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Hoy con las creaciones de Pollito Chic y Forno Lab, su espacio hermano, el objetivo es el mismo de traer el campo a la ciudad y sentar a la familia, de sangre, de amigos, de trabajo, la familia extendida a la mesa para disfrutar de un menú que comenzó a cocinarse hace un par de años y concretó su propia identidad cuando el proyecto que anteriormente ocupaba el espacio que hoy tienen estos locales se mudó, abriendo para el reconocido cocinero y sus socios una oportunidad de extender su talento y experiencia a conceptos más casuales, una tendencia irreversible entre los más cotizados cocineros del mundo.

En Pollito Chic el pollo frito busca añadir toques fashion a su prêt-ã-porter sin llegar a ser haute-couture, en un ambiente de gourmets frugales que se nutre de la sofisticación y facilidades del restaurante de alta cocina Ariel, donde se preparan los condimentos para las harina con que se reboza el pollo, algunas de las salsas con que se acompaña y hasta algunos postres que endulzan la oferta del local. 

Así el pollo asume mil molduras todas llenas de sabor, con alita fritas estilo sureño, sándwich de pollo, pollo asado, ensaladas de pollo o bocados de pechuga de pollo fritos para mojar en un repertorio de salsas, desde la de barbacoa a la mayonesa picante, la de mostaza y miel o la ranch. Piezas que intentan no servirse como porciones individuales, sino que se presentan para compartir, de modo que estimulen también esa dinámica de confraternización que enciende el menú.

Pero si bien la fritura es el hada madrina del pollo, los padrinos de este espacio dual son los hornos, uno de ellos de leña y heredado del antiguo arrendatario, que el chef Rodríguez ha sabido desdoblar para la confección de pizza, el pilar de Forno Lab, pero también para cocciones de pescados y carnes que integran el menú y, al igual que el pollo, se acompañan con guarniciones como el arroz mamposteao, papas de todo tipo, macarrones en diversas elaboraciones, espinacas con crema o polenta con setas. Arroz y macarrones son también ingredientes de bocados para picar, como los arancini crujientes o las frituras de macarrones con queso, un twist a una receta reina del comfort food.

Junto con el pollo le pizze son las grandes estrellas del local, una receta que une demográfica y democráticamente, y que en Forno Lab se potencia al máximo con una innovadora panoplia de combinaciones como la de ricotta, bechamel, melocotón y mortadella; la de trufa y espinaca coronada con huevos fritos, elemento omnipresente en tantas pizze mediterráneas; la de rúcula con aguacate o la de cebollas y setas. Un círculo que es territorio virgen para innovar y que en Forno Lab contempla incorporar sabores de temporada e incluso, más adelante, también distintas masas como la libre de glúten, entre otras, que añadirán variedad a la masa napolitana que las protagoniza ahora.

Para refrescar el paladar, tanto Pollito Chic como Forno Lab ofrecen cócteles y una carta de vinos que, si bien responde aún al gusto de muchos comensales por vinos más robustos, el chef desea ir afinando con propuestas de vino más frescas y ligeras y más a tono con los elementos del menú. El sumiller Marcos Mercado ha ayudado a Rodríguez con la selección de referencias para la oferta vínica de ambos locales.

Los primeros contactos de Ariel Rodríguez con el mundo de la cocina fueron mientras cursaba estudios de economía en la Universidad de Puerto Rico a fines de los noventa del siglo pasado. Movido por la pasión que las artes culinarias generaron en él, tras culminar sus estudios universitarios determinó ingresar a The Culinary Institute of America en Nueva York, regresando a la Isla tras su graduación para incorporarse al equipo del entonces restaurante Augusto como sous-chef. Un local del que luego se haría propietario para convertirlo en Ariel Restaurant. 

Los restaurantes más casuales no son nuevos para el chef, quien antes de Pollito Chic y Forno Lab también regentó Brasserie 801, en lo que hoy es el hotel Marriott Courtyard en Miramar. 

Tanto Pollito Chic como Forno Lab comparten los valores organizacionales de Ariel de devolver y aportar a las comunidades donde operan, de ahí que ofrezcan múltiples oportunidades de apoyo a esfuerzos de recaudación de fondos de diverso tipo en actividades recreativas. 

Localizados en Plaza Alta Mall en Guaynabo, los restaurantes se dirigen a familias, grupos numerosos y estudiantes de la zona,en horario de martes a sábado de mediodía a 9 pm, disfrutando de las facilidades o utilizando su servicio de “take-away”. 

 

20 de agosto de 2023. Todos los derechos reservados © 

 

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Pollito Chicken y Pollito Chic-En manos de Ariel Rodríguez, quien tras años poniendo a piar al pollo estilo sureño en el refinado espacio de su restaurante Ariel, dota ahora a esta ave de un espacio propio que piropea las posibilidades de ensalzarla con condimentos gourmet y técnicas de alta cocina en un espacio casual y familiar, que persigue que el ciudadano de a pie y de toda edad pueda disfrutar de este manjar alado en un lugar que quiere trascender los menús tradicionales de la comida familiar,

Las mesas, tan largas o cortas según el número de comensales, y el penetrante olor a leña ahumada que se impregna de manera irrevocable en todo el local, en el plato y hasta en los propios comensales, son un guiño a esas cocinas de campo, donde los sabores frescos y de la tierra unían familias alrededor de la mesa en la que nunca había reparo en añadir un plato más.

El sabor más casual del Chef Ariel Rodríguez

 

 

Texto: Rosa Maria Gonzalez Lamas. Foto: Viajes & Vinos y Suministradas (C).