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Varvaglione, vinos de Puglia con futuro joven

 

 

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Formado en Economía y Negocios en la Universidad de Bari, diploma que complementó con otros títulos que equilibran la parte financiera y operacional de un negocio con lo específico de alimentos y bebidas, Varvaglione se incorporó a la empresa en 2017, poco antes de que la bodega cumpliera su centenario. Pero fue su trabajo para empresas cafeteras como Lavazza, y su producción de cafés orgánicos, convenció a Varvaglione que economía y sostenibilidad puedes convivir en perfecta armonía.

 

Así se lo demostró a su padre, a quien describe con un gran visionario, y flexible, siempre que se le pruebe con números, cifras que le presentó su vástago permitiendo a la bodega ir poco a poco consolidándose en su sendero de poca intervención, logrando sus metas en apenas un año, en lugar de los tres que había estimado Angelo para tener uvas mejor cuidadas, más productivas, de mejor calidad y una producción más rentable. “Cuando menos se interviene más se saca”, afirma el joven bodeguero.

 

Ese convencimiento y el espíritu paterno hizo que su padre diera a Angelo espacio para crear un departamento de sostenibilidad que delinea el sendero del trabajo de la bodega. Así, el joven estudió toda la línea de producción desde el viñedo hasta la venta de la botella, con vistas a un nuevo enfoque de la elaboración del vino para la empresa familiar, que en 2022 se certificó como Corporación Sostenible por Equalitas, una entidad privada con algunos de los más rigurosos estándares globales en la elaboración de vino.

 

Los vinos

 

Con un enfoque en las variedades de uva nativas de Puglia, la amplia cartera de Varvaglione incluye vinos tintos elaborados con uvas Primitivo, Negroamaro, Malvasia Nera y Aglianico y vinos blancos elaborados con uvas Falanghina, Malvasia Bianca, Fiano y Verdeca, siguiendo los métodos tradicionales de Salento. Además tiene algunas elaboraciones con variedades internacionales. 

Con una apuesta prioritaria por las variedades autóctonas de uvas de Puglia, la bodega se especializa en vino tinto, que acapara el 80% de su producción, complementada con rosado, no en balde Varvaglione describe a Puglia como la mayor región europea en producción de vino rosado, algo que sigue creciendo. A pesar de ello, los blancos no se escapan de su producción a pesar de que no se les asocie al sur de Italia en demasía. Los de Varvaglione se construyen con variedades como la Falanghina, la Malvasia Bianca, Fiano y Verdeca.  

Malvasia Nera o Aglianico forman parte del repertorio tinto de Vargalione, al igual que la Primitivo, la de mayor presencia demográfica entre las viñas de la empresa. Pero es la Negroamaro, una de las más reconocidas en tintos, la favorita del bodeguero por sus taninos más bajos, que hacen que los suyos sean de los pocos vinos que puedan beberse refrescados, sin contar con la gran versatilidad gastronómica de la variedad para armonizar con todo tipo de comidas. 

La bodega ampara su producción en varias Indicaciones Geográficas Protegidas y Denominaciones de Origen, organizada en varias líneas, incluso una biológica, con la filosofía de hace vinos para beber, no tanto catar, siendo la facilidad de trago como resultado del equilibrio en el producto el denominador común entre los vinos de entrada y los vinos más premium de la bodega.

La línea 12 e Mezzo hace referencia al 12.5% alcohol del vino, bajo contenido en un vino de estructura más ligera y aroma intenso. Esta línea incluso despliega un vino orgánico, que empezó a elaborarse hace unos siete años como resultado de la demanda por vinos orgánicos. Angelo cree en los vinos orgánicos y los biodinámicos, aunque no en los vinos naturales, que siguen siendo un nicho de mercado minúsculo. 

El Negroamaro 2019 es también un vino de bajo alcohol, color pálido, pero fácil de beber, con tonos frutales, a café, delicado, sin aristas y un tanino totalmente pulido. “Tener un bajo grado alcohólico requiere de mucho trabajo en viña, especialmente con las hojas de las cepas”, explica Varvaglione. 

Papale viene de cepas más viejas, y tiene más alcohol. Honra a Francesco Orsini, quien en 1700 se convirtió en el primer pontífice con orígenes en Puglia, y cuya familia poseía mucha tierra en la región. Una era un viñedo que adquirió el abuelo de Angelo, tras lo cual pidieron permiso al Vaticano para utilizar el sello del Papa Orsini en las botellas. Curiosamente, relata Angelo, una persona de Estados Unidos que visitó la bodega, parece que tenía conexión vaticana y le hizo llegar alguna botella al Papa Francisco. 

Este tinto se elabora con Primitivo, que imparte resistencia, pero también delicadeza al vino, y luego envejece en botas francesas y barricas americanas por al menos diez meses. Su añada 2017 muestra un vino fresco e intenso, con aromas a cereza, hierbas mediterráneas, regaliz, un vino afrutado pero no dulzón.

Además de sus vinos tranquilos tintos, blancos y ese rosado que han logrado situar entre los mejores de Italia, la bodega elabora un espumoso rosado y otro blanco por método Charmat.

 

No sólo de vino vive Puglia, una despensa importante para Italia en lo que concierne a tomates, granos, pero especialmente, aceite de oliva, y de cuya producción nacional es responsable en un 60%.

 

La proximidad al mar está beneficiando a Puglia en tiempos de cambio climático, ya que las regiones costeras se están viendo menos afectadas que otras por la escasez de lluvia y las altas temperaturas. De eso sabe este ángel del vino, que utiliza drones que ayudan a manejar la nutrición de las cepas y desde hace unos dos años ha implantado en sus viñas sensores con algoritmos para poder monitorear mejor la lluvia, la humedad, la exposición solar y la humedad en el subsuelo, de manera que pueda preverse de manera más científica cualquier intervención en la viña y, de este modo, propiciar cultivos orgánicos, más sanos y de mayor calidad, redundando en unas mayores capacidades de producción. “Creo firmemente en la ciencia. Si tenemos los recursos científicos, los debemos de utilizar”, afirma el bodeguero de una empresa donde innovación, tecnología y tradición caminan de la mano y cuya conjunción ha alcanzado tan altos niveles de calidad y eficiencia que incluso se han convertido en “study-cases” para universidades en Italia y Estados Unidos.

 

Innovación con sostenibilidad es la consigna de Varvaglione para la que incluso la casa corchera Nomacorc ha creado un corcho de plásticos recuperados en océanos y reciclados como tapón de botella, que Varvaglione utiliza para su Fiano Salento IGP Margrande, como los que rodean a Puglia. 

A nivel estructural, la bodega tiene paneles solares con los que ha ganado un 75% de independencia energética, que para 2025 espera sea un 100%, generando suficiente energía no sólo para el funcionamiento de la bodega, sino también para poder suministrar energía a otros, pues la importancia de las comunidades energéticas ha quedado muy en evidencia tras la guerra en Ucrania. De hecho, en Varvaglione, piensan instalar paneles solares en la viña de forma experimental, una especie de parral sin parra de uvas, del que tendrán que evaluar el impacto en el producto final.

¿Cuáles son los retos actuales del vino italiano en opinión de Angelo Varvaglione?

El cambio climático sin duda el primero. ”Toscana, Piemonte tienen retos, en sus montañas no hay nieve, y eso es signo de que tampoco habrá agua”, explica.  

Otro reto es tener mejor control sobre las plantaciones de variedades, de las que en Varvaglione dominan las autóctonas, pero hay también alguna internacional. La bodega está experimentado con nuevas uvas, como la Susumaniello, una variedad ancestral tinta de Puglia que se usa para ensamblajes, y que está en Varvaglione desde hace unos años y a la que su propietario le vislumbra un gran potencial. 

Y como en muchos otros lugares y profesiones, un tercer reto importante es seguir incorporando a los jóvenes en la agricultura y convencerles de lo erróneo de ver la agricultura como algo del pasado. “Sin agricultura no hay consumo” sentencia el joven Varvaglione, un joven agricultor reconocido por sus quilates por más de un organismo en Italia. 

Junto con sus hermanas trabaja bodega y viña, y con un equipo joven, busca destacar el potencial de la región y garantizar la continuidad de la empresa familiar.

 

 

17 de diciembre de 2023. Todos los derechos reservados ©

 

 

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El proyecto se llama Varvaglione y se fundó en 1921, en Puglia, o Apulia, una región que muchos conocen como el tacón de la bota de Italia, donde se abrazan dos mares, el Adriático y el Mediterráneo.

 

“Puglia es todavía desconocida pero ya comienza a despegar. Tiene uvas autóctonas, condiciones pedoclimáticas, gastronomía, historia y cultura. Nosotros le tenemos gran fe a la región”, advierte el joven Varvaglione.

 

Rodeada por el mar y los vientos de norte y sur, los vinos de Puglia transmiten el suelo ---conjunción de arena, limo y arcilla---, terrenos muy ricos, y esa salinidad que le otorga su posición geográfica bañada por viento y agua.

 

Históricamente Puglia fue una especie de cuenca del vino italiano, desde la que salía al mundo mucho vino a granel y grandes volúmenes, con lo que se la identificó con ese perfil de vino, a pesar de que en la región se elaboran vinos de mucha calidad.

 

Por eso, hace unas dos décadas los enólogos de la región comenzaron un proceso de metamorfosis que les llevó a enfocarse en mejorar y destacar la calidad de la producción, embotellándola, y a muchos a comenzar a elaborar y vender sus propios vinos en lugar de diluir su trabajo en envases anónimos. Y ahora “todos los años se produce vino de mayor calidad”, en opinión del bodeguero.

No hay sino que recordar las penurias de Antonio Alcántara en su Cruz de Sagrillas para convencer a su prole de inmiscuirse en su herencia de bodega y vinos para ver reflejado en ese argumento de la teleserie Cuéntame el retrato de muchos proyectos del medio rural, que el cambio generacional ha ido sumiendo en el abandono, afectando a industrias como la del vino, donde se abandonan muchas viñas por el envejecimiento y la muerte de sus viñadores y el desinterés de muchos de sus herederos en asumir ese legado invaluable de cepas y botellas que muchas veces ven su sendero interrumpirse por el desinterés de los que vienen en hacerse cargo de lo que dejan los que se van.

 

Afortunadamente no es el caso de muchos otros proyectos que recuperan viñas antiguas o el quehacer de padres y abuelos en menor o mayor dimensión, y para dar fe de ello está Angelo Varvaglione, quien con efervescente juventud no sólo se ha incorporado con pasión a los proyectos de familia, sino que también ha ido ayudando a timonear el cambio de una generación a otra, con un hilván de paciencia y sapiencia que sabido convencer a la generación anterior de hacer las cosas de otro modo, sin dejar de hacerlas como siempre se han hecho, y de rodearse de un equipo de savia nueva, listo para llevar a esta bodega italiana fundada en 1921 a un futuro promisorio.

 

“El cambio generacional es difícil en Italia, pero haber viajado mucho me permitió percatarme del paraíso en que vivía, y de lo mucho que hay que aún por hacer en el sector agrícola”, explica Angelo a DiVINIdades de Viajes & Vinos durante una reciente visita a Puerto Rico, donde B. Fernández distribuye desde hace alrededor de un año los vinos de su familia.

 

El proyecto de vinos lo empezó el bisabuelo, el abuelo lo elevó a nivel industrial, el padre, Cosimo, lo ha conducido por el sendero de la calidad, y el joven Angelo lo está llevando por el de la rentable sostenibilidad. “La azienda está organizada como una pequeña empresa internacional, pero la comunicación que mantenemos es la de una empresa de familia, con menos eslabones, menos piramidal”, cuenta el joven bodeguero de esta empresa cuyo progenitor tiene 70 años, pero encabeza un equipo en promedio de 36, porque le gusta rodearse de gente joven, que son casi como de la familia.

 

Texto: Rosa María González Lamas. Fotos: Viajes & Vinos y Facebook Varvaflione (C)