladar y que como en muchas cosas de su vida, se rodeó de gente que lo ayudó a conocer más de algo que le interesaba. Era en esas tertulias con vino, según García Passalacqua, que Muñoz trascendía la reunión gubernamental, burocrática y formal para lograr un evento profundo, ameno y relajado. 

Quienes se interesen por el tema, deben darse una vuelta por la Fundación Luis Muñoz Marín. En la residencia, aparecen algunas botellas de los vinos que tomó el exgobernador, y en los archivos hay un sinnúmero de documentos que constituyen las piezas del rompecabezas de la relación de este hombre con el vino. Una relación muy personal, que presagiaba o se adelantaba a la afición que desarrollaríamos los puertorriqueños en los años subsiguientes a conocer y experimentar el producto de la uva fermentada. Estas piezas, se unen a las de los cuentos que atesoran en su memoria las personas que conocieron sobre otras personas que formaron parte importante de esta parte de la vida del líder, como por ejemplo Jorge Font, Jorge Bird y Teodoro Moscoso entre otros. 

Tiene razón Alberto Cortés. El vino saca cosas que los hombres se callan, pero no solo cuando se toma, sino cuando se conversa sobre la personas, las situaciones y las celebraciones que una botella fue reina de la mesa y pretexto del convite. 

Este artículo publicó originalmente en el periódico El Nuevo Día.

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De ocho hace un año hoy son doce las etiquetas de espumoso de albariño amparadas por el CRDO Rías Baixas. Es, sin duda, indicio de la deliciosa efervescencia que sopla desde ese recodo de tierra gallega, del potencial de molduras de la cepa albariño y de la vocación de los elaboradores por añadirle valor mostrando que aún tiene mucho por dar.

La categoría de los Rías Baixas Espumosos se aprobó a fines de 2012, y aunque no fueron los suyos los primeros vinos espumosos que se elaboran en Galicia, sí han sido los primeros vinos de este tipo que se embotellaron en la región al amparo de una denominación de origen, con garantía de calidad y procedencia.

Los espumosos de Rías Baixas se elaboran predominantemente a partir de la albariño, elaborando el vino base a usanza de los cautivadores blancos de la denominación. Éstos luego se someten a una segunda fermentación en botella, de manera idéntica a la que se elabora el champán. Estas burbujas atlánticas pretenden ser frescas y representativas de las cualidades a las que esa variedad tiene acostumbrados a los consumidores en sus vinos tranquilos.