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Cultura del vino para quienes no quieren vivirlo "light"

TOURIGA NACIONAL: una divinidad emergente en América

 

 

Texto: Rosa María González Lamas.

Fotos: Viajes & Vinos, Viniportugal, St. Amant, Brian Carter Cellars, Rui Reguinga, Pedernales Cellars, Cuatro Sierras, Viñalba, Ficklin Vineyards, Viñateros de Raíz (C).

 

 

Hasta hace relativamente poco, el nombre, más que a portugués, a muchos le sonaría a chino. No por lo ininteligible, sino por tratarse, fuera de su entorno luso, de una poco conocida variedad en el mundo del vino. 

De nacional a internacional. No quepa la menor duda. Del Dão y el Douro, que son sus entornos naturales, se esparció por otras regiones de Portugal, llego a España, a Australia, a Sudáfrica y ahora, con pasos pequeños, pero firmes, va plantando bandera en América.  

Es la Touriga Nacional, enseña vitícola portuguesa que se ha empeñado en conquistar nuevos territorios y a los paladares de todo el mundo en lo que parece estarse convirtiendo en una verdadera diáspora vitícola. 

Una de las variedades de uva empleadas en los vinos del Douro y con el carácter dual de ser protagonista tanto en los fortificados de Oporto como en los vinos de mesa, pocos quizás sepan que va ganando adeptos entre los viñadores y elaboradores de vino desde el Norte al Sur de las Américas, desde el extremo norte de Washington State hasta las fronteras australes de Chile y Argentina. 

¿Qué hace a la Touriga Nacional, esa longeva casta autóctona portuguesa que pronto pudiera formar parte minoritaria de los ensamblajes de Burdeos, una variedad cada vez más apetecible fuera de su cuna en Portugal?

¿Cómo es la Touriga Nacional?

 

Aunque no parece haber duda de que esta variedad nace en el entorno entre el Douro, el Dão y Beiras, de lo que aparentemente no la hay es de que esta casta de la que ya hay registros tan atrás como 1790, halla en el Dão el enclave con mayor diversidad genética. De ahí que muchos especialistas sitúen su origen en esta región de suelos graníticos y vinos frescos, y afirmen que es precisamente ahí donde mejor se expresa. 

La Touriga Nacional es una variedad de hollejo grueso y rica en materia colorante, lo que permite obtener vinos de tonalidades intensas y concentradas. Cautiva por sus aromas con notas azules, tanto por lo floral, con frecuentes recuerdos a violeta y jara (esteva), como por lo frutal, con reminiscencias a frutas rojas oscuras y de baya azul, así como pizcas de notas cítricas a naranja y otros matices a hierbas aromáticas, regaliz y especias, produciendo vinos típicamente robustos y potentes, equilibrados y con capacidad de envejecimiento.  

Si a nivel de cultivo entre sus retos se hallan la floración, la conducción y su baja productividad (resultado de plantarse en portainjertos de pie americano tras la filoxera en Portugal, pues antes tenía un buen rendimiento), una de sus ventajas es su resistencia a las enfermedades, a la lluvia y a la botritis, lo que la hace apetecible como cultivo que, además, se adapta bien a muchos territorios y climas. No en balde hoy se halla esparcida a través de todo Portugal, aunque ---fuera del Douro y el Dão--- con viñas más jóvenes, que quizás aún no expresan del todo la magnificencia de la variedad en su adultez. 

La Touriga Nacional se articula bien en distintos tipos de suelos, como sucede en el Douro, donde domina el esquisto y los Tourigas son quizás más estructurados, potentes y exuberantes, o en el Dão, donde el granito es rey y los vinos de la variedad se muestran más frescos. Pero también en otros que se esparcen por Portugal y ahora también el mundo que empieza a conquistar esta variedad de uva.  

Puede vinificarse de varias formas, en estilo fortificado o como vino de mesa, fundida con otras variedades o como monovarietal, joven o con crianza, ya que para vinos de mesa algunos de sus elaboradores piensan que con lo que mejor se entiende es con la madera, por ser rica en polifenoles, taninos y acidez.

 

 

La Touriga se afinca en California

 

De norte a sur la Touriga Nacional planta bandera en el hemisferio americano. De su acento luso ahora se escuchan ecos en inglés, español y portugués de Brasil, más de los que muchos le suponen. El mito de querer hacer vinos semejantes al de Oporto, la globalización y el calentamiento global, al cual la variedad ha sugerido adaptarse relativamente bien, han sido fuerzas motrices en ese sendero multiplicador. Por algo, quizás, en sus esfuerzos por contrarrestar el cambio climático Burdeos la ha consentido como una nueva variedad minoritaria, lo que presupone para muchos una proyección de gran impacto para la variedad.

Parecería que es algo reciente pero la realidad es que la Touriga Nacional comenzó a coquetear con el sueño americano hace mucho. De acuerdo a Elaine Chukan Brown, una especialista en vinos de California y corresponsal para Estados Unidos de Jancis Robinson, muchas castas portuguesas fueron variedades fundacionales de la elaboración de vino en ese estado por haber llegado a las misiones de la mano de monjes gallegos que trajeron muchas variedades gallegas y portuguesas a esa costa pacífica de los Estados Unidos. De ahí que muchas variedades con que se inició la producción de vino en Califonia sean de origen gallego y portugués, al punto que, según Chukan Brown, en informes de vendimia de fines del siglo XIX había anotaciones sobre el comportamiento de las variedades de ambos orígenes en el territorio estatal. 

Algo después, el célebre viticulturista Harold Olmo trajo en 1939 a la Universidad de California en Davis material vegetal importado de Portugal, pero rotulado de manera confusa y que solo  análisis de ADN posteriores permitió certificar se trataba de Touriga Nacional. Fue así como en la década de 1940 esta Universidad comenzó a estudiar las variedades de uva portuguesas empleadas para el vino de Oporto portugués y su comportamiento en las condiciones de cultivo californianas, especialmente en el valle central californiano, dividido entre el valle de Sacramento, al norte, donde se encuentra Davis, y el valle de San Joaquín, al sur. 

El valle de San Joaquín se sitúa en la parte más al sur del valle central californiano y es una región pródiga para los cultivos agrícolas, entre los que se destaca la uva. Es en esta región soleada donde se cultiva la mayor parte de las uvas de mesa y pasas de California, así como las vitis para el vino, siendo, con sus 61 mil hectáreas de viña, la mayor región vitivinícola de California. Cuenta con cuatro AVAs y, desde 1870, con riego, ya que llueve poco y hace mucho calor. Sus suelos de marga son ricos y profundos, algo que unido a las condiciones climáticas propicia los cultivos y produce viñas naturalmente vigorosas. 

San Joaquín, el valle, mostró aptitud para la propagación de las variedades portuguesas, lo que llevó a Walter Ficklin Jr. a interesarse en cultivar esas variedades para producir un vino premium al estilo de Oporto. Fue así como en 1948 Ficklin Vineyards, en Fresno, se estrenó como productor de «Oporto californiano », el más longevo en California en continuar elaborando estos vinos exclusivamente con castas de Portugal, que la bodega surte con uvas de pequeños viñedos de California para proseguir su producción de vinos al estilo de Oporto que se distribuyen en varios estados y clubes de vinos. La Touriga Nacional es una de sus variedades estrella.

La realidad es que aunque los vinos no pueden comercializarse como vinos de Oporto fuera de California por la protección que existe de este término para los producidos en Portugal, los vinos de ese estilo fortificado siguen siendo populares en el estado y los más puristas y conocedores desean que este conjunto se elabore con variedades portuguesas, lo que a lo largo del tiempo ha incidido notablemente en la entrada de variedades lusas a territorio californiano. 

Los pasos de Ficklin hallaron eco en Prager Portworks, también de California, que ha experimentado con estas variedades de uva desde 1992. Y, en la propia Universidad de California en Davis, que perserveró en el estudio de la Touriga Nacional, importando nuevos clones desde 1981, algunos de la Quinta de Ataíde que entonces pertenecía a Cockburn’s, hoy parte de la casa Symington.

California y Portugal tienen similitudes porque aunque el estado es pacífico y el país atlántico, los vinos de ambos lugares están delineados por montañas y proximidad al océano. 

La mayor parte de la Touriga Nacional plantada en California está en las regiones de Lodi y Foothill, extendiéndose por unas 121.41 hectáreas (unos 300 acres), según explica a Divinidades Andrew Walker, Profesor de la Cátedra Louise Rossi de Viticultura de la Universidad de California en Davis.

Viñedo St. Amant

Stuart Spencer, Director Ejecutivo de la Lodi Winegrape Commission, es uno de muchos viñadores y bodegueros que trabaja la Touriga Nacional en Lodi. Su familia compró St. Amant en 1970, y en 1972 su padre plantó Zinfandel en pie franco para vender uva a otras bodegas.  

« Mi padre plantó nuestro viñedo en Amador County en Sierra Foothills en 1972. Varios años después se asoció con otros y abrió una vinoteca de vinos premium en la que pronto desarrolló un aprecio e interés por los vinos de Oporto portugueses. Comenzó a auscultar lo que se hacía con vinos de ese estilo en California, encontrando a la mayoría  ---habitualmente elaborada con Zinfandel, Petite Sirah o Cabernet Sauvignon--- muy simple y unidimensional, en contraste con las versiones portuguesas, con mucha mayor complejidad », relató Spencer a Divinidades. 

Así que fue a la Universidad de California en Davis y pidió material de las variedades portuguesas que tuvieran y con cada una de ellas reinjertó en 1980 una de cinco hileras de viña, entre las que una era de Touriga Nacional. Apenas un año después ya se vendimiaron estas variedades, una cosecha que llegó a venderse a una bodega que producía vino fortificado al estilo de Oporto. Pero como no todo lo que brilla es oro, lo que esa bodega no contó es que estaba por declarar su bancarrota, algo de lo que el padre de Stuart se enteró a tiempo para lograr rescatar el fruto de aquellas uvas, ya convertidas en vino joven. Así nació el primer vino al estilo de Oporto que St. Amant embotelló. 

Tan exitosos fueron aquellos vinos fortificados jóvenes que pronto St. Amant comenzó a injertar más viña con castas portuguesas. A fines de 1980 comenzaron a elaborar también vinos tranquilos con ellas, pero a inicios de la siguiente década la filoxera atacó el viñedo, y al surgir la necesidad de replantarlo, la bodega optó por enfocarse en lo que mejor funcionara con los vinos fortificados, de ahí la apuesta por expandir la extensión de las variedades portuguesas plantadas, que se aclimataron perfectamente al terreno de St. Amant.

El viñedo allí está plantado en suelo franco arenoso fino de Honcut (suelos muy profundos y bien drenados derivados de rocas ígneas y graníticas formados con una textura moderamente rugosa). Son suelos más pesados y que rara vez hay que regar una vez plantados. Las viñas están conducidas en espaldera y tienen cubierta vegetal entre las hileras para mantener al viñedo seco en primavera a fin de controlar vigor y balance. Su ubicación en Sierra Foothills contribuye a la amplitud térmica durante el ciclo vegetativo y todo este conjunto de factores ayuda a conferir estructura, mantener buena acidez y sabores a fruta madura.

Touriga Nacional en St. Amant

« En nuestra viña la Touriga Nacional madura tarde y tiene bajos rendimientos y al madurar tarde, pudiera plantear retos en añadas frías o con lluvia en la vendimia », añadió Spencer, apuntando que entre las variedades portuguesas que tiene plantadas la Touriga Nacional es quizás la más fácil de cultivar, aunque las cepas más viejas ya tienen unos 26 años y su vigor empieza a menguar.

Con esta variedad estrella en St. Amant elaboran un vino rosado 100% Touriga Nacional, un tinto de mesa casi íntegramente de ella, y además se emplea como variedad mayoritaria en los ensamblajes de vino fortificado, utilizando alrededor de 35% de ella en los mismos.

« Para mí, la enseña de nuestros Touriga Nacional es su hermoso perfil aromático floral y a violetas. Tiene notas a frutas oscuras y especiadas. Nuestro rosado es ligero y floral, y el tinto de mesa es de cuerpo medio y buena estructura, pero mayor elegancia », detalló Spencer.

Otra que también tiene plantada Touriga Nacional en Lodi es St. Jorge Winery, un proyecto de descendientes portugueses con raíces en las Islas Azores, de donde llegó la mayoría de los emigrantes portugueses a California a partir de la primera mitad del siglo XIX. Se trata de una bodega boutique fundada en 2009 y enfocada en vinos envejecidos en madera, que cuenta con poco más de siete hectáreas y un enólogo, Vern Vierra, que aprendió el oficio de su padre y abuelo en las Islas San Jorge, que dan nombre a su proyecto, así como al exquisito queso que se produce en las Azores. Para Vierra, Lodi tiene condiciones climáticas análogas a muchas portuguesas, con grandes amplitudes térmicas, lo que favorece el cultivo y maduración de la vid.

Hay también productores que cultivan la uva para venderla a otros, como es el caso de Lee Caton que tiene unas ocho hectáreas plantadas con Touriga Nacional. Pero quizás el más conocido de todos es Ron Silva, que en su Silvaspoons Vineyards tiene el mayor cultivo de variedades portuguesas del estado.

Como los Vierra de St. Jorge Winery, Silva es descendiente de emigrantes de las Islas Azores, y fue precisamente esa herencia la que le motivó a cultivar variedades de uva lusas, además de hallar en Alta Mesa, un AVA de Lodi, condiciones de suelo, clima y temperaturas afines a las de Portugal.

Quien sabe si el que California albergue la mayor población de descendencia portuguesa de todos los Estados Unidos y la añoranza por los vinos de Oporto pudiera haber sido una razón que creara una demanda por vinos de ese estilo, que llevó a desencadenar una producción local de « Oportos de California ».

En su quehacer, Silva contó con el apoyo del fundador de la bodega St. Amant. Para 2000 ya tenía todo preparado para plantar casi 13 hectáreas de viña con variedades portuguesas, entre las que la Touriga Nacional ocupaba casi un 33%.

Algunos como Spencer, de St. Amant, contemplan expandir la presencia de la Touriga Nacional entre sus viñedos pues venden uva a otras bodegas y entienden que hay demanda para poder vender más.

«Me parece que veremos más Touriga Nacional en Lodi y California aunque se mantenga como variedad de nicho o alternativa que tiene aún que ocupar su lugar, que percibo será mucho más sólido en nuestro futuro. Creo que con ella pueden elaborarse muy buenos vinos de mesa en California, pero aún se conoce poco y hay que venderla de forma muy personal. Del mismo modo, su perfil aromático puede ser un reto entre los consumidores más casuales, acostumbrados a vinos afrutados, a quienes pueda descolocar el componente floral de la variedad », apuntó.

 

 

La Touriga Nacional en Oregón y Washington State

 

«En un estudio realizado en 2011 por el Dr. James Wolpert, de Davis, sobre la aptitud de nuevas variedades para el valle de San Joaquín, la Touriga Nacional se situó a mitad de camino en términos de rendimiento y parámetros básicos de calidad, aunque con color superior al promedio. No era particularmente susceptible a la podredumbre, aunque los años del estudio coincidieron con una sequía, así que esto pudiera haber sido fruto de la suerte. Lo que sí era destacable es que cuando se le retenía el agua cerraba sus estomas a niveles de hidratación algo más altos que otras variedades, preservando, en consecuencia, su capacidad de hidratarse, lo que pudiera interpretarse como una mayor tolerancia a las sequías”, puntualizó a Divinidades el Dr. Alexander Levin, Viticulturista y Profesor del Departamento de Agricultura de la Universidad del Estado de Oregón.

Este 2020, Levin, en conjunto con otros especialistas de Davis, publicó los resultados del estudio que realizara sobre el comportamiento de algunas variedades ante déficits de agua, especialmente cuando ésta se limita. Como parte del estudio, unas quince variedades cultivadas en el valle de San Joaquín se sometieron a largo del tiempo a algunos déficits controlados de riego con el fin de explorar su comportamiento antes y después del envero, y una vez vuelta a restablecerse su hidratación idónea, para poder determinar el impacto a largo plazo de la falta de agua. La Touriga Nacional fue una de las variedades estudiadas.

Aunque Levin ha sido un estudioso de la viticultura en el Valle de San Joaquín californiano, él tiene su base un poco más al norte, en el estado de Oregón, donde la Touriga Nacional también tiene presencia. « Tenemos varios lugares plantados con Touriga Nacional en el sur de Oregón donde funciona muy bien, tanto, que hasta yo elaboré un poco de vino de Touriga el año pasado », dijo a Divinidades.

Uno de los viticultores que trabaja estrechamente con Levin y su grupo del Departamento de Horticultura en la Oregon State University es Randy Gold, quien en su Gold Vineyard del proyecto Trium en Talent, cerca de Ashland, tiene plantada Touriga Nacional.

« Me interesé en esta variedad en 2009 y la planté en 2010 como parte de un bloque dedicado a las variedades del vino de Oporto, a petición de un bodeguero local. La obtuve de un vivero en Willamette Valley y también planté otras, como la Tinta Cão y la Tinta Barroca, pero removí esta última porque no maduraba bien » contó Gold.

De acuerdo al viticultor, la Touriga Nacional parece ser bastante tolerante a la sequía, aunque esto depende del pie que se emplee para injertar. « Regamos a un 50% de déficit, como hacemos con otras variedades tintas. Y a diferencia de ellas, notamos que al final del ciclo vegetativo la acumulación de azúcares se da tarde en el ciclo, aunque de manera constante hasta alcanzar los 22 Brix. A partir de ese nivel el Brix (cantidad de azúcar en un líquido) asciende rápidamente y las bayas empiezan a resecarse muy rápidamente y de poco sirve cualquier riego que pueda hacerse entonces » advirtió.

Las Tourigas de Gold Vineyard están plantadas sobre suelo de marga arcillosa y se conducen en espaldera en Vertical Shoot Position que eleva las cepas, en cordón unilateral.

Gold expone que cuando comenzó a cultivar esta variedad la mayoría de las bodegas la utilizaban en ensamblajes para vinos fortificados al estilo de Oporto, pero hoy éstos son los menos, dando paso a quienes hacen vinos de mesa con ensamblajes que llevan Touriga Nacional, y habitualmente también Tempranillo. « La única que elabora un vino de mesa monovarietal de Touriga es Weisinger Winery, en Ashland », comentó.

Ashland y Abacela son las únicas dos zonas en el Sur de Oregón que Gold entiende tienen plantaciones de Touriga Nacional.

« Desconozco cuánta más Touriga se llegue a plantar en el estado aunque hay un grupo promoviendo activamente el uso de variedades ibéricas en Oregón, aunque las de Portugal serán minoritarias ya que todavía falta aumentar el reconocimiento que el consumidor de la variedad. Me parece que las variedades ibéricas se adaptan bien a nuestros climas y suelos y que maduran de forma consistente durante nuestra relativamente corta temporada de vendimia, haciendo vinos con cuerpo, llenos de sabor y que son maravillosos », remató.

Elaborar un vino de postre fue lo que motivó a Brian Carter a asegurarse Touriga Nacional en Washington State. Uno de los más prestigiosos enólogos de ese estado pacífico, Carter es conocido por su maestría en el arte del ensamblaje que funde muchas variedades de regiones del Viejo Mundo, entre las que Portugal no es la excepción.

Brian Carter

«La Touriga Nacional parecía ser la mejor opción entre muchas para el vino que quería elaborar, así que convencí a un viticultor a plantarla en 2007 y yo mismo le ayudé. También usamos Sousão, Tinto Cão y Tinta Roriz », recuerda Carter, relatando que el viticultor, Todd Newhouse, de Upland Vineyards en Snipes Mountain, obtuvo el material de un vivero en Washington State.

Al igual que sucedió con otros cultivos en Lodi, al año de plantadas esas cepas en Washington State empezaron a producir, con lo que en 2008 Brian Carter Cellars estrenó su Opulento, un premiado vino fortificado al estilo de Oporto, al que siguieron un monovarietal de Touriga Nacional en 2013 y Big Daddy, un plurivarietal de variedades durienses cultivadas en Yakima Valley con predominancia de la Touriga Nacional (56%). Un blend de la cosecha 2017 que vio la luz este 2020 como homenaje a una fructífera carera de cuatro décadas como enólogo en Washington State y al éxito que el estado ha tenido como zona vitivinícola, pasando de ser un lugar desconocido a una región productora de renombre internacional.

De acuerdo a Carter, los suelos franco arenosos con poco vigor, típicos en el estado, son los mejores para esta variedad. « Siendo una variedad con bastante vigor, el área este de Washington State es buena para los cultivos de Touriga Nacional ya que allí todo lo plantado se riega, con lo que podemos aplicar déficits de riego para compensar su vigor », indicó.

El bodeguero indica que en Washington State la Touriga Nacional tiene un perfil marcado por sus aromas florales con tonos lila. Los vinos son de color oscuro, mediana astringencia, buen cuerpo y largura en boca.

Aunque de acuerdo a Carter en el estado hay al menos media docena de viñedos donde se cultiva la Touriga Nacional (y cercana a la suya la bodega Thurston Wolfe, que también elabora un dulce fortificado), Brian Carter Cellars no contempla mayores expansiones en la viña de la que surte sus uvas. « Los vinos al estilo de Oporto son un poco difíciles de vender hoy día, de ahí que haya empezado a experimentar con vinos de mesa a partir de Touriga Nacional. No sé si en el estado se expandan los cultivos de esta variedad, pero ciertamente espero que así sea », manfestó a Divinidades.

 

 

Touriga Nacional en la Costa Este y el Sur

 

A unos 100 kilómetros de Washington, D.C. se encuentra el pequeño poblado de Bealeton, donde, como sucede con St. Jorge Winery en Lodi, se halla Morais Vineyards, una bodega de inspiración portuguesa que, entre otras variedades lusas, cultiva Touriga Nacional.

Como los fundadores de algunos proyectos con Touriga en el estado de California, los Morais también son descendientes de una familia portuguesa con larga tradición vitivinícola. Su bodega abrió al público en 2011 y atrajo a un enólogo de Ribatejo, Vitor Guimarãis Hailing, también descendiente de familia bodeguera, de la que aprendió muchos secretos de cultivo, elaboración y comercio de vinos, que luego amplió titulándose en viticultura y enología. La bodega elabora un monovarietal de Touriga Nacional.

Más abajo de ese estado y a unas dos horas de Charlotte, en North Carolina, está MenaRick Vineyard and Winery, un proyecto único en Yadkin Valley, una región donde antes se plantó tabaco y donde hoy hay cultivadas no solo variedades autóctonas de Estados Unidos, sino muchas del mundo, gracias a su adaptación a la región.

En Yadkin, MenaRick se especializa en variedades ibéricas, que incluyen la Touriga Nacional. MenaRick elabora un monovarietal de esta variedad, y otro tinto de ensamblaje del que la Touriga forma parte y destacándose, curiosamente, ambos, por su bajo porcentaje alcohólico.

Pero si ya es raro escuchar sobre producción de vino en estos lugares, quizás lo es más saber que Tennessee, famoso por su whiskey, también produce vino de Touriga Nacional.

« Desde 2007 cultivamos Touriga Nacional y la hemos trabajado para vinos de mesa o fortificados, como nuestro Sintra, a pesar de las dificultades que comporta su cultivo en el Sur de los Estados Unidos », expresó Jodie Morgan, enóloga de GS Winery, que también elaboró un vino de mesa que fundía Cabernet Sauvignon y Touriga Nacional.

Pero donde la Touriga Nacional está ganando más peso es en Texas, uno de los estados vitivinícolas emergentes de los Estados Unidos y donde  ---de acuerdo a la encuesta de variedades que realizó en 2019 el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en ese estado---, se halló que las plantaciones de Touriga Nacional habían aumentado un 283%.

Allí la Touriga adquiere muchas molduras, desde lo chispeante a lo más serio. Como el vino en lata de Southold Farm and Cellars, situada en Gillespie County, que envasa un ensamblaje de varias variedades entre las que se halla la Touriga Nacional. Southhold tambien embotella un vino de mesa que ensambla Touriga Nacional con Viognier.

Pero quizás una de las bodegas con más peso en el estado es Pedernales Cellars, una bodega familiar enfocada en las variedades de uva de la Península Ibérica que en 2007 plantó poco más de una hectárea de Touriga Nacional y otras variedades portuguesas que obtuvieron de un vivero en California con la idea de emplearlas en su programa de elaboración de vinos al estilo de Oporto. Pero resultó que se percataron de que estas tres variedades resultaban más interesantes para los tintos tranquilos que para fortificados.

«Nuestra Touriga Nacional está plantada sobre un suelo predominantemente arcilloso y con caliza y arenisca degradadas. La Touriga es una variedad que requiere mucho trabajo y mucho más mimo que otras variedades en sus primeros años, tarda más en podarse, conducirse y vendimiarse que ninguna de las otras variedades que tenemos, pero una vez se afinca en el terreno puede ser mucho más resiliente en condiciones adversas, además de que a nivel fenólico compensa todo este esfuerzo», señaló a Divinidades Julie Kulkhen, una de las propietarias de esta bodega.

Pedernales Cellars no elabora Tourigas Nacionales monovarietales, sino que destina la variedad a dos vinos de ensamblaje. Uno es Kuhklen Vineyards Reserve, un vino de viñedo único ubicado en la propiedad, y el segundo es Kuhlken-Osterberg, un ensamblaje de alta gama que se vende por cuota.

La Dra. Kuhklen define a las Tourigas Nacionales de Pedernales como de color intenso, ricas en taninos, sápidas en términos de acidez, y con un perfil de sabor que se acerca a la fruta oscura y el hinojo. Aunque la bodega está replantando su viñedo, no tiene planes de expandir la presencia de la Touriga Nacional.

El trabajo con variedades portuguesas que se realiza en Pedernales fue inspiración de Doug Lewis a la hora de fundar Lewis Wines en Texas Hill County en 2010. Lewis trabajó en Pedernales donde se percató del potencial de la Touriga Nacional, su calidad y su aptitud para el terroir y clima del enclave de su nueva bodega, donde elabora un Touriga Nacional Rosé y un ensamblaje de variedades ibéricas del que la Touriga Nacional forma parte.

Las uvas para estos vinos se surten de dos viñedos enfocados en el cultivo de variedades portuguesas. El primero, Round Mountain, un viñedo plantado en 2006, que produce uvas de alta calidad y concentración y que, de su hectárea inicial, Lewis posteriormente ayudó a expandir hasta las casi dos y media que tiene ahora. El segundo, el 5 Lions, un viñedo propio que se plantó en 2014 y en el que la Touriga Nacional convive con otras variedades. Un tercer viñedo, Phillips, también la tiene plantada con variedades de otros orígenes.

Mc Pherson Cellars y Willian Chris son otras bodegas que han trabajado la variedad, teniendo esta última un monovarietal de Touriga Nacional, el William Chris Vineyard Touriga Nacional.

 

Touriga Nacional con acento mexicano

No hay muros entre las fronteras de Estados Unidos y México cuando se trata del interés que despierta la Touriga Nacional, que empieza ya a cultivarse en las zonas fronterizas de Sonora y Baja California, en el contexto de una emergente y pujante industria de vino nacional.

En esta última región, en la costera Ensenada, las bodegas Casa Magoni y Casa de Piedra han trabajado con la variedad. El primer proyecto, del enólogo italiano afincado en México Camillo Magoni, llegó a elaborar un Casa Magoni Touriga Nacional, aunque no es ésta la única variedad portuguesa que ha abordado esta bodega. En el segundo, un proyecto familiar, también hubo un ensamblaje de variedades tintas, Contraste Intercontinental, del que la Touriga Nacional formó parte.

Pero quizás donde se está potenciando de manera más consistente a nivel comercial es en el estado de Sonora, donde el proyecto Uvas de Altura tiene presencia en la región Cuatro Sierras, que bautiza a un ensamblaje de 12% Mourvèdre y 88% Touriga Nacional.

« El proyecto de Cuatro Sierras (4S) inició en el 2008 con estudios de suelo y clima, todo esto en regiones del estado de Sonora que superan los mil metros sobre el nivel del mar. Identificada la zona con las condiciones aptas para la vitivinicultura, en 2013 se plantaron 2.3 hectáreas con 30 variedades y 30 porta injertos de forma experimental para validar las variedades que mostraran mejor adaptabilidad a la zona. Dentro de la variedades seleccionadas, hallamos que la Touriga Nacional mostraba buenas condiciones de adaptabilidad de planta y racimo, así como la calidad de uva para su vinificación, con lo que tras esta evaluación fue una de las variedades que seleccionamos paa el viñedo productivo », relató a Divinidades Alfredo Valenzuela Salazar, Enólogo y Director Técnico de este proyecto.

Según explicó Valenzuela, contrario a lo que hubiera podido pensarse, estas cepas de Touriga Nacional no llegaron desde Portugal sino desde viveros en Francia, donde se aseguró la calidad e inocuidad del material vegetal.

“El tipo de suelo donde se encuentra en el viñedo de Cuatro Sierras, son suelos profundos, franco pedregosos y con presencia de roca madre, suelos vírgenes en temas de agricultura, solo han sido usados para ganadería. Pero algo más que influye son las condiciones climáticas, hablamos de climas en verano e invierno en los que se presenta una variabilidad de hasta 15°C en un solo día y con una irradiación solar intensa. En nuestro viñedo, las condiciones mencionadas se han traducido en la adaptabilidad de esta variedad en nuestra zona que, en nuestro caso, conducimos por espaldera, a una altura de 1.8 metros y con riego tecnificado” abundó.

Valenzuela describe a la Touriga Nacional como una variedad noble para trabajo en bodega por sus racimos de buen tamaño y bayas de gran calidad. No obstante, al igual que apuntaron elaboradores en Estados Unidos, un reto es la necesidad de regular su vigor, ya que puede tener alto rendimiento y el exceso de racimos puede hacer decrecer la calidad de sus uvas, un cierto contraste con la baja productividad que se le atribuye en Portugal tras la filoxera. Igualmente considera que es importante controlar los niveles de azúcar en baya para minimizar la posibilidad de que suba mucho el grado alcohólico. 

Cuatro Sierras elaboró su primera etiqueta de Touriga Nacional en 2016, sumando esta variedad con Mourvèdre. Tras las fermentaciones alcohólica y maloláctica el vino envejece en roble francés, un tiempo que puede variar según su evolución y que en esa añada fundacional fue de 24 meses. Otro aspecto interesante es que, al igual que otros vinos de Touriga Nacional elaborados en América, éste tiene un contenido alcohólico inferior al 14%.  

El enólogo indica que en el proyecto la Touriga se expresa con notas de frutos oscuros y maduros, como pasas, que pudiera recordar matices de un fortificado de Oporto. Al envejecer en madera revela un vino con reminiscencias dulces, pero seco, y matices especiados que le aportan estructura y volumen en boca. “La receptividad de los consumidores mexicanos a esta variedad ha sido muy buena, tanto que nuestra primera añada se agotó en poco tiempo. Actualmente estamos próximos a sacar al mercado la nueva etiqueta de Touriga”, subrayó. 

Esto queda refrendado por el hecho de que de las dos líneas de cien metros cada una de Touriga Nacional que inicialmente se plantaron de manera experimental en Cuatro Sierras se han expandido hasta alcanzar cuatro hectáreas productivas. « Es una de nuestras dos variedades de mayor rendimiento y volumen y de momento no tenemos planes de plantar más superficie pues las cuatro hectáreas con las que contamos nos bastan para el volumen de producción actual », afirmó.

 

Mirada a la Touriga Nacional en América del Sur

Sus vínculos culturales con Portugal hacen de Brasil, y su emergente industria vitivinícola, un destino natural para la Touriga Nacional. Allí, como en otros proyectos sudamericanos, y contrario a los de América del Norte, esta variedad ha ido acompañada en el sendero de algunos proyectos por un apoyo enológico directamente vinculado a Portugal.

Es el caso de Anselmo Mendes, un maestro de la variedad albariño y los vinos blancos, principalmente en la región de Vinho Verde, y consultor enológico de Quinta da Neve, un proyecto pionero en el estado de Santa Catarina, un estado atlántico y una de las regiones vitivinícolas de Brasil.

De San Joaquin Valley en California a São Joaquim, donde está Quinta da Neve en Brasil, hay un vínculo de Touriga Nacional, que en este último lugar se ha situado en viñedos de altitud, como es la línea de los vinos de nuevas latitudes que compensan latitud, con altitud. En Santa Catarina el reto es la humedad, que quizás desafía la habitual resistencia a enfermedades que caracteriza a esta variedad.

En 1999 Quinta da Neve empezó una nueva etapa con nuevos propietarios y en el 2000 empezaron a plantarse variedades italianas y portuguesas, entre las que la Touriga Nacional forma parte del repertorio, empleándose en una etiqueta de ensamblaje.

En el Vale dos Vinhedos de Bento Gonçalves, en el estado de Río Grande do Sul, justo debajo del de Santa Catarina, se concentra la producción vitivinícola brasileña y allí hay también Touriga Nacional, una variedad que llegó a estas tierras motivada por su prestigio en Portugal.

Vinícola Angheben ha sido una de las bodegas que ha elaborado vino a partir de esta variedad, el Angheben Touriga Nacional Edicão Limitada, cuyo perfil organoléptico algunos aproximan a los de las Tourigas portuguesas. También en Bento Gonçalves, empresas de descendencia italiana como Vinhos Dal Pizzol o Boscato, la emplean.

Vinhos Dal Pizzol tiene un vino monovarietal que nació como un homenaje al bicentenario de la llegada a Brasil del Emperador João VI (quien se dice ya apreciaba los vinos de Touriga Nacional), en una especie de hermanamiento entre este país y Portugal. Esta etiqueta no tiene contacto con la madera, sino que tras su fermentación pasa 10 meses en depósitos de acero inoxidable, y tres meses más en botella antes de salir al mercado. Por su parte, Boscato, tiene un monocasta de Touriga, pero éste sí envejece durante seis a ocho en barrica.

Otra bodega con raigambre italiana, Lidio Carraro, regaló en 2014, Año del Mundial de Fútbol los vinos oficiales de esta competición. Su tinto fue un ensamblaje de once variedades, como once jugadores tienen los equipos de sóccer, entre las que una fue la Touriga Nacional.

Rio Grande do Sul es también hogar de la bodega Familia Bebber, un proyecto que persigue elaborar vinos a la medida del gusto del consumidor brasileño y que produce un monovarietal de Touriga Nacional y dos etiquetas que tienen a la Touriga Nacional en su ecuación, una un ensamblaje de Touriga y Tannat, y otra, un ensamblaje con varias variedades entre las que está la Touriga Nacional.

La Touriga tiene una punta atlántica en el Mercosur con Uruguay, un país que se ha caracterizado en los últimos años por la innovación vitícola de la mano de descendientes de emigrantes que han introducido en sus bodegas también variedades ibéricas que han emprendido un camino sin retorno en Uruguay. Junto a ellos, proyectos punteros, como Garzón, que ha brindado a Uruguay una proyección internacional sin parangón.

A esas tendencias no ha estado ajena la Touriga Nacional, que ha tenido presencia en bodegas uruguayas como Giménez Méndez, Mataojo o Estancia Juanicó, una de las principales del país.

Bodegas Giménez Méndez, una bodega familiar en el departamento de Canelones, trajo sus Tourigas del Douro y las plantó en 2009 sobre suelos franco arcillosos de mediana fertilidad en un territorio próximo al Río de La Plata, que tiene veranos secos y calurosos y se beneficia por buenas amplitudes térmicas entre día y noche. Los vinos se trabajan con fermentaciones lentas y maceraciones pre y post fermentativas, y tras el descubado pasan unos nueve meses en barricas de roble francés y americano para convertirse en el Giménez Méndez Alta Reserva Touriga, un tinto que sí tiene un nivel alcohólico más elevado de 14% alcohol por volumen. La bodega describe esta etiqueta como un vino intenso, con mucho cuerpo, profundo color púrpura y aromas sutiles a frutas rojas y oscuras.

También en Canelones, Estancia Juanicó, una de las principales e históricas bodegas uruguayas apostó por la Touriga Nacional, siendo la primera bodega uruguaya en plantar la variedad en el país. La bodega produjo su Don Pascual Reserve Touriga en varias cosechas. Juanicó se beneficia también de la influencia atlántica y condiciones climáticas similares a las que priman en Giménez Méndez. Los suelos de Juanicó son arcilloso calcáreos.

Además de estos dos proyectos, pero en el departamento de Lavalleja hay Touriga Nacional en Bodegas Mataojo, un proyecto boutique fundado en 2004 por brasileños con herencia de producción de vino en Portugal. Con la variedad elaboran un Mataojo Touriga Nacional Reserva Especial de edición limitada, fruto de elaboraciones experimentales.

Menos pensado sería tal vez hallar Touriga Nacional en el Cono Sur, donde esta variedad sí tiene alguna presencia tanto en Chile como en Argentina. En Mendoza, Santa Julia, perteneciente a Familia Zuccardi, en un momento tuvo dentro de su línea Innovación, dedicada a variedades no tradicionales, un monovarietal de Touriga Nacional. « Realmente fueron muy pocas boellas las que salieron al mercado, ya que contábamos con muy pocas hectáreas en nuestra Finca Santa Rosa, al este de la ciudad de Mendoza », rememoró Soledad Mayorga, de Familia Zuccardi. Pero al tener muy poca producción y ser una variedad que imponía retos en viña, Santa Julia determinó descontinuar la Touriga Nacional de entre sus proyectos con variedades no tradicionales.

Mejor suerte han corrido las Tourigas en Fabre Montmayou, el proyecto que a inicios de la década del 1990 fundó en Luyán de Cuyo, en Mendoza, el bordelés Hervé Fabre. Años después, y tras haber identificado el bodeguero lugares en el Valle de Uco con aptitudes para el cultivo de la Malbec y otras variedades, nació Viñalba, donde la Touriga Nacional halló una nueva casa en Argentina, que también acogió a otro huésped portugués, Rui Reguinga, uno de los más respetados enólogos de Portugal y responsable por la etiqueta que enlaza a Portugal y a Argentina a través de sus dos variedades bandera.

Rui Reguinga

«Llegué a este proyecto a través de un amigo que estaba próximo a lanzar estos vinos en el Reino Unido. Tras una reunión en Burdeos con Hervé, llegó la vendimia 2004, la primera en que colaboré con este proyecto, tras la cual decidimos proseguir mi apoyo, enfocados en la vendimia y la elaboración de los ensamblajes », narró Reguinga a Divinidades.

Aunque las Tourigas Nacionales plantadas en este proyecto tienen como origen clones durienses, no llegaron a Mendoza directamente desde el Douro, sino que se compraron a un viverista francés en Luján de Cuyo. Reguinga expone que la variedad se adaptó bien al clima de Mendoza, principalmente cuando se planta en altitud. « La Touriga Nacional prefiere suelos de piedra. No tenemos los suelos de esquisto del Douro, pero en los suelos pedregosos de los Andes la variedad tiene resultados bastante semejantes a los de los vinos que tenemos en Portugal », observó el enólogo, para añadir que en el cordón bilateral es el método de conducción ideal para la Touriga y que en su vinificación mendocina emplea maceraciones intensas a la usanza del prensado a pie en el lagar que se acostumbra realizar en el Douro y en el Dão.

En Viñalba se elabora un ensamblaje Malbec (80%) -Touriga Nacional (20%), dos variedades que el enólogo asegura se complementan perfectamente entre sí. Tras su larga maceración y completada la vinificación, este tinto madura por un año en barrica, 60% de ella roble francés.

Portuguesa también la inspiración de la chilena Viña Los Boldos, propiedad del grupo portugués Sogrape, que adquirió esta bodega en 2008, una compra que para Los Boldos representó un plan de inversión y nuevas ideas de innovación. Con la Touriga Nacional se ha buscado crear una conexión entre Chile y las raíces lusas de la empresa matriz, pero también algo innovador para el país.

El proyecto se desarrolla en el Valle de Cachapoal, ubicado en la zona central de Chile y, en el caso de Los Boldos, muy influenciado por los Andes a nivel climático, y con la posibilidad de lograr grandes amplitudes térmicas favorables a la maduración de las uvas. Las cepas se trajeron de Portugal y tuvieron una cuarentena de tres años, antes de plantarse en Chacapoal, sobre suelos aluviales, pobres, rocosos y con cascajos, con gran permeabilidad, lo que unido a un clima dictado por el influjo fresco de la cordillera andina produce lo que la bodega describe como vinos con tonos afrutados y florales, pero, sobre todo, con buena acidez, lo que les confiere un frescor que es como una seña de identidad para estos Touriga Nacional chilenos.

De las apenas 0.22 hectáreas plantadas en 2009 en Los Boldos , hoy hay ya 3.6 hectáreas de Touriga Nacional, de las que se ha elaborado un rosado y un tinto.

Pero éste no es el único Touriga Nacional chileno, ya que otra bodega, Viñateros de Raíz, también está elaborando con esta variedad un vino tinto, Jardinero, cuya primera añada, la de 2019, se elaboró con uvas adquiridas a terceros, en lo que las uvas propias plantadas por la bodega a fines de 2019 están listas para entrar formalmente en producción, tentativamente para 2021. Las Touriga Nacional con que se cuaja esta encomienda se consigueron en un vivero chileno en Cachapoal.

Su autor, Sergio Hormazábal, sí que tomó mucha inspiración de lo que acontece en el Douro, incluidas las plantaciones conducidas con tutor. Su vino invierte las proporciones del Viñalba argentino, con un ensamblaje en que domina la Touriga, con 85%, sazonada con un restante Malbec. Un vino que, según explicó en Instagram, fue vinificando según se lo dictaba la uva y que él hizo de forma poco extractiva, apuntando a un perfil fresco y suave en boca.

Perspectivas para la Touriga Nacional en las Américas

El interés por las variedades ibéricas y la buena acogida que está teniendo la Touriga Nacional en aquellos lugares de América donde se ha plantado, unido a su aptitud para los tiempos de calentamiento global, a la globalización que propicia que muchas variedades de algunos países comiencen a generar curiosidad vitivinícola en otros, y al crecimiento acelerado de industrias vitivinícolas territoriales que la emplean   ---como la mexicana o a la algunos estados de Estados Unidos---, torna muy posible que esta variedad autóctona portuguesa siga expandiendo su presencia en las Américas.

Su presencia en algunos lugares, como los Estados Unidos, guarda relación con una herencia portuguesa y una sabiduría enológica adquirida en el país. En el Cono Sur, los vínculos con Portugal son quizás menos afectivos y sí más técnicos, con la colaboración en varios proyectos de empresas o enólogos portugueses.

Aunque las condiciones de cultivo difieran de su lugar de origen en Portugal y que los suelos donde está plantada también puedan difereir entre sí, según describen sus hacedores el perfil organoléptico de la Touriga en las Américas aparenta asemejarse bastante al de las Tourigas portuguesas. Las Tourigas americanas aparentemente tienden a funcionar mejor en altitud y se emplean tanto como vinos mono y plutivarietales.

Pero además de avanzar en la viticultura, expandiendo su superficie plantada y mejorando sus condiciones de cultivo, así como en la vinificación, para incrementar las abundantes posibilidades que tiene la Touriga Nacinal portuguesa de elevar su perfil como una de las grandes uvas del mundo en lo que tiene visos de poder ser un nuevo escenario geográfico, hay que perservar de maner concomitante en los esfuerzos de educación al consumidor y a los profesionals del vino, a fin de llegar a un público más amplio, que, con conocimiento y curiosidad por la cata, seguro creará un buen número de feligreses de la Touriga Nacional, cuando ésta se vaya haciendo un hueco más grande en la nomenclatura de nombres propios del vino que su cultura obliga a aprender.

 

25 de noviembre de 2020. (Todos los derechos reservados)

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Pero quizás una de las bodegas con mayor proyección en este estado es Miolo, que también tiene en Bento Gonçalves su ejemplar de Touriga Nacional con una etiqueta monovarietal de viñedo único, y otro emsamblaje joven de Tempranillo y Touriga Nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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