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Top Winemakers: el puzzle de alta gama de los vinos de Chile

 

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Los vinos de Top Winemakers y Multi Chile tiene presencia principalmente en mercados de exportación y uno de ellos es el de Puerto Rico, donde recientemente se han incorporado al portafolio de vinos de Pan American Wine & Spirits. Una apuesta también del importador por la diversidad y lo súper premium, ya que su portfolio de unas 300 etiquetas se había más bien caracterizado por ofrecer vinos de calidad definidos por sus precios asequibles, y con estos dos proyetos se inserta en un nivel de vinos de alta gama y mayor precio, cónsonos con la minucia con que se arma cada etiqueta y la complejidad del proceso.

Además de este Multi-Wine, Maturana tiene un proyecto personal de vinos que se dirige por otra dirección, la de potenciar las variedades autóctonas de Chile, como la torrontel, la moscatel, la uva país o la San Francisco (negramoll), rescatando primero la influencia española y tras ella la francesa, buscando terroirs idóneos y que precisen de revitalización, para convertir al vino en una actividad que apoye la sostenibilidad natural y económica de aquellas zonas donde se geste..

 

8 de diciembre. Todos los derechos reservados ©

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De este gran conglomerado viníco nació un segundo proyecto, Multi Chile, una especie de spin-off más reciente que dirige el enólogo José Ignacio Maturana y que en tres etiquetas pretende jugar con lo mejor de orígenes, uvas y añadas con unos envejecimientos algo menores que los 18 meses promedio de los Top Winemakers.

« Para cada proyecto el método de selección es el mismo. Se le comunica al enólogo el objetivo y concepto a desarrollar entre todos, luego cada uno elije sus mejores alternativas y opciones y nos mandan muestras A, B o C de cada variedad para ser catadas a ciegas con el resto de los enólogos. Así se respeta la propuesta y aporte de calidad de cada bodega y se va seleccionando objetivamente lo que mejor se va ensamblando y mezclando con el resto de las Viñas durante las distintas degustaciones que hacemos en un año », detalla a Divinidades Maturana sobre el proceso de elaboración.

La primera de sus referencias es el Best Zone Cabernet Sauvignon, una etiqueta que abraza Cabernet Sauvignons de valles que rodean la capital Santiago y pretenden reflejar la influencia del clima en la uva a través de la añada. El dictamen anual hace que los porcentajes de variedades en el total varíen de año en año. En la cosecha 2015, este Best Zone Cabernet se destacó por sus aromas reminiscentes de la guayaba sazonada con notas especiadas, a enebro y tonos ahumados. Algo corto de fruta en boca, ésta es fina, con tonos tostados.

El perfil de la añada es lo que pretende reflejar el Best Selection, para lo que se vale de diversidad de uvas y de valles. Este multivarietal de la cosecha 2015 escogió para retratarla un 85% Cabernet Sauvignon, un 7% de Merlot, un 6% de Syrah y un 2% de Cariñena de los valles de Maipo, Maula, Colchagua y Cachapoal. Un premium blend goloso y de cuerpo medio, con marcados aromas a mora y otras frutas de baya, así como con una pizca de cilantro precediendo un vino redondo y equilibrado, con taninos dulces y una gran salinidad y frescura.

El triángulo de Multi Chile se cierra con un fantástico Best Vintage, un tinto que agrupa lo mejor de varias añadas (2012, 2013, 2014 y 2015), de varias uvas (80% Cabernet Sauvignon, 10% Malbec, 5% Syrah y 5% Carmenère), y varios valles (Maipo, Cachapoal, Maule y Colchagua). Es el gran ensamblaje de la esencia de Chile, con una nariz pulida que destaca aromas a fruta, nuez, cristal de caramelo, y sotobosque, y una boca pulida, compleja, tanto con buena acidez como con buena estructura tánica creando un vino de intenso color y un prolongadísimo fina que envejece por 18 meses en roble francés.

 

Así, en la añada 2013 a la cordillera de los Andes (suelos con piedra) la definió la Cabernet Sauvignon de los valles de Maipo, Colchagua y Cachapoal; a los valles centrales (suelos arenosos) los definió la Carmenère de los valles de estos valles y también los de Maule y Curicó; y a la costa (suelos arcillosos) la retrató la Syrah de los valles de Elqui, Limarí, Aconcagua, Casablanca, Leyda y Colchagua. Este Syrah fue un vino de buena estructura, frescura, fruta y taninos pulidos con aromas a fruta oscura y carne ahumada, tonos torrefactos y a nuez, especias como la pimienta negra, aceitunas negras, balsámicos como el enebro y matices minerales a carbón, Un vino con nervio, envolvente en el paladar, pulido aunque con buena acidez y taninos domesticados, firme y muy persistente en boca.

El segundo concepto fue un Top Winemakers Malbec de la cosecha 2014, en el que las 12 bodegas más reconocidas por sus Malbec se reunieron para crear un menos tradicional Malbec chileno, innovador para reflejar a un Chile capaz de ser diverso y competitivo. La docena de surtidores provino primordialmente de viñas viejas de entre 60 y 70 años, proyectos pequeños cuidados por enólogos jóvenes. Su resultado, un vino bien estructurado y goloso con aromas a abundante fruta oscura, aromas almendrados y a nuez, pimienta negra y salvia, con golosidad en boca y más cuerpo.

Y el tercer concepto de Top Winemakers, un Top Blend, también concebido por 12 bodegas que no discriminaron en su selección sino que armaron un rompecabezas de su concepto de excelencia ejemplificado en diferentes variedades y orígenes de ocho distintos valles para pintar la diversidad máxima de la vitivinicultura en Chile en el vino que debería considerarse el mejor espejo de la diversidad del país. La única de las etiquetas del proyecto que se elabora todos los años, permitiendo ver una evolución más repetida del estado del vino chileno y que esta etiqueta derramó en un vino con carácter, fresco, directo y provocador. Un gran ensamblaje que refleja la madurez de la enología chilena en que las partes se complementan y que en la añada 2015 fue una fusión fascinante y con raza de vinos de ocho valles diversos.

Este Top Winemakers Top Blend es la única de las etiquetas que se elabora todos los años, mientras que las otras se han hecho con vocación puntual y pocas barricas.

Una de las mejores expresiones de la esencia colectiva de Top Winemakers ha sido su Bicentenario, un vino creado expresamente con el talento de diez de los enólogos más prestigiosos de Chile, sin ego, con solidaridad, para elaborar el vino que se obsequió al presidente estadounidense Barack Obama en su visita oficial a Chile en 2011. Un vino creado desde una misma viña de Cabernet Sauvignon en el Alto Maipo, que fue monitoreada para que uva vez se vendimiara cada enólogo pudiera hacer de las uvas su interpretación, sin egos, fundiéndose luego con la visión del equipo.

Los vinos de Top Winemakers se ensamblan con partidas de vino que se compran a las respectivas bodegas. Estas partidas son de vino terminado que las bodegas han envejecido previamente en roble francés durante unos 18 meses. Tras definirse las mezclas y realizarse los ensamblajes, los vinos se homogenizan por unos dos a tres meses en depósitos de acero inoxidable tras lo cual se embotellan sin filtrar para preservar la esencia del vino durante su reposo posterior de unos dos años adicionales antes de salir al mercado. De este modo el circuito del vino, desde que se completa la fermentación de las partidas de cada bodega hasta que el vino unificado sale al mercado, tarda entre cuatro y cinco años.

 

Así se concibió ese Top Winemakers 100 Barrels Cabernet Sauvignon 2011, un vino de cuerpo medio, fresco, vivo, que conviene decantar para que acelere la exposición de su fruta oscura, en convivencia con recuerdos especiados en nariz y reminiscencias de vainilla y sotobosque, antecediendo una boca armoniosa, pulida y persistente. Tanto 2011, como 2015, cuando se realizó la segunda edición del Top 100 Barrels, fueron fueron añadas excepcionales en Chile para la Cabernet Sauvignon.

En la siguiente añada la experiencia con Cabernet Sauvignon se replicó a mitad de escala con Carmenère, una cepa tinta francesa que se creía extinta hasta que en 1994 se identificó en Chile, redescubriéndose y convirtiéndose en la cepa de referencia diferenciadora en el país. Por ello se la escogió para el Top Winemakers 50 Barrels Carmenère 2012, que siguió la fórmula anterior, pero empleando 50 muestras de los mejores productores chilenos de monovarietales de esta variedad para crear un vino tan auténtico como contemporáneo en su reflejo de esta variedad. Un retrato de la identidad de esta cepa, pero bien manejada, con equilibrio y superando el reto de la recolección de la uva en su justo punto de maduración para que el vino no se perciba ni muy verde ni muy maduro.

Cincuenta bodegas, 50 enólogos, 50 barricas y un vino que hace acopio de Carmenères de los valles de Limarí, Aconcagua, Maipo, Cachapoal, Colchagua, Curticó y Maule y que se refleja como un vino con un abundante recuerdo aromático a mora y frambuesa, que da paso a tenues matices a chocolate que se abren a notas torrefactas y una pizca de reminiscencias a pimiento verde, típico de la Carmenère, que sazona al vino y le da identidad sin ser incómodo. Un vino a la par fino, complejo y estructurado, con buena evolución, untuoso en su pase por boca, con taninos presentes pero bastante pulidos.

En esa línea de aunar personas también el Top Winemakers 5X20, una matemática que suma, multiplica y divide a diez enólogos en cinco por cada sexo, que crearon con 10 botellas sus particulares interpretaciones de Cabernet Sauvignon en el caso de las féminas (Cecilia Guzmán de Haras de Pirque, Irene Paiva de Vistamar, Cecilia Torres de Viña Santa Rita, Macarena Morandé de Bodegas RE y Ana María Cumsille de Altair), y de la Syrah en el caso masculino (Felipe Müller de Tabalí, Francisco Baettig de Errázuriz, Rafael Urrejola de Undurraga, Marcelo Retamal de De Martino y Rafael Tirado de Laberinto).

Tras el protagonismo varietal, otros conceptos, siendo el primero, Top Winemakers Tres Ejes, que reparte en un trío de botellas la grandeza de vitivinícola de Chile a través de sus tres principales zonas de cultivo   ---la cordillera de los Andes, los valles centrales y la costa Pacífica---,    retratadas cada una con la variedad de uva que mejor le representa. Treinta bodegas y treinta enólogos, distribuidos en tres grupos de diez para hacer tres vinos inéditos delineados por su zona y variedad.

 

El punto de partida fue el propio mapa del país delineado no solo por sus fronteras de tierra y mar sino también por su clima, sus tipos de suelo y las características de sus regiones productoras. Y, por supuesto, las principales variedades de uva con que se elabora vino. Desde ahí Prieto, a pesar de no ser enólogo, comenzó a elucubrar sobre el diseño de  rompecabezas de ensamblajes, delineando minuciosos protocolos que hicieran posible ese objetivo de crear nuevas sensaciones de Chile y sus vinos

Innovación, integridad y calidad fueron los tres ejes de las reglas del juego tinto, porque hasta ahora en el proyecto solo se han elaborado vinos de esa tonalidad y con vocación gastronómica. Así se desarrolló un enjambre de sumas del micro al macro, con los mejores exponentes de variedades determinadas, de añadas concretas, de regiones específicas y, mucho más importante, con la colaboración de muchos intérpretes de esas diversas versiones con la meta de crear un mejor todo con las mejores partes individuales.

Esa vocación multi, multimezclas, multisabores, multipersonas, multilugares en búsqueda de los mejores exponentes fue la génesis de Top Winemakers y de su proyecto fundacional de unir 100 expresiones de la Cabernet Sauvignon en una gran colaboración para crear el Top Winemakers 100 Barrels Cabernet Sauvignon 2011, suma de la interpretación de 100 enólogos de 100 bodegas que aportaron una barrica por cada una, llenas del Cabernet Sauvignon aún sin mezclar que entienden mejor representó el estilo de su bodega en cuanto a origen y añada, convirtiéndose a la vez en una suma de muchos elementos.

1% por cabeza, suma un 100% del vino. Cien partes, muchisímas, a semejanza de los complejos ensamblajes de vino que pueden tener algunos champanes de alto postín. Cien Cabernets fundidos en uno gracias a un ejercicio de memoria y cata que empezó con una primera etapa de prueba de muestras de cada uno de los ocho valles chilenos que arman el vino: Elqui, Limarí, Casablanca, Aconcagua, Maipo, Maule, Colchagua y Cachapoal. Cien muestras reducidas a ocho partes para luego crear un todo que cuyo proceso de elaboración permitió a los participantes probar casi todo el Cabernet Sauvignon de Chile. Y que cada cinco años, porque se elabora un vino por lustro, permite también percibir cualquier cambio de estilo en un vino concreto replicado en todo el país.

Podrían contratarle los partidos politicos para que les ayudara con las diversas ecuaciones de diputados requeridos para hacerse con el control de un parlamento. Añade por aquí, quita por allá, vuelve a sumar con la más rebuscada aritmética hasta lograr dar con la fórmula perfecta para embotellar más que vinos con sabores, vinos que reflejen los valores que deberían de guiar a cualquier país.

Por eso Top Winemakers es vino, pero es también la visión de su creador sobre lo que debería de ser la marca país de Chile : innovación, creatividad, capacidad de integración y trabajo en equipo, en resumen, un país que sepa sumar lo mejor de sus partes para hacer un mejor todo.

Quizás tenía que venir la idea de alguien que viera al mundo del vino desde una óptica diversa a la del elaborador. Porque más que en el laboratorio de acideces o sulfitos, de antocianos o polifenoles, Rafael Prieto se había forjado en el laboratorio de ideas de la industria publicitaria, a la que le vinculó una dilatada trayectoria que le responsabilizó por el diseño y lanzamiento de algunas de las marcas más internacionales del vino de Chile y le hizo también testigo de la consolidación internacional de algunas de sus empresas más prominentes.

Toda esta experiencia, e incluso un proyecto de elaborar una Guía de Vinos, le permitió a Rafael conocer de primera mano, además de a quienes le hacían, también al consumidor. Así que un día, catando vinos íconos con sus elaboradores, la musa le llegó para el vino igual que surgen los eslóganes pegajosos en los despachos creativos de una publicitaria. ¿Por qué no crear un vino de alta gama que retrate no solo a Chile sino lo mejor de Chile en una copa ?

Fue así como en 2007 nació Top Winemakers Chile, un proyecto que perseguía alcanzar una creación inédita en vinos, mostrando un nuevo rostro creativo del Chile vinícola y los valores que debían guiarle y guiar al país.

Entonces llegaron las ecuaciones. Lo que había que sumar, lo que había que restar, las decenas, las centenas, los tríos o los cuartetos. Toda una colección de fórmulas de ensamblaje apostando justamente por esa suma de partes para crear una identidad que abrazara más grande pero también con mayor precisión.

 

Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Pan American Wine & Spirits (C)