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En un lugar de La Mancha de cuyo nombre sí queremos acordarnos se halla Dehesa del Carrizal, una de las 15 bodegas de España con rango de Denominación de Origen Vino de Pago.

El enclave se sitúa entre Toledo y Ciudad Real, entre las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana,  además del Carrizal, un arroyo que atraviesa la Dehesa, un paraje singular entre los Montes de Toledo y vecino al Parque Natural de Cabañeros, donde se respira un espíritu de respeto y libertad.

De ahí que la singularidad de ese paraje, que dota al vino de un carácter especial, unida a los mimados cuidados enológicos que le forjan, llevara a conferirle en 2006 una designación como denominación de origen propia, la DO Dehesa del Carrizal.

La Denominación de Origen Vino de Pago es la cúspide de la pirámide de los vinos de Denominación de Origen Protegida, que son aquellos cuya calidad y características se deben exclusiva o esencialmente al origen geográfico, entorno humano y cultural, y se elaboran con uva íntegramente procedente de la zona geográfica protegida, donde es también menester elaborar el vino. Las Denominaciones de Origen Vino de Pago, como la de Dehesa del Carrizal, proceden de un paraje o pago único, con vinos que se han elaborado e identificado con el pago por al menos un lustro y una producción que se autoregula en bodega con exigencias equiparables a las del Consejo Regulador de una Denominación de Origen Calificada.

Fue la calificación a la que siempre aspiró la bodega inaugurada en 1999 y que en 2010 empezó una nueva etapa cargada de elegancia y modernidad como resultado de su adquisición por parte de la familia Villar Mir, quienes, poseedores de una de las más grandes fortunas de España, determinaron dar un nuevo impulso a esta bodega manchega.

El peso principal de su inversión se destinó a mejorar la viña, que se había comenzado a plantar en 1987. Fue entonces cuando las primeras cepas de Cabernet Sauvignon penetraron el suelo, uniéndosele una década después otras variedades internacionales como la Merlot, la Syrah, la Chardonnay o la Petit Verdot, en una apuesta entonces arriesgada, pero a la par visionaria porque se le perfiló un potencial de futuro a aquellas variedades internacionales que entonces comenzaban a introducirse en la zona, y que en aquel paraje singular insuflaron al vino un carácter especial.

Fue así como se edificó la estructura fundamental de este proyecto, donde sobre suelos pedregosos y arcilloso-calcáreos crecen viñas plantadas de forma moderna, a unos 900 metros de altitud, con máximo respeto al entorno y mínima intervención en bodega, que en su nueva etapa rige como Director Técnico el francés Pierre-Yves Desserve.

Su cuidado meticuloso se ha reflejado en un sutil retoque del perfil de los vinos, cuya producción no supera las 100 mil botellas, a las que se ha vestido con una nueva imagen más limpia y moderna. Un conjunto que se segmenta en vinos de ensamblaje y vinos varietales a partir de una base de cepas internacionales que se adaptaron bien al paraje, y del que cinco tintos y un fascinante blanco han protagonizado la re-introducción de la bodega al mercado de Puerto Rico de la mano de Pan American Wine & Spirits.

Deleita el Dehesa del Carrizal Chardonnay, un blanco tan elegante como fresco y complejo, monovarietal de chardonnay que fermenta en barricas de roble en las que luego permanece entre tres a cinco meses durante los cuales se somete a crianza sobre sus lías. Su añada 2017 mostró una impecable integración del roble en el vino, donde prevaleció una caravana de recuerdos frutales entremezclados con tonos de frutas blancas, de hueso y matices cítricos, un punto de miel y flores blancas, evocaciones a pedernal y una pizca almendrada que en boca suma un conjunto que se estrena fresco y ligero, para ir tornándose glicérico, ganando volumen, complejidad y persistencia en copa.

Siguiendo la línea de monovarietales, la bodega tiene etiquetas de Syrah, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot. Sobresalen las dos últimas, que envejecen, respectivamente, poco más de un año en barricas de robles francés nuevas y de un uso y no dejan de revelar un carácter mineral. El Dehesa del Carrizal Petit Verdot (2015) se estrena en nariz con una sensación frutal comedida que va ampliándose para mostrar en esplendor sus notas a mora y frambuesa envueltas con tonos de cedro o notas balsámicas, aceitunadas y a regaliz, así como su madera bien integrada al oxigenarse en copa. Similar sensación deja el Dehesa del Carrizal Cabernet Sauvignon (2014), un vino más austero en nariz donde se percibe un velo de tiza en convivencia con aromas a mora, frutas oscuras, tomillo y una pizca láctea, antecediendo a una boca donde la fruta oscura convive con los recuerdos a sotobosque y el vino se desliza aterciopelado por el paladar.

Buena fruta, pero un vino menos denso que otros Syrah musculosos es la sensación que deja el Dehesa del Carrizal Syrah (2014), con matices a regaliz, tostados y torrefactos a cacao que terminan con una larga persistencia frutal en boca. Tras su fermentación el vino reposa en barricas de uno hasta varios usos para pulirse y difuminar el rastro de su contacto con la madera.

Los vinos de ensamblaje se colocan a ambos extremos del espectro de gamas usando una confluencia de uvas que se asemeja. El Dehesa del Carrizal MV (2014) suma Tempranillo, Merlot, Cabernet Sauvignon y una mayor dosis de Syrah, que pasan entre 4 y 8 meses en barrica, entregando un vino con muchos recuerdos a confitura de frutas, tostados y especias de fondo. Son uvas que proceden de los viñedos más jóvenes y cada año su ensamblaje varía.

El Dehesa del Carrizal Colección Privada (2015) es el top de gama y a esta colección de uvas suma la Petit Verdot, que luego envejece en barricas nuevas y usadas, aunque con menor uso que el MV. Un tinto con mucha prevalencia frutal a frambuesa y fresa maduras, puntos ahumados y notas de café que se desliza en boca con redondez, pero también con una chispa que le augura mayor recorrido. Todas las etiquetas destacan por su equilibrio, frescura y buena acidez.

Un aliciente importante de los vinos de esta bodega es su precio competitivo con una insuperable relación costo-placer que no excede los $ 20 la botella, salvo su Dehesa del Carrizal Colección Privada que es asequible por apenas un poco más.

Además del anterior sexteto de vinos, la bodega elabora el Dehesa del Carrizal Selección Privada, un vino top, de ensamblaje, pero envejecido en barricas nuevas por un período más prolongado. Dehesa del Carrizal tiene también plantadas Garnacha y Monastrell, aunque de momento, no se emplean en la producción.

 

13 de junio de 2019. Todos los derechos reservados ©

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La nueva era de Dehesa del Carrizal

 

Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos Botella: Viajes & Vinos (C). Fotos Bodega: Dehesa del Carrizal.