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Una cita Vintage con Sandeman

 

 

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Pocas semanas antes de que comenzara la cascada de declaraciones Vintage clásicos para la añada 2024 en el vino de Oporto, Luis Sottomayor, Director de Enología de Sogrape, anticipaba que su empresa sería una de las que se adherirían a esa declaración que catapultaba una nueva fecha al Olimpo de vinos para la historia.

Una trayectoria de casi cuatro décadas en el mundo del vino le dan a Sottomayor un conocimiento pericial de los vaivenes del vino y un telescopio para intuir lo que podía o no venir en el mundo en que un vino se convierte en embajador de todo un país, Portugal. Y es precisamente esa ruta que comenzó en 1989 cuando entró a la empresa Sogrape, lo que permitió al enólogo relatar en Essência do Vinho pasado y futuro de los vinos de Oporto de la marca Sandeman.

Los Sandeman remontan su origen al siglo XVIII cuando en 1790 el escocés George Sandeman fundó en Londres un negocio de vinos para mercadear los de Oporto y Jerez. En 1814, Sandeman tomó posesión de la bodega Sandeman en Vila Nova de Gaia, y a partir de ahí convirtió a la empresa en una verdadera pionera del sector. Ya a fines del siglo XIX fue una de las primeras marcas comerciales de vino registradas en el mundo, una de las primeras en hacer publicidad a sus vinos  ---que desde entonces ya exportaba por todo el mundo---, una de las primeras firmas en embotellarlos y rotularlos, la creadora en la década del 1960 del Porto Tonic, un cóctel indispensable en la barra portuguesa, y la propulsora de los food and Porto pairings en 1982. 

Para ello, en 1928 la empresa escogió un emblema, una silueta negra que fundía lo mejor de sus dos mundos de vino, con capa portuguesa de estudiante y sombrero español jerezano, levantando una copa. Fue la génesis del Don de Sandeman.

Pero además de ese Don emblemático de la casa en el mundo, Sandeman tiene un don carismático, el de elaborar magníficos vinos de Oporto destinados a perdurar. De los Sandeman, Sottomayor define el perfil de los Tawnies que envejecen por largo tiempo en madera antes de embotellar como pulido y ligero. A los Vintage, destinados a evolucionar en botella, como vinos de Oporto con estructura, taninos y acidez, columna vertebral para una vida larga, que antaño convertía casi en sacrilegio beberlos en su juventud. “En otras épocas la viticultura y las bodegas eran diferentes, y por eso los Vintage acostumbraban a beberse añejos, pero hoy las cosas son diferentes y los Vintage no sólo pueden probarse jóvenes, sino que hay mucha gente que los toma así”, explicó Sottomayor.

De este modo comenzó un recorrido por seis etiquetas, cinco de ellas Sandeman y una de Ferreira, que permitió contrastar perfiles de vino de cada casa que forma parte del gran grupo Sogrape.

La primera de ellas fue un Sandeman 1963, una añada Vintage clásica, de una cosecha considerada en el vino de Oporto como verdaderamente excepcional. El vino reflejó delicados aromas a pasa, caramelo, algo de ciruela, tonos especiados, a jara, con una acidez impecable, tonos torrefactos y notas balsámicas en boca, haciendo honor a la fama de esta gran añada.

Tras éste llegó el Sandeman 1997, también añada declarada como Vintage clásica, y que Sottomayor escogió para mostrar un cambio de estilos en la bodega. Tras la venta en 1979 de Sandeman a Seagram’s, esta casa más conocida por sus licores y destilados no entendió el estilo de la marca de Oporto y no fue capaz de crear vinos que lo expresaran bien.

Por eso, determinaron traer al proscenio vínico a alguien bien familiarizado con este estilo, de ahí que George Sandeman  ---7ma generación de la familia fundadora--- asumiera el rol de guiar la elaboración. Fue de este modo que un miembro de la familia Sandeman volvió a supervisar la elaboración de los vinos de Oporto de la casa, algo que coincidió con la declaración de Vintage clásico en 1997, dos buenas razones por las Sottomayor escogió esta referencia para la cata, por considerar que era la primera añada que volvía a mostrar el perfil de la casa luego de que Seagram’s la adquiriera. Este Vintage 1997 fue todo lo que la casa Sandeman busca para el perfil de sus Vintage, con recuerdos aromáticos a cedro y ciruela, pero una enorme fruta en boca, donde su acidez no se percibió tan marcada.

El Sandeman 2000 no perteneció a una añada proclamada colectivamente como Vintage clásica, y aunque se elaboró bajo el mandato de Seagram’s, salió al mercado en 2002, cuando Sandeman pasó a manos de Sogrape. Veintiséis años después el vino se mostró como un vino en transición, con aromas a pasa y fruta menguada, con sorbos en que el vino comienza a perder la fruta de los Vintage jóvenes, sin alcanzar aún la finura de los Vintage viejos.

Tras éste, la cata prosiguió con un vino de la añada 2016, sí declarada Vintage clásica, pero de la que Sottomayor escogió un Ferreira Vinhas Velhas, en lugar de un Sandeman, para poder mostrar el contraste de estilos entre una casa y otra. El Ferreira exudó fruta muy pura, muy joven, con notas florales y algo ahumadas en un Oporto que se destacó por su estructura y carácter, en contraste con los Sandeman, en línea de mayor elegancia, pero también robustez. El enólogo explicó que en los Sandeman el contacto de las pieles con el mosto es grande, realizándose primero pisa a pie, para luego proseguir con pisado con robot.

De vuelta a los Sandeman, el Vintage 2018 no procedió de una añada con declaración clásica en la DOC Porto, pero de la que Sandeman fue una de las pocas empresas en declarar como Vintage para todos sus vinos de Oporto, contrario a lo hecho un año antes, cuando sólo declaró Vintage los vinos de algunas quintas, mientras que el conjunto de productores sí proclamaron a 2017 como una añada Vintage clásica. La concentración frutal fue la tónica de este vino, con buena acidez y algunos recuerdos a madera. La de 2018 fue una vendimia difícil, con una primavera lluviosa que pronto comenzó a revelar enfermedades en la viña tras un verano muy caliente. Un ciclo vegetativo que permitió crear vinos con mucho carácter, a los que Sottomayor les ve mayor potencial de envejecimiento.

El Sandeman Quinta do Seixo 2022, fue una declaración específica de la quinta donde se elaboran los Sandeman, pero no de una añada Vintage clásica. El vino destacó por su fruta más acompotada, con recuerdos balsámicos, a laurel, flores rojas y fruta madura en boca. La bodega ha ido adaptado la viticultura a los cambios resultantes del cambio climático.

Aunque no formó parte de la cata, Sandeman declaró posteriormente su añada 2024 como Vintage clásica. Esta vendimia fue fruto de un ciclo vegetativo que estuvo m arcado por un invierno con algunas precipitaciones, una primavera de temperaturas elevadas y lluvias significativas en el mes de marzo, y un verano seco y caluroso que exigió una gestión cuidadosa de la fecha de vendimia, condicionada por el descenso de las temperaturas en septiembre y la ocurrencia de lluvias en octubre. El resultado fue un año productivo de elevado potencial cualitativo, con vinos vibrantes y de gran estructura, que permitió anticipar la declaración de los Vintages ahora anunciados.

“Los Vintage de 2024 presentan una frescura y una armonía notables. Porto Ferreira Vintage 2024 destaca por su sólida estructura, elegancia y taninos de gran calidad, un perfil fiel a la historia de la marca. Por su parte, Sandeman Vintage 2024 revela un perfil robusto, concentrado y de gran profundidad, marcado por taninos firmes que prometen una longevidad extraordinaria”, indicó.

Los Vintage Ports 2024 llegarán al mercado este junio y de haber una proclamación colectiva de esta añada como Vintage clásica, sería la primera desde 2017 y únicamente la 6ta del siglo XXI.

 

17 de abril de 2026. Todos los derechos reservados © 

 

 

 

Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Viajes & Vinos (C)