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Vestido con la elegancia casual de chaquetón sin corbata y zapatos sin medias, Pedro Silva Reis Jr. aguarda a sus invitados en la bóveda del vino donde tantas veces estuvo su abuelo para depositar allí las barricas rellenas con vino de los años en que le iba naciendo un nieto y guardarlas como tesoro en esa sacristía familiar de la Real Companhia Velha.

Bajo cerrojo están allí también barricas mucho más añejas, Colheitas tan viejas como centenarias que acunan dentro tesoros de tiempo y vino que intrigan por su vejez y fascinan por su contenido.

Barricas, mesa imperial, candelabros antiguos y un allure antique crean la escenografía perfecta para que empiecen a girar las copas y a emanar efluvios aromáticos que detienen el tiempo mientras se van disfrutando los secretos del vino.

“Después de Cristiano Ronaldo, el de Oporto es el nombre más reconocido de Portugal”, dice el nieto de don Manuel Silva Reis, un nombre quizás menos conocido pero tan estandarte del vino del país, como apasionado y tenaz es el futbolista.

Para Pedro, además de un hombre del vino, era su abuelo, un hombre que los nietos consideraban severo y que él perdió al tener 16 años, una edad en la que ya había vivido bastante al vino de la familia pues pasó en el Douro con su abuela casi la mitad de su niñez.

Por eso a sus jóvenes 26 años parece mucho mayor al explicar con detalle y dominio cada copa en aquella mesa tan tradicional, con tanta historia del vino de Oporto y de los Silva Reis. Porque en la historia del vino del Douro y Oporto hay que dedicar por visionario a don Manuel tan buena cantidad de páginas como al Marqués de Pombal.

 

Porque lo cierto es que mientras otros se debaten por la posición de marca más vieja de Oporto, solo la Real Companhia Velha puede presumir de ser la primera empresa concebida para el neogcio del vino en el Douro, especialmente creada como una denominación de origen. Companhia Geral da Agricultura das Vinhas do Alto Douro se llamaba al crearse el 10 de septiembre de 1756, una fecha ilustrada por todas las facilidades de la bodega en Vila Nova de Gaia, donde el sol se desliza por la paredes y el letrero de la casa arropando con sus rayos el vino de Portugal.

Desde esa fecha, cuando el Rey José I y su Primer Ministro el Marquel de Pombal la crearan para delinear al Douro como la primera región demarcada y reglamentada del mundo y la misión de sustentar la cultura de los vinos del Douro, conservar la pureza natural de su producción y supervisar toda la exportación de vino de Oporto, hasta 1834, la empresa fue un monopolio de exportación que funcionó como Compañía Mayestática, que regulaba la producción y el comercio del vino de Oporto. Ese espíritu de sus fundadores pervive con reverencia hasta hoy, donde la gran sala de crianza, casi un laberinto de barricas y enormes depósitos, la presiden gigantescos retratos de ambos personajes históricos, una especie de altar vínico a los orígenes de la casa.

La sacristía más sagrada está, no obstante, en la frasqueira de vinos viejísimos, un mundo de ambiente fantasmagórico, de película de misterio, repleto de polvo casi musgoso convertido en telas protectoras de 2,500 tesoros embotellados protegidos tras rejas y bajo cerrojo. El que más hipnotiza tiene cubierta de cristal, una protección para su contenido del 1765 encerrado en botella, la más vieja que aún pervive de la historia de la Real Companhia Velha.

¿Velha? De Vieja nada. Porque con la misma visión que tuviera el Marqués de Pombal en el siglo XVIII, don Manuel Silva Reis en el XX y sus herederos en el XXI ha sabido dotar a esta empresa histórica de una visión moderna y un espíritu innovador con vocación de futuro, haciendo un nuevo Douro del más viejo.

Un bendito portugués del Douro

 

Manuel Silva Reis aún no tenía 13 años cuando para ayudar a su familiar comenzó a trabajar en una empresa relacionada a la histórica Quinta das Carvalhas, en pleno corazón del Alto Douro Viñatero. Había nacido pobre, pero su tesón y su talento hicieron que este empresario autodidacta y dedicado comenzara a escalar posiciones como vendedor en un promisorio mundo del vino, llegando incluso a ejercer responsabilidades consulares de Portugal en Amsterdam y Suecia.

Fue así como tras haber adquirido Carvalhas, en 1960 terminó comprando la Real Companhia Velha, otras empresas y otras viñas, construyendo un proyecto de vinos que para 1973 ya se había convertido en la mayor propietaria de tierras en el Alto Douro y, por ende, la mayor productora de vino de Oporto. Tras el Rey Fernando retirar de la empresa las propiedades monárquicas, la Real Companhia Velha paso a manos de familias portuguesas que se fueron sucediendo hasta llegar a los Silva Reis, sus propietarios actuales.

Silva Reis era un hombre inteligente, honrado, muy trabajador y muy comprometido con el bienestar de su región, a la que dedicó más de seis décadas de trabajo, pasión y visión. Fue el primero en usar un tractor para arar las tierras, el primero en utilizar un camión tanque para llevar el vino del Douro a Gaia, visionario en vislumbrar los beneficios de plantar viñas a mayores altitudes, cara norte y hasta creativo al concebir una botella en forma de ánfora, como las que se habían descubierto por la zona, para envasar algunos de los vinos de su producción.

Entonces en 1974 llegó a Portugal la Revolución de los Claveles y el estado portugués intervino la empresa, la cual, contrario a lo sucedido en la era pombalina, manejó muy mal, hasta salir de ella en 1978 cuando la empresa fue devuelta a los Silva Reis, que tuvieron prácticamente que recomenzar de cero por la ineficiencia administrativa que reinó durante ese período, uno que el bodeguero aprovechó para mantenerse activo como comerciante de vinos a fin de preserva su clientela.

Ése era el abuelo de Pedro, quien legó a su familia una herencia de trabajo, pero también de marcas y célebres quintas que hoy la segunda y tercera generación de los Silva Reis se esmeran en dotar de mayor reconocimiento y valor.

Entre Gaia y el Douro

 

Vila Nova de Gaia alberga las oficinas y facilidades más antiguas de esta empresa concebida en el siglo XVIII como denominación de origen. Toneles gigantes, barricas de color castaño, depósitos de acero inoxidable o madera de diversas siluetas conviven en este territorio hasta con un gigantesco depósito con capacidad para un millón de litros de vino o una moderna sala de eventos, cada día con mayor demanda.

Ahí reposan los vinos fortificados que cada primavera se trasladan desde el Douro para convertirse con rubies, vintage, LBV y otros vinos de reserva, apenas una parte de las 68 etiquetas que tiene la bodega a través de todas sus marcas y quintas, porque la empresa ha hecho de la diversidad una de sus señas de identidad. Quinta das Carvalhas, Quinta do Cidrô, Quinta dos Arciprestes, Quinta do Casal da Granja o Quinta do Síbio son algunos de sus viñedos en el Douro, unidos a otras facilidades de elaboración en Casal da Granja, en Alijó, y a Delaforce, una reconocida marca regional que adquirieron en 2007 con su estocaje, y que hoy se elabora con uvas de las quintas del grupo.

De los vinos de Oporto o los de mesa, que van de los espumosos a los vinos dulces, el origen hay que buscarlo 120 kilómetros río arriba en el corazón del Alto Douro Viñatero. Allí hay realmente tres Douros: el escarpado, con viñas en marcada pendiente a la vera del río; el de las colinas; y el de las áreas planas. En total, 42,819 hectáreas de viña repartidas en Baixo Corgo (31% o 13,560 hectáreas), Cima Corgo (47% o 20,401 hectáreas) y Douro Superior (22% o 9,858 hectáreas).

Las viñas de la Real Compañía Velha se concentran en Cima Corgo, en tres enclaves principales: Pinhão, São João de Pesqueira y Granja en Alijó.

A la entrada de Pinhão se encuentra Quinta das Carvalhas, aquélla donde comenzara sus proezas la dinastía Silva Reis y que se erige como una montaña con vistas a 360 grados de todo el territorio.

Carvalhas es un símbolo del Douro del que ya se hablaba en el siglo XVIII cuando esa región comenzaba su andadura demarcada y reglamentada, con la Real Companhia Velha como una de sus empresas protagonistas. Una de las más grandes quintas del Douro, Quinta das Carvalhas se extiende por unas 550 hectáreas de las que unas 145 son de viña, 75 de olivar y el resto de floresta, ya que la legislación obliga a tener áreas silvestres que propendan a la biodiversidad. Por esos viñedos, algunos con un 70% de pendiente, hay viñas muy viejas, hasta centenarias, aunque no prefiloxéricas, pues la plaga de la filoxera destruyó el 90% de las viñas de la región.

Un dúo extraordinario

 

Justo bajo un árbol de almendro espera Alvaro Martinho, jefe de viñas y alma de Carvalhas. De complexion delgada y pelo más bien largo, se mueve sin parar, es casi eléctrico, gesticulando de manera incesante, trepando por la montaña con la agilidad de una cabra y simulando que escribe en una pizarra imaginaria hecha de pizarra natural. Luego toma un trozo y lo convierte en tiza para marcar en el suelo el mapa del Douro. Un poco actor, otro tanto bailarín, le añade drama al relato de la vid y la viña de la Quinta das Carvalhas.

Nació a unos cinco kilómetros de allí, de una familia de siete hermanos que tradicionalmente se dedicaba al vino. Ingeniero agrónomo de profesión, de corazón es músico, y como la guitarra y la armónica que acostumbra a tocar en su grupo musical, busca extraer música de las viñas de la Quinta, persiguiendo la armonía de las notas de tantas viñas viejas como hay por allí.

“La flora da muchos indicios sobre la uva y el vino, también las condiciones para el florecimientos de las viñas viejas”, dice quien resalta la importancia de conocer el habitat para sobrevivir. Tres cosas sobre las que ha aprendido desde 1997 cuando se incorporó al proyecto son la eficiencia, las raíces que penetran la tierra y son conductores de información y, por último, el deseo de no ser egocéntrico, anteponiendo el bienestar de la naturaleza al personal.

Por eso un dia empezó a dejar de ver el paisaje en términos técnicos para empezar a mirarlo en términos botánicos y filosóficos, convencido de que la flora da muchos indicios sobre la uva y el vino, especialmente sobre las condiciones propicias para las viñas viejas. “En Douro se aprende de la naturaleza y los mejores vinos de la región proceden de donde hay mayor biodiversidad”, remarcando que al Douro lo demarca la mano del hombre, la filosofía de trabajo de la bodega, pero, más que todo, la naturaleza. Porque el Douro no es solo uva. Es, sobre todo, un lugar, con tal diversa riqueza que le hace apto para elaborar dos estilos de vino, los de mesa y los fortificados de Oporto.

De ahí que el objetivo de la región no sea producir cantidad, sino transmitir autenticidad, y para algo tiene un signo de distinción, la pendiente de las viñas, entre un 40 a 70%, bien distinta a la mayoría de los viñedos del mundo que son planos, lo que obliga a que en el Douro se pueda emplear menos maquinaria, se requiera más trabajo y se obtengan menores rendimientos. Todo condiciones que condicionan al alza el precio del vino. Clima, tierra y gente, ésos que escogieron hace siglos estar allí y producir vino, condicionan también la región.

Por allí, además de almendros, hay caléndulas, naranjos, olivos, abundancia de hierbas aromáticas, flora natural autóctona y, por supuesto, viñas viejas. Son la base de los vinos de Quinta das Carvalhas, definidos como vinos de viñas viejas, que han creado una tipología de esas cepas tan añejas, de las que en las últimas dos décadas la Real Companhia Velha ha recuperado unas 20 variedades y casi todas en Carvalhas, donde unas 55 hectáreas de su superficie plantada corresponden a viñas viejas, plantadas a unos 400 metros de altitud. Cosas como Donzelinho Tinto, Tinta Roseira, Touriga Brasileira, Tinta da Barça, apenas una pizca de las 122 distintas variedades de uva que pueden encontrarse en las viñas en el Douro, un libro vivo del patrimonio vitícola portugués.

Subyuga el intenso perfume del romero que rodea una de esas viñas viejas, cara norte, con vista al río y con pendientes que rondan entre 40 y 50%, que Alvaro recorre mientras va identificando las distintas variedades de uva que en ella habitan. Se podría literalmente crear un perfume con los aromas que prosiguen con enebro o tomillo en una ruta donde el suelo de esquisto está a flor de piel.

En esos espacios con historia las cepas, antaño más bien empleadas para el vino de Oporto, se plantaban intercalando variedades, a veces hasta varias docenas, una especie de echar huevos en diferentes canastas para que unas pudieran compensar los problemas que otras pudieran llegar a tener. Ese enjambre, que en el Douro se llama “field blend”, acostumbra a vendimiarse de manera simultánea, aunque en quintas como Carvalhas alrededor de 2010 empezó a hacerse según los distintos estados de madurez de las variedades, separando, mediante la intuición de la cata, la viña a la hora de vendimiar. Así un mismo espacio puede vendimiarse varias veces. Diversa historia a la de las plantaciones más recientes, con las cerca de 25 hectáreas plantadas en vinha ao alto, o vertical.

Tan apasionado es por extraer lo mejor de las uvas que Martinho regresó de 2004 a 2005 a la Universidad y en 2006 fue a Suiza para aprender cómo plantar mejor en terrenos con declive, empleando un sistema biológico y controlando las densidades. Como resultado de ello se redujeron los espacios entre patamares para poder controlas las hierbas, pasándose de dos líneas a una, creando micropatamares de una línea lo que redujo el espacio para plantar más. En Carvalhas se ha cambiado entre 50 y 60% de las conducciones de las viñas para incrementar la densidad y crear más competencia entre cepas. Y, por supuesto, ahora el 20% de las viñas se cultiva de manera orgánica, buscando respetar el terroir.

Todo eso fue lo que convenció al aclamado enólogo Jorge Moreira a regresar en 2010 a Quinta das Carvalhas, donde ya había tenido una etapa de 1996 a 2002. Enólogo casi por accidente que se forjó con la práctica en la entonces recién iniciada aventura del vino tranquilo en Real Companhia Velha, la fascinante diversidad que puede moldear las viñas en muchísimos estilos de vino fue un atractivo importante, unido a todo el proceso de recuperación de variedades casi extintas y, por supuesto, también las cepas viejas.

Entre ellas se juntan él y Martinho, dos viejos conocidos, con una gran sincronía en la viña y el vino, pero dos caracteres a primera vista opuestos. Lejos de ser exuberante en su verbo y sus gestos como el jefe de viñas, Moreira es más bien pausado y comedido, lo que hace que se entiendan a la perfección. Una pareja aparentemente dispareja que brinda en medio de la viña con el magnifico blanco de Carvalhas de la cosecha 2016, y un más ligero Carvalhas Tinta Francisca, una uva con similitudes a la pinot noir, que se disfrutan conversando sobre el quehacer de ambos, el progreso de la viña, la vista en altura del río, y los más exquisitos quesos portugueses, mientras en lontananza se divisa un rabelo navegando por el Douro en calma.

Es precisamente el rumbo que dará a continuación a la jornada tras comer en la terraza de la casa de la Quinta, con su piscina que extiende infinita su vista cristalina hasta derramarse hasta el río y con manjares tan sencillos como genuinos, coronados por exquisitos vinos de Oporto y la más espectacular mousse helada de chocolate.

De Carvalhas a Cidrô

 

Como antaño, como antes que hubiera tren, cuando el río era feroz y a veces hasta voraz, el tránsito en embarcación sigue siendo uno de los modos de transporte más populares entre puntos del Douro. Menos arriesgado que en aquellos antiguos rabelos, hoy el río es más navegable gracias a la construcción de presas y esclusas que van abriendo nuevos secretos del vino portugués.

Las hoy plácidas aguas invitan a disfrutar relajadamente de un aperitivo de tarde mientras el sol dorado vespertino se posa pintando las aguas del río, haciendo brillar también el rosado que protagoniza un refrescante cóctel con base de vino de Oporto, una tendencia de la que hace ya algunos años Real Companhia Velha fue una de las empresas pioneras en la región.

Un paisaje en que el verde viña de socalcos escarpados en ocasiones se enfrenta a la estreidente pizarra y a las más gigantescas moles de pulido granito enmarcan los costados del Douro que atraviesa el barco con un casi imperceptible vaivén, acariciado por un viento suave que incita a probar más copas en ruta fluvial a São João de Pesqueira.

Solo queda la certeza de la copa de vino mientras se cruzan esclusas en las que el barco va quedando atrapado a medida que el telón de las compuertas va cayendo sobre el río. Al abrirse la última continúa un trayecto en que se admiran quintas nuevas e históricas, como la Quinta dos Arciprestes, algún águila volando en solitario, vinhas ao alto, todo un recorrido en que el facsímil del rabelo se abre paso por el Douro con la majestuosidad del Titanic, haciendo sentir a su pasaje que son los reyes del vino.

Es la antesala que escolta a una vivencia regia en São João de Pesqueira, célebre por sus fiestas pombalinas y donde ubica la Quinta de Cidrô, el espacio más visionario de Manuel Silva Reis y la cara más innovadora de la Real Companhia Velha.

Un palacio histórico portugués, Silva Reis adquirió la Quinta de Cidrô en 1972. Además de su maravilloso recinto residencial en cuya restauración la familia puso un empeño de varias décadas, el legado más grande de esta quinta es la innovadora visión de viticultura con la que a lo largo del tiempo han ido cobrando forma sus 150 hectáreas.

Contrario al horizonte escarpado de la ribera del río, São João do Pesqueira esconde un Douro menos conocido y plano, del que las viñas de Cidrô son un referente de excelencia. Las extensiones de viña son mucho más uniformes, plantadas primordialmente en viña vertical y en espaldera, y como mucho con silueta de hondonada que algunos dicen recuerdan las viñas del valle de Sonoma.

Pero su real valor enológico es que Quinta de Cidrô se convirtió en un enorme espacio de viticultura experimental y de conocimiento, en el que se plantaron cepas menos autóctonas para conocer su comportamiento en el Douro, especialmente a gran altitud, en suelo pobre, un clima más fresco y un contexto mecanizable y casi siempre con cubierta vegetal.

No fue así en sus inicios, cuando Silva Reis pensó plantar de manera moderna, pero con diversidad de variedades para elaborar los field blends que son el corazón del vino de Oporto. Pero no funcionó. Porque si las grandes marcas de Oporto habían nacido en viñas cerca del río para tener un más fácil acceso a éste como único medio de transportación que era antaño, la realidad es que también esas viñas más cercanas al Douro ofrecían las condiciones enológicas propicias que conferían mayor tanino y madurez a esas uvas.

De ahí que la idea original para Cidrô se modificara, empezando en 1993 a plantar variedades que no se había plantado en el Douro y que tampoco estaban aceptadas para la elaboración. Como la chardonnay que trajo de Francia. O la sauvignon blanc. O la alvarinho que se plantó en 2005 y cuyo vino monovarietal se estrenó en 2008. Un inventario que de las siete variedades iniciales que don Manuel plantara, su hijo Pedro fue expandiendo hasta convertir a Quinta de Cidrô en un espacio realmente innovador, sobre todo en variedades blancas, como las anteriores o la boal o la Riesling, o tintas como la pinot noir, la cabernet sauvignon o la nebbiolo, una de las de más reciente plantación que hasta ahora ha mostrado buenas perspectivas. Tan solo una no ha funcionado: la alicante bouschet (garnacha tintorera), uva denostada en muchas partes que gracias a Portugal se ha convertido de patito feo en cisne, aunque sin igual éxito en Cidrô donde no tiene todo el calor del que precisa para relucir.

Además del de la innovación, la presencia de estas variedades ha tenido un rol importantísimo que ha sido el de ser conducto para entender mejor otras variedades autóctonas del Douro, además de su suelo, en el que en Cidrô también tiene presencia la pizarra.

La combinación de altitud de unos 680 metros, clima y cuidos, hace que los cultivos en la quinta se manejen casi de manera orgánica. Pero al no ser las variedades parte del inventario autorizado para la DOC Douro, los vinos salen con Indicación Geográfica Vino Regional Duriense, la otra indicación de calidad para la gran región.

Casal da Granja

 

Siguiendo la línea de un Douro menos escarpado como el de Quinta de Cidrô se encuentra Alijó. Allí está otra de las quintas que conforman la arquitectura de vinos de la Real Companhia Velha, pero, más importante, Quinta do Casal da Granja, las facilidades donde se elaboran todos estos vinos con tanta raigambre como modernidad.

Granja es un Cima Corgo a mayor altitud. Plano y extendido, es una zona más húmeda y fértil con un suelo también de xisto, aunque también con algo de arcilla que hace a sus vinos más frescos que los de Quinta de Cidrô, que son más concentrados.

A lado y lado se ve viña. Setenta hectáreas en Granja y 90 más en su aledaña Quinta do Síbio, para un total de 160 en Alijó. Otra diferencia más entre éstas y Cidrô es que la proximidad de las viñas a la bodega hace que en Casal da Granja la vendimia pueda mecanizarse, ya que la corta distancia permite su traslado de viña a bodega sin que la uva sufra tanto como si viniera de las mayores distancias de Cidrô o Carvalhas.

La bodega es poco atractiva, pero funcional. La construyó el abuelo a finales de la década del 1980, y en ella reina el acero inoxidable, material del que Silva Reis era un adepto. En esas facilidades está centralizada gran parte de la producción de los vinos de Real Companhia Velha y sus siete millones anuales de botellas repartidas en 68 etiquetas.

En pleno centro trabaja una embotellera nómada, de ésas que cuando se precisa van de bodega en bodega, envasando lo necesario sin necesidad de que la bodega invierta en equipo fijo que se usa de manera limitada y ocasional. Su actividad marca la fragmentación de Casal da Granja en dos mitades, una para blancos y otra para tintos.

El consumo de blancos crece mucho y por ello Real Companhia Velha aspira a que éstos representen la mitad de su producción. El ala blanca queda más cerca de la entrada de la bodega, donde a simple vista se ven distintos equipos que marcan diferencias con el estilo que puedan tener unos y otros vinos. Hay microdepósitos, hay algunas barricas. Muchos de los residuos de los vinos blancos luego de prensados se usan en vinos de Oporto blancos.

Además de los de variedades internacionales como las que hay en Quinta de Cidrô, la antigua Real Companhia Velha tiene una misión muy moderna e innovadora, con una visión de lo que puede ser un nuevo Douro blanco con variedades autóctonas, algunas casi extintas que se intentan recuperar. Para ellos tiene series parcelarias y series especiales, como producciones limitadas que pueden ir entre 2,500 a poco más de diez mil botellas según qué variedad, apostando por destacar el carácter varietal de esas cepas recuperadas, como la Donzelinho Branco o la Samarrinho, nombres casi inéditos para vinos blancos que aspiran a ser muy gastronómicos.

En el ala tinta los toneles y las estivas de barricas conviven con los microdepósitos de los vinos más boutique. Hay incluso un lagar de acero inoxidable donde se pisan a pie las uvas de algunos vinos, en una perfecta conjunción de innovación y tradición.

Y hay aún otro edificio separado, con lagares de piedra, donde la danza del Oporto se coreografía sincronizada extrayend a pisadas el mosto entre racimos sin despalillar. Porque para el vino fortificado de Oporto las uvas no se despalillan y, una vez prensadas e iniciada su fermentación en lagar abierto, en su punto óptimo se encabezan con alcohol para iniciar la ruta hacia ese vino de fama histórica que puede completar un larguísimo recorrido que tras su etapa de elaboración terminará en Vila Nova de Gaia, en los almacenes más añejos de la Real Companhia Velha.

Celebrando la Real Companhia Velha

 

Un juego de tenazas ardientes y la gélida temperatura del agua con hielo son el secreto de contraste térmico para abrir un botella añeja de vino de Oporto que encierra años de historia de los vinos del Douro y la Real Companhia Velha, la más vieja empresa de vino en Portugal que permanece en manos de portugueses.

Unas más neutrales, pero las del Royal Oporto de estilizado diseño, verdaderas piezas de cristalería que honran el pasado real de la empresa. Y entre los Oportos de colección, uno muy eventual, “Desintervenção”, la etiqueta que creó Silva Reis para celebrar la devolución de la empresa a la familia tras los tristes años de intervención del gobierno en la Real Companhia Velha y que exhibe alguna botella en su residencia particular.

Ocho etiquetas diversas, tres blancas y cinco tintas, resumen el trabajo de la empresa en el ramo fortificado. Elaboran vinos Vintage y Colheitas, aunque se consideran maestros en el arte del ensamblaje para los Tawnies. Son precisamente los de este estilo que se envejece en madera los que más beben los portugueses, contrario a los ingleses que tienen un paladar más de Ruby. Los Tawnies tienen mucho que ver con aromas. Para su éxito se necesita también acidez que aporta frescura, además de estructura que les permite perdurar en el tiempo.

Pero además de tranquilos y fortificados, el abanico de vinos la empresa cuenta con un espumoso, cosechas tardías maravillosos como Grandjó, y moscateles, la cara menos conocida de los vinos del Douro, además de un aceite de oliva extra virgen de producción limitada elaborado con aceitunas de Quinta das Carvalhas.

Este 2018 Real Companhia Velha celebra la apertura en la parte histórica de Vila Nova de Gaia, en Oporto, un centro de ocio y divulgación vínica y de la historia de la compañía denominado con la fecha de su fundación y de la demarcación del Douro: Enoteca 1756.

Desde esa fecha hasta nuestros días el río Duoro ha hilvanado una historia de botellas, pero también del vino con los Silva Reis. Don Manuel, el fundador de la empresa, falleció en 2007, pero su legado hoy esta en mano de sus hijos y nietos, como Pedro, quien poco a poco van asumiendo responsabilidades en la empresa, asegurando así su continuidad, con la visión que guió a su abuelo.

Pedro cree que el futuro del Douro pasa por plantar viña a mayores altitudes para compensar al cambio climático, pero también las posibilidades de mecanización del laboreo y la vendimia, facilitando la producción.

Esa modernidad agrícola tiene que convivir sin aristas con las viñas viejas y el saber antiguo. Precisamente uno de los proyectos con mayor proyección en el tiempo es el de elaboraciones especiales con algunas variedades menos conocidas de aquellos field blends, que la empresa ha ido rescatando para poder entender mejor el comportamiento de las viñas y su rol en la ecuación del vino, analizando los por qués de su permanencia en el tiempo y explorando la posibilidad de elaborar cosas especiales con su materia prima. Este fue el caso de la colección Séries, que inicialmente se concibió como algo experimental que transitaría hacia Quinta de Cidrô, pero la empresa ahora ha determinado mantener con su concepto inicial. Estos vinos no se elaboran todos los años, y casi todos se pre-venden, siendo de producciones limitadas.

En un espacio de las viejas cavas de añejamiento de Real Companhia Velha en Vila Nova de Gaia, permanece el Royal Charter con que el Marqués de Pombal dotó de un reglamento a una región, convirtiendo al Douro en la región de vinos pionera del mundo y bandera de Portugal. Doscientos sesenta y dos años después de su fundación, la empresa creada para proteger una demarcación sigue defendiendo su vocación de perdurar con innovación, y el logo con simbología de corona sigue ondeando con realeza en los dominios de los Silva Reis y de este templo de tesón, pasión y visión sin el cual no sería posible entender la historia y el vino de Portugal.

La cata de los vinos:

 

Aunque Portugal lleva produciendo vinos de Oporto hace centurias, así como excepcionales tintos de mesa en la segunda mitad del siglo XX, la elaboración de vinos de mesa en la región del Douro es relativamente reciente, comenzando apenas en la década del 1990 una nueva etapa que ha cautivado a los paladares del mundo.

Nueve son las marcas de vino de mesa que elabora Real Companhia Velha: Quinta das Carvalhas, Quinta dos Arciprestes, Grandjó, Quinta de Cidrô, Quinta do Síbio, Evel, Porca das Murças, Delaforce y Séries, además de elaborar ediciones limitadas y conmemorativas de algunas de ellas.  Los vinos fortificados de Oporto se reparten en los Real Companhia Velha, los Quinta das Carvalhas y los Royal Oporto, con sus elegantísimas botellas de cristal. Y, además de éstos, se elabora un moscatel del Douro de la Quinta do Casal da Granja.

 

Grandjó

La marca Grandjó es la suma de Casal da GRANja y Ali. Una marca que en 2012 cumplió un siglo, siendo la más antigua de la Real Companhia Velha. Grandjó tiene un tinto, un blanco de Sauvignon Blanc, y, sobre todo otros de Moscatel, una variedad que produce vinos aromáticos y refrescantes, entre los que se destaca su cosecha tardía de gran renombre.

 

Porca de Murça

La marca Porca de Murça cumple este 2018 nueve décadas, lo que la convierte en una de las más antiguas de Portugal. Su nombre se inspira en la leyenda de cómo el pueblo Murça en el Alto Douro Vinhateiro logró con dificultad abatir a una astuta jabalí hembra que asolaba cultivos y atacaba animales. Como recuerdo a lo complicado de su captura se le construyó en Murça una estatua a esa Porca.

Los Porca de Murça son vinos más bien frescos y afrutados, pensados para un consumo más frecuente. Tienen también dos etiquetas reserva.  

El Porca de Murça Blanco 2017 es muy aromático, fresco y con buen volumen en boca. Porca de Murça Reserva Blanco 2016 es una mezcla de variedades de uvas procedentes de Quinta do Casa da Granja y Quinta do Cidrô. En blancos la categoría “Reserva” se refiere más bien a la calidad de sus uvas que al tiempo en madera, como sucede en España. Éste, uno de los primeros blancos reserva del Douro sin madera, tuvo notas aromáticas a humo con buena acidez, estructura, frescura y volumen en boca.

El Porca de Murça 2017 es un tinto de color rubí, fresco, con volumen y muy aromático, con recuerdos a fruta roja, sotobosque, especias y regaliz. El Porca de Murça Tinto 2015 surtió su uva de la región de Alijó y es afrutado con recuerdos a grosella, fresco, con notas especiadas y untuosidad en boca. Más sustancia y complejidad revela el Porca de Murças Reserva 2014, un tinto que surte su uva de Quinta das Carvalhas e Quinta dos Arciprestres, expresando aromas a fruta roja, humo, especiados a pimienta y una boca sápida.

Evel

Otra marca centenaria registrada en 1913 que invierte en su nombre el concepto “leve”. Prentendía en su fundación invocar sus características conceptuales de vino elegante, suave y de trago agradable que caracterizaba los menús oficiales de la República Portuguesa de entonces. En la década del 1950 se hizo célebre al convertirse en una de las marcas de proveedores de la Presidencia de la República. Sus vinos son más bien jóvenes, intensos, de profundidad aromática y vitalidad.

El Evel blanco 2017 conjuga Rabigato y Fernão Gomes y es fresco y afrutado con tonos minerales y cítricos y una pizca de amargor en boca. El Evel Tinto 2014 procede de uvas cultivadas en Quinta das Carvalhas y Cidrô, y es más expresivo del terroir con recuerdos a lavanda, flores y hierbas aromáticas en un vino en el que fueron más evidentes las notas de su crianza en madera, con tostados y mayor estructura y sapidez, sin dejar de tener abundante fruta en boca.

Delaforce

Delaforce es un nombre histórico del Douro que se remonta a una casa de vinos con trazos centenarios que llegó a Oporto en 1834 para crear una firma comercial, y en 1868 creó Delaforce, que pronto se convirtió en una de las principales productoras de Oporto y entre fines del siglo XIX e inicios del XX en proveedora de la Casa Real.

Famosa por sus Tawnies, en materia de Oportos hace todos los estilos. En vinos de mesa elabora un tinto, un monovarietal tinto y otros blancos, así como un ensamblaje de Touriga Nacional y Cabernet Sauvignon.

Al comprar Delaforce, Real Companhia Velha adquirió la marca y su estocaje, pero poco a poco los vinos han comenzado a elaborarse con uvas de quintas de la Real Companhia Velha. Agrada el Delaforce Alvarinho 2016 que se nutre de uva de Casal da Granja y Quinta de Cidrô y que es muy ligero y fresco, con tonos cítricos y minerales. El tinto Delaforce Touriga Nacional 2015 surte sus uvas de Quinta de Cidrô y Quinta dos Arciprestes y es un vino con abundante fruta y notas especiadas a pimienta, golosidad y buen volumen, pero de trago muy fácil. El Delaforce Red Blend 2015 ensambla variedades tradicionales como la Touriga Franca, Tinta Roriz, Touriga Nacional y Tinta Barroca de la Quinta dos Arciprestes, en un vino de intensidad media, pero con notas afrutadas a fresa y frambuesa, recuerdos aromáticos a lavanda, violeta y grafito, y untuosidad en boca.

Delaforce tiene un pilar en los vinos fortificados de Oporto. Su Delaforce Ruby joven procede de viñas altas y más jovenes, y destaca por sus notas aromáticas afrutadas, especiadas, a cedro, discretas hierbas aromáticas, enebro, pasa y vainilla, y una boca fresca, con buen retrogusto y fin almendrado. El Delaforce Tawny joven tiene más matices a frutos secos como nuez o almendras y pasas, y es persistente y más sedoso en boca, aunque aún tiene por terminar de integrar al vino el alcohol de su aguardiente.

El Delaforce Vintage 2007 arrastra con complejidad recuerdos a ciruelas, higos tostados, mantequilla, cedro y frutos secos como la nuez.  El Delaforce Vintage 2003 armoniza a la perfección con queso Stilton y es un vino que descolla por su sensación a ciruela y uvas más maduras, conviviendo con algún fruto seco. El Delaforce Vintage 2000 revela aromas de pasa más fresca, ciruela en almíbar, especias y hierbas, en una boca fresca y afrutada, con tonos tostados.

El Delaforce LBV 2012 manifiesta aromas afrutados, tostados a regaliz, especias y sotobosque, mientras que el Delaforce 10 yr, mostró más notas a pasas y grosellas, que luego dan paso a almendras que reverberan en el paladar.

 

 

Quinta dos Aciprestes

La histórica Quinta dos Arciprestes que hoy aglutina varias quintas aledañas, originalmente se llamó Cyprestes y la fundó en el siglos XVIII uno de los ministros de la Reina María I. La Quinta se extiende por más de dos kilómetros bordeando al río Douro a mitad de camino entre Cima Corgo y el Douro Superior. La Quinta se replantó casi en su totalidad con Touriga Nacional y Touriga Franca, siguiendo el sistema de viña vertical (vinha ao alto) que permite la mecanización de gran parte de la propiedad. La viña se beneficia de un microclima local que proporciona a las uvas condiciones ideales de maduración.

Los vinos elaborados en Quinta dos Arciprestes son representativos de la zona donde ubica la finca, siendo muy concentrados, aromáticos y con mucho cuerpo.

Touriga Franca, Tinta Roriz y Tinta Barroca de viñas viejas forjan el Quinta dos Arciprestres 2015, un vino con aromas a abundante fruta madura, tonos florales a lavanda, grafito, pizcas de café instantáneo y especias con una boca también afrutada, sedosa, fresca y con todos sus elementos armoniosamente integrados en un tinto elegante, intenso y delicioso que envejeció durante 12 meses en barricas de roble francés. El Quinta dos Arciprestes Sousão es un Gran Reserva que apuesta por otra de las variedades empleadas en el Douro. Su añada 2012 sobresale por su exultante floralidad, que acompaña aromas de ciruela madura, grafito, especiados y delicados torrefactos, en un vino potente, super goloso y con mucha estructura. Otro vino grande, el Quinta dos Arciprestes Grande Reserva 2014 suma Touriga Nacional y Touriga Franca muy seleccionadas, en un vino grande, opulento y con gran potencial de guarda. Su complejidad aromática pasa de abundante fruta de cereza y fruta roja hasta tonos de melocotón maduro, conviviendo con recuerdos a sotobosque, hierbas aromáticas, abundantes violetas, vainilla, enebro, especias y chocolate que se trasladan a una boca redonda, con sustancia, potente y a la par elegante y persistente.

Quinta do Síbio

Quinta do Síbio es una de las propiedades de Real Companhia Velha en Alijó y de esta línea se elabora un tinto orgánico y varios blancos, entre los que se destaca el Quinta do Síbio Arinto, una variedad más esparcida y tradicional que en la añada 2016 deja un vino delicioso que busca extracción para ganar en complejidad y se fermenta y envejece a medias en acero inoxidable y roble. Un vino que se estrena con aromas muy afrutados y más maduros como la manzana asada, la pera, tonos melosos que luego dan paso a matices a fósforo, piedra mojada y vainilla en un vino super fresco y redondo, con gran persistencia y sapidez.

Menos tradicional es la Moscatel Ottonel, una variedad oriunda de Rumanía, donde se emplea en vinos de poca calidad. La variedad, aún no aprobada en el Douro, fue recomendada por el consultor australiano Richard Smart, quien la sugirió para esta zona que consideraba buena para vinos aromáticos. Real Companhia Velha la plantó hace unos 17 años en una viña que anteriormente tenia moscatel galego, una variedad blanca que sí abunda en el Douro. El Quinta do Síbio Moscatel Ottonel 2015 muestra matices aromáticos a flores blancas, tonos cítricos, puntos de hierba, humo y piedra mojada en una boca fresca y persistente, aunque algo corta en su pase por boca. En estos blancos la uva se prensa con mucho cuidado, como en champán, para preservar el carácter varietal.

Otras variedades blancas elaboradas en Quinta do Síbio incluyen la Samarrinho, una blanca que destaca por su aromaticidad.

Séries

Séries es tanto marca como concepto que aglutina experimentación e innovación a partir de muchas variedades rescatadas de su casi extinción, y persigue que lo aprendido de su cultivo y elaboración aporte a la edificación de otras de las etiquetas más comerciales del grupo.

Inicialmente el concepto Séries se pensó como una etapa experimental que luego enmarcaría sus vinos en la línea Quinta de Cidrô, como sucedió con el Séries Rufete, hoy Quinta de Cidrô Rufete, o los Séries Moscatel Ottonel o Samarrinho, que luego pasaron a los Quinta do Síbio. Hoy Real Companhia Velha quiere mantener al Séries como una línea con filosofía singular.

Otra de las variedades tintas empleadas en Séries es la Tinto Cão, una de las variedades emblemáticas de los ensamblajes del Douro pero muy poco empleada en solitario. Para este vino se emplean Tinto Cãos de Quinta das Carvalhas, plantadas a baja altitud, pero sin exponerse a demasiada insolación. De color más ligero, el Séries Tinto Cão 2015 es un vino complejo que destaca por su tanino firme, fruta golosa, abundantes y persistentes notas especiadas a canela, mejorana y pimienta negra, conviviendo con puntos balsámicos, notas florales y notables matices a granito expresivos del suelo de pizarra que prevalece en la Quinta, entregando un vino fresco y salino, afrutado y jugoso, pero, sobre todo, super fino.

Tinto también es el Séries Bastardo, una uva que Portugal comparte con Galicia (merenzao, María Ardoña) y que en Francia es más conocida como trousseau. Los bastardo portugueses en general no son tan logrados como los gallegos, pero el Séries Bastardo 2014 es una notable excepción, en un vino que no se estrena demasiado perfumado en copa, pero pronto va ganando galones para tornarse mucho más expresivo, exhibiendo aromas a grosella, guayaba o notas a pimienta negra. En boca es ligero, pero con buena estructura, sustancia, finura y untuosidad en su pase por el paladar.

Los Séries tienen también capítulos blancos como el Séries Donzelinho Branco, una variedad que se había trabajado hace medio siglo y que cayó en desuso. Real Companhia Velha la recupera en un vino que en su añada 2016 destaca por sus aromas a humo, piedra, fósforo y jengibre, así como por su gran salinidad y frescura en boca. Blanco también es el Séries Gouveio (godello), con un pequeño toque de madera, que apenas deja una pincelada tostada en un vino que destaca por sus notas florales a rosa, salinidad y marcado final a jengibre, pero que a pesar de compartir una génesis de suelo pizarroso, tiene un cuerpo más ligero que los godellos de Valdeorras.

Quinta de Cidrô

Es el terreno con visión de futuro en que las variedades internacionales y extra durienses se afincaron para manifestar sus mejores características.

Para la sauvignon blanc se busca madurez y mineralidad. El Quinta de Cidrô Sauvignon Blanc es muy cítrico, con matices tropicales que no rayan en la exuberancia, y en boca es ligero, fresco y fino. Por su parte el Quinta de Cidrô Chardonnay destaca la parte frutal y mineral de esta variedad que se plantó en Cidrô en 1993 y cuyo primer vino produjo en 1996 Jerry Luper, vinculado al Château Montelena en Napa Valley. El Chardonnay de Quinta de Cidrô se fermenta en barricas nuevas de roble francés donde luego permanece un tiempo en que se hace bâtonnage con sus lías finas. Esto hace que el vino refleje la tipicidad de la variedad, pero también la del Douro, que le aporta concentración y matices minerales como lo demuestran las copas que exudan aromas a piña y tonos tropicales, flores blancas, recuerdos a tiza y piedra mojada reminiscente de los Chablis, y una muy delicada nota de crianza, que le hacen un vino fino, pero con estructura.

Ese mismo perfil mineral con finos recuerdos a humo, tiza, fósforo y piedra aparecen en el Quinta de Cidrô Alvarinho 2016, con una fruta más comedida a la expresión varietal de los alvarinhos de Vinhos Verdes, y en el Quinta de Cidrô Boal, un vino elegantísimo de tan escasa producción que no sale de Portugal. Aunque en otros lugares del país la Boal se identifica con la malvasía fina, en el Douro y en Quinta de Cidrô la Boal es sinónimo sémillon, la variedad francesa célebre por los vinos de Sauternes. Es precisamente el perfil de cosecha tardía botritizada que perseguía el vino en sus inicios, pero al no funcionar, se determinó elaborar como vino de mesa. Un vino sobresaliente que se estrenó con la añada 2012, y que junto con esos matices minerales conjugó tonos cítricos, recuerdos y café espresso en un vino de impresionante finura y magnífica acidez.

Bajo la línea Quinta de Cidrô hay también un Rufete (pedral en Galicia), cuyo origen fue la gama de Séries. La variedad se surtió de Quinta das Carvalhas. El Quinta de Cidrô Rufete 2013 es un vino ligero de color y estructura con aromas florales y a guinda en licor, así como notas especiadas a pimienta y tenues tostados. Un vino salino, fresco y de pase envolvente por el paladar que se fermenta en depósitos de acero inoxidable y luego reposa unos meses en barricas de roble usado. Tinto también el Quinta de Cidrô Touriga Nacional 2015, un tinto de boca pulida y con aromas a frambuesa, lavanda, pimienta negra y grafito.

La gama blanca cuenta también con un gewürtztraminer y la tinta con un touriga nacional, un pinot noir, y un ensamblaje de cabernet sauvignon y touriga nacional. Quinta de Cidrô elabora también un rosado.

Quinta das Carvalhas

La línea de vinos de mesa Quinta das Carvalhas se lanzó en 2012 para prestigiar unas magníficas viñas, gran parte de ellas viejas, de esta quinta histórica y hermosa cuyas primeras referencias escritas datan de 1759.

De gran elegancia borgoñón es el Carvalhas Branco, un vino que suma variedades viosinho y gouveio casi a partes iguales. Este blanco empezó a elaborarse en 2010 buscando un perfil de blancos borgoñones pero elaborado con uvas autóctonas de la región. En opinión del enólogo Jorge Moreira, la viosinho es una de las variedades más completas del Douro y que mejor se entiende con la madera. Su estructura se equilibra con la frescura, elegancia y mineralidad que aporta la gouveio. Las uvas proceden de las partes más altas de la viña y tiene una producción limitada a un par de miles de botellas. 

Vinos que destacan por su fina estructura y elegancia, el Carvalhas Branco 2016 exuda aromas a frutas blancas y en boca es fresco y complejo, con buen volumen en el paladar donde tiene una sutilísima nota avainillada y almendrada de su fermentación en madera y su crianza sobre lías. El vino inicia su fermentación en depósito de acero inoxidable terminándola en barricas de roble donde luego reposa medio año con sus lías finas. El Carvalhas Branco 2015 se estrena en nariz con una pizca de aromas petrolados, matices de flores, almendra fina, humo y tonos cítricos que dan paso a una boca fresca, con delicadas notas tostadas, buena salinidad, amplitud, buen volumen, elegancia y delicia, que concluye con tonos de ligera madurez a manzana asada y membrillo.

A ese gran blanco se suman otros tres grandes tintos: un monovarietal de tinta francisca, otro de touriga nacional y un tercer ensamblaje de viñas viejas.

La tinta francisca es una cepa que produce vinos más ligeros en estructura, evocadores de muchos pinot noir. De producción limitada a unas tres mil botellas, el Carvalhas Tinta Francisca 2013 pasa ocho meses en barrica y se estrena en nariz con un tenue tufo de reducción que abre paso a recuerdos a cereza y blueberries envueltos en aromas florales a violeta, notas tostadas y especiadas, y un velo de humo y grafito. De cuerpo ligero y taninos golosos, en boca es ligero, fresco y elegante. 

La touriga nacional es la reina del Douro y de Quinta das Carvalhas, así como del Carvalhas Touriga Nacional 2015, un tinto que refleja el carácter varietal floral que la distingue. De color púrpura intenso, es un retrato del terroir de la Quinta. En nariz aparecen recuerdos a fruta oscura, abundante fruta azul como violetas y lavanda, enebro, tinta china, grafito, ahumados, hierbas aromáticas, té, miel, notas tostadas y torrefactas a chocolate, y especias. Un vino opulento, pero fino, grande, complejo, de guarda y largo final. Las touriga nacional de este vino proceden de la Vinha Cascalheira, una zona cara sur de Carvalhas, cuyo nombre ya aparecía en vinos de Oporto muy viejos. El Carvalhas Touriga Nacional envejece en madera nueva y usada. 

Pero si por algo se destaca Quinta das Carvalhas es por su abundancia de cepas viejas, plantadas cara norte en la margen izquierda del Douro y donde hay algunas cepas de un siglo y hasta 110 años. Más de una veintena de variedades tradicionales del Douro ensamblan el Carvalhas Vinhas Velhas 2015, un vino corpulento, exuberante, elegante, de guarda y de denso color, cuyas uvas se recogen dos veces en viña para asegurar su óptimo punto de maduración. Su nariz arrastra recuerdos a frutas de baya oscura, cereza muy madura, enebro, sotobosque, café, flores y tonos terrosos con una envoltura de delicada vainilla y toffees. En boca tiene gran frescura y salinidad, taninos redondos y gran persistencia. Para beber a sorbos lentos y disfrutando comida. El vino, tan fino como estructurado, se fermenta en lagar tras su pisa a pie, permaneciendo luego 18 meses en roble francés.  

Además de estas cuatro etiquetas de vinos de mesa de Carvalhas se elaboran vinos fortificados como el Carvalhas Tawny 10 años, un vino fresco, pulido, fácil y joven que destaca por su abundante fruta, matices a pasa, sotobosque, almendra salada y un retrogusto torrefacto. Además de éste la línea de Oportos cuenta con un Ruby, un Reserva Tawny, un Tawny 20 años, un Vintage y un LBV. 

Quinta das Carvalhas produce también un aceite de oliva extra virgen con aceitunas cultivadas en la finca, donde también hay alcornoques, cuya última saca de corcho se realizó en 2009.

Real Companhia Velha

Aunque la empresa se creó en el siglo XVIII, la marca Real Companhia Velha surgió a finales del siglo XIX. Hoy día bajo su paraguas se elabora un vino de Oporto blanco de malvasía, y en gama oscura un ruby, un tawny, un tawny joven y un vintage. De este último grupo es el Real Companhia Velha Vintage 2013, con una boca densa y grandes recuerdos a los vinos jerezanos de Pedro Ximénez. Chocolate, ciruela, higo, dátiles, pasas, matices a toffee, especias y café caracterizan a este vino. Los vintage son Oportos ruby de una única y excepcional añada.

En yuxtaposición, los tawnies son vinos de Oporto envejecidos en madera y probablemente uno de los paradigmas de elegancia de la categoría. De color ámbar cobrizo, el Real Companhia Velha Tawny 20 Años abre con aromas a frutos secos, especias, pasas, miel, toffee, tonos torrefactos y a chocolate para proseguir en una boca envolvente y aterciopelada que cerró con un punto de amargor.

 

Bajo la marca Real Companhia Velha también se producen unas 5 a 6 mil botellas de un vino espumoso, una tradición arrinconada a los obsequios navideños que la bodega retomó con su Real Companhia Velha Vinho Espumante Bruto. Este agradabilísimo espumoso brut suma chardonnay y pinot noir, dos variedades tradicionales del champán, con una textura vinosa y compleja. Su bouquet reflejó frescura, matices florales y evocaciones a pastelería que rozaron un encantador punto de oxidación, así como tonos afrutados a frutas rojas frescas. Sorprendente y delicado, tuvo buen cuerpo en el paladar, donde se mostró fino, fresco y salino.

Royal Oporto

 

Royal Oporto es la marca internacional de la Real Companhia Velha, y traducción inglesa de este nombre, ya que los antiguos comerciantes ingleses se referían a la empresa como Royal Oporto Wine Company.  Esta marca comercializa vinos de Oporto de carácter único, producidos con uvas de las mejores viñas de las Quintas de la empresa, enfocándose en tawnies envejecidos.

De más joven a más longevo, el Royal Oporto LBV preserva aromas muy afrutados de vino, con frescura. Torrefactos y nueces aparecen también en este vino fortificado con boca algo tánica, sápida y un larguísimo y penetrate retrogusto. El Royal Oporto 10 yr. Tawny destaca por sus notas aromáticas a pasa, higo, nuez y frutos secos, en un pase por boca aterciopelado, especiado, salino y con buen volumen y aptitud gastronómica. El Royal Oporto 20 yr. Tawny sigue la línea fresca, con notas tanto de cereza como de plátano, café tostado y frutos secos, además de ese seductor vinagrinho tan típico de los vinos de Oporto con cierta edad. Su pase por boca es aterciopelado, con un retrogusto de nuez y almendra, y un prolongado final especiado. De más enjundia es el Royal Oporto 40 yr. Tawny, de sabores aún bastante puros, y donde aparecen aromas a pasa, anisados, mentolados y frutos secos, con un pase sedoso por el paladar, gran frescura, delicadeza y firme persistencia. Pero aún más elegante el Royal Oporto Colheita 2007, un Oporto muy vivo, fino y complejo que pasó 10 años en barrica, entregando aromas a pasas, ciruelas secas y frutos secos en nariz.

 

21 de agosto de 2018. Todos los derechos reservados (C) Más noticias de Vinos y Bebidas.

 

Divinidades y Viajes & Vinos agradecen a Real Companhia Velha su invitación a sumergirse en las profundidades de su historia y quehacer como uno de los proyectos de referencia del vino en Portugal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Viajes & Vinos. Prohibida su reproduccion (C)