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Via Caritatis: vinos monacales del siglo XXI

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Dicen algunos que para hacer buen vino hay que ser buena persona. Sea o no cierto, la realidad es que algunos entienden que los vinos con un toque espiritual hacen que quienes les consuman puedan percibir la bondad de Dios y entender que disfrutar del vino es una forma de alabarlo, y por ello apuesten por hacer los suyos inspirados en sus valores.

Fue lo que hizo el Papa Clemente V en 1309, tras establecer su papado en el Ródano francés para huir de las intrigas políticas que se cocían en Roma, decidiendo plantar allí, en el Ródano, el primer viñedo papal; más que una viña, el cultivo de una visión de elaboración regada con el espíritu de la caridad. Fue así como aquel viñedo en Mont Ventour  ---que precedió por una década al mísmisimo Châteauneuf-du-Pape en el sur del Ródano del Sur---   fue la punta de lanza para una tradición de siete siglos que hoy se conoce como Via Caritatis.

Caritatis de caridad, servicio mutuo y generosidad. Son las líneas maestras que guían a la comunidad de monjes y monjas de la Abadía benedictina de Sainte-Madeleine du Barroux, donde hoy se elaboran los tintos, blancos y rosados de Via Caritatis, que persiguen preservar con fervor la herencia heredada del proyecto que iniciara aquel Papa pocos años después de establecerse en la Provenza francesa, y que hoy persigue brindar a los viticultores de la región una plataforma para comercializar sus uvas de una forma más digna, trabajando en comunión con los religiosos en la elaboración de un vino de gran calidad que permita valorizar y rentabilizar mejor su producción.

Al son de cantos gregorianos se empiezan a pulir las ideas de uvas, dando paso al quehacer del vino en la viña. Cada día, al alba, tras concluir los rezos que comienzan a las 3:30 de la mañana y se repiten seis veces más en la jornada. Y en ese tránsito lo claro y lo oscuro, entre la vida contemplativa y una de trabajo como forma de honrar a Dios, se inicia la labor diaria entre cepas y en soledad y silencio, un contacto con la naturaleza que invita a la reflexión y a hacer otra suerte de oración que tiene como objetivo gestar un vino con emoción celestial.

Y es que los benedictinos siguen la ruta que San Benito instauró, infundiendo a la vida monástica un espíritu de arduo trabajo que aplicarían con rigor en una tarea que les mantendría ocupados por siglos: la vitivinicultura. Así fueron multiplicando como los panes y peces la plantación de nuevos viñedos y su cultivo, haciendo del trabajo de la tierra su más magnético germen y lema para el porvenir.

Entre la plantación de aquel viñedo papal y la creación de una bodega pasarían muchos siglos, pues apenas fue en 1929 que los viticultores de Ventoux la establecieron en el mismo lugar donde se situaba la viña que había plantado Clemente V. Y para que el proyecto estuviera completo, también dieron la bienvenida a monjes benedictinos a la bodega de Mont Ventoux en 1986.

Sería en los albores del siglo XXI que el proyecto cobraría una forma realmente moderna y comercial, con la puesta al día de las viñas, cimiento para que el proyecto pusiera al día sus métodos de cultivo e introdujera prácticas de agricultura orgánica, buenas bases para mejorar la calidad de los vinos que nacerían con la añada 2015, en un esfuerzo colaborativo entre los monjes, las monjas y los viticultores de Beaumont de Ventoux, la cooperativa de la región, con quienes unieron fuerzas en 2010 y comenzaron a surtirles de uva, complementando los cultivos que manejan directamente los religiosos. Garnacha, Syrah y Marselan son algunas de las que forman parte de los vinos de Via Caritatis y que se esparcen por las 30 hectáreas de viña que suman viticultores y la Abadía, que tiene diez, incluyendo aquel viñedo papal fundacional.

La viña es una suerte de sacristía diurna que simultáneamente es una especie de laboratorio que permite compartir técnicas y hallazgos con los viticultores que participan en este proyecto, situado a no demasiada distancia de Gigondas, Vacqueyras y Châteauneuf-du-Pape. La ubicación entre montañas a entre 320-380 metros de altitud y la amplitud térmica confiere a los vinos frescura, una cualidad que destaca en las propuestas de Via Caritatis, que ha escogido parcelas que ayudan a expresar en el vino esa frescura del microclima y la diversidad de los suelos.

La Abadía de Sainte-Madeleine du Barroux es una de cuatro comunidades monásticas que han escogido la viticultura como su principal labor manual. El trabajo en la viña lo perciben como otra suerte de experiencia religiosa, una manera de conectarse con el cosmos, pero también de mantener los pies en la tierra y enfrentarse a la realidad.

Cosechada la uva, se lleva a una bodega local, donde los monjes exploran parámetros y trabajan con especialistas de la zona. Ha sido precisamente ese espíritu de colaboración lo que atrajo a Philippe Cambie, uno de los más reconocidos consultores enológicos del Ródano, quien se involucró activamente en Via Caritatis hasta su fallecimiento el pasado diciembre.

Antes de elaborar se bendicen los depósitos como una forma de que el vino pueda expresar mejor lo bello, bueno y verdadero, cualidades de las cosas que entienden expresan la bondad de Dios, y que entienden tiene este producto.

Bendecidos, y por vía de la caridad nacen tintos, blancos y rosados elaborados a partir de variedades rodanesas como Clairette, Rousanne, Garnacha Blanca, Syrah, además de las ya mencionadas, y cuatro gamas de vino: Les Abbayes, Vox, Pax y Lux que se comercializan con la AOP Ventoux.

Les Abbayes son la piedra angular de Via Caritatis y tienen versiones tinta y blanca. Pax es un tinto que pretende transmitir tranquilidad, calma, protección y bondad a partir de la serenidad de la naturaleza y las viñas casi centenarias del entorno.

Lux pretende embotellar vinos luminosos y vívidos en blanco, rosé y tinto, entendiendo a la caridad como una vía de claridad. Vox tiene opciones en los mismos matices, elaborados primordialmente en depósitos de hormigón. Vox Domini Blanc se fermenta en hormigón y se cría seis meses con sus lías. Vox Domini Rosé es un vino aromático y afrutado. Vox Caritatis Tinto tiene una larga maceración pre-fermentativa, y luego de fermentar envejece en depósitos de hormigón por nueve meses, preservando las notas afrutadas, en conjunción con tonos especiados.

Via Caritatis elabora también un Chardonnay, como homenaje a los monjes viticultores de Borgoña y las abadías de Cluny y Cîteaux.

Los viticultores de la cooperativa entienden que el hecho de que sean monjes los que estén tras la elaboración del vino aporta un valor añadido al producto, aparte de ser también una forma de ser caritativo.

Los vinos de Via Caritatis están disponibles en Europa y los Estados Unidos aunque no todas las referencias están disponibles en este último mercado.

 

26 de enero de 2022. Todos los derechos reservados ©

 

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Texto: Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Via Caritatis y EWTN (C)